Discurso de uno de los ministros de Justicia de la Provincia de Formosa, en
el marco del evento CRISOL 2009.
Saludos,
Nicolás

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NICOLAS PEREYRA MOLINAS
[email protected]
Paraguay - South America
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Fuente: http://www.solar.org.ar/spip.php?article658



El desarrollo tecnológico nunca es neutral

Disertación ofrecida por el Juez Doctor Ariel Coll, Ministro del Supremo
Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, Argentina, en el marco del
CRISOL 2009 - 5to. Encuentro Estratégico de Software Libre:

EL SOFTWARE LIBRE EN EL PODER JUDICIAL DE FORMOSA

"Pongamos esta breve disertación en contexto. Soy un hombre que ha doblado
ya la esquina de los 50, que se inicio en la carrera judicial con una
antigua olivetti en un Juzgado entrañable de Las Lomitas y que por tanto
tuvo que enfrentarse al desafío de la informática, con mas audacia que
conocimientos.

Lo que quiero significar es que no soy un experto en sistemas operativos ni
en programas, y me siento un profundo ignorante cuando los especialistas
emplean un vocabulario plagado de conceptos técnicos, apenas soy un Juez, y
que en todo caso, en el ámbito del Poder Judicial y específicamente del
Superior Tribunal de Justicia, trata de diseñar políticas publicas que
permitan contar con un servicio de Justicia accesible a todos los habitantes
de mi provincia.

En ese marco, siendo Presidente del STJ, en el año 1993, creamos la
Dirección de Sistemas Informáticos, dando los primeros pasos en un camino
que hoy se ha vuelto apasionante. Siempre con poco presupuesto, algo
habitual en todos los Poderes Judiciales de América Latina, comenzamos a
armar una estructura que permitiera aplicar nuevas tecnologías en la
administración de Justicia. Primero lo hicimos hacia adentro, cosa que si
nos equivocábamos, nadie de afuera se diera cuenta y empezamos con el
servicio de sueldos y tareas internas de administración financiera. Cuando
estuvimos un poco mas seguros, nos lanzamos a la tarea jurisdiccional. Ahí
la cosa se complicaba un poco, había que lidiar con Jueces, Funcionarios,
antiguos empleados judiciales, abogados del foro, y no todos por cierto, era
proclives al cambio. Hubo una resistencia cultural que era esperable, que
estaba dentro de lo previsible, pero que se fue venciendo paulatinamente, a
medida que – como era también esperable – los resultados aparecían de manera
tangible. Comenzaron a elaborarse sistemas propios de gestión judicial para
los distintos fueros. Recuerdo que en el fuero civil el Juzgado N° 4, a
cargo por entonces del Dr. José Luis Pignochi y en el Penal, también el N°
4, a cargo del Dr. Shur, aceptaron que se experimentara sobre ellos, en una
decisión que es elogiable, porque el fracaso del sistema podía ocasionarle
demoras y perjuicios al tramite de sus respectivos Juzgados.

Sin embargo, es a partir del año 2001, en plena crisis económica y social,
que se toma la decisión de adoptar el Software Libre. En ese momento, cuando
se derrumbaba en el país, el modelo neo-liberal de los ’90, y con un Poder
Judicial que apenas podía pagar los sueldos, la decisión tuvo un claro
fundamento económico, no podíamos hacernos cargo de pagar por sistemas o
programas de origen privado. Aparecía una alternativa poco onerosa, valida y
confiable y hacia allá fuimos. Creo que nunca hemos acertado tanto. A poco
de andar nos fuimos dando cuenta de que la “libertad” que se aplicaba al
software, era algo mas que una cualidad del sistema. Era la posibilidad de
ser nosotros mismos.

Era algo mas que una cuestión económica, era, en verdad, romper con el
colonialismo tecnológico.

Cuando se utilizan programas cerrados, producidos por unidades comerciales,
cuya finalidad principal, es el lucro o la ganancia, es natural que
aparezcan prohibiciones de acceso al código fuente, imposibilidad de conocer
la totalidad del sistema, o dificultades para disponer de los parámetros con
que se han desarrollado determinados formatos. El mito de la formula de la
Coca Cola es comparable a la clausura informativa que impera en los
programas informáticos privados. Ahora bien, esa metodología, comprensible
desde un punto de vista puramente comercial y fuertemente opinable desde el
aspecto del conocimiento tecnológico que debería ser compartido por todos,
esa práctica de repliegue sobre el núcleo de su sistema, ¿puede ser aceptada
por el Estado, por su administración y específicamente, por los Poderes
Judiciales?

Creo que la respuesta por la negativa se impone.

El Estado se organiza para – entre otros objetivos – brindar determinados
servicios a sus habitantes. Salud, Educación, Asistencia Social, Justicia,
Seguridad, son algunos de los mas conocidos. La lógica que impera es la del
servicio, no la del lucro. El Estado no se organiza para lucrar a expensas
de sus habitantes, sino para darle servicios. Si esto es así, el Estado no
puede estar sujeto a los vaivenes de una empresa privada, que no responde al
concepto de servicio sino al de ganancia económica.

Si esa empresa privada es a su vez una corporación que produce, distribuye y
comercializa tecnología e información, la situación para el Estado se
complica aun mas, porque pone en manos de una empresa privada toda la
información disponible, quedando sujeta la Administración a los cambios que
en el futuro introduzca la misma corporación, en tanto es la dueña soberana
de los programas utilizados. La dependencia tecnológica es notable y además
interminable, en tanto impone al Estado la obligación de actualizar
permanentemente los versiones del software que utiliza, bajo el riesgo de
quedar anclado en el tiempo o incomunicado en el universo informático.

Y es que el desarrollo tecnológico – o más profundamente – el desarrollo
mismo de la ciencia, nunca es neutral. Es posible que en un primer momento
se busque el conocimiento por el conocimiento en si mismo, y en ese caso, la
tecnología como ciencia aplicada, podría quedar liberada de toda
responsabilidad posterior por el uso indebido de la misma. Pero justamente
desde que se decide utilizarla, se ingresa en el campo de la política y de
la ética y es allí, donde quienes están al frente de órganos de conducción,
deben definir claramente que objetivos persiguen.

Creo interesante apuntar la concepción de Feenberg, cuando señala, desde una
visión instrumental, que “las tecnologías son herramientas preparadas para
servir a los propósitos de quienes las usan”, subordinando la tecnología a
valores establecidos en otras esferas sociales (como la política y la
cultura).

Desde esa concepción, sostenemos firmemente, que las herramientas del
conocimiento y la tecnología como ciencia aplicada, deben estar al servicio
del pueblo. La apropiación de las mismas y su encriptación, alejando a la
gran masa de usuarios de su utilización libre, subordina la tecnología a los
propósitos de una minoría, sumiendo a las mayorías en una dependencia
tecnológica hacia la primera.

Pero hay algo paralelo también a la dependencia tecnológica y es la función
de vigilancia que tienen ciertos programas privados. Como señalara Richard
Stallman, en la Universidad de Barcelona en 2007, cuando un usuario de
Windows usa la funcionalidad del menú para buscar una palabra en sus propios
archivos, Windows envía a Microsoft un mensaje diciendo qué palabra se ha
buscado. Es una funcionalidad de vigilancia, pero hay otra: cuando Windows
XP pide una actualización, envía a Microsoft una lista de todos los
programas instalados en la máquina. Estas funcionalidades de vigilancia tal
vez no son las únicas porque Microsoft nunca anunció estas dos; se
descubrieron con la investigación y quizás otras funcionalidades de
vigilancia quedan por descubrirse. Pero no sólo Windows lo hace, muchos
programas que permiten mirar archivos o sitios lo hacen, como Windows Media
Player que delata todos los sitios que el usuario mira. También hacen
vigilancia. Estas funciones, que combinan dependencia tecnológica y
vigilancia, son absolutamente incompatibles con un Estado soberano.

Si todas nuestras políticas están orientadas hacia el hombre, nuestros
sistemas de información y de comunicación no pueden quedar en manos de
empresas monopólicas.

El software libre es un camino que permite al Estado recuperar el control de
funcionamiento de sus sistemas informáticos, mediante la utilización de
sistemas operativos, formatos y aplicaciones que puedan ser libremente
utilizados y modificados por el usuario en orden a sus propias necesidades.

Como lo dijimos hace algunos años, a veces la libertad genera miedos; el
hombre libre sabe que solo depende de sus propias decisiones y el temor a
equivocarse a veces lo paraliza; pero en este caso hemos preferido el
riesgo, hemos asumido lo que queríamos, lo que necesitábamos y los hemos
logrado. Como el avance tecnológico es imparable, nosotros también vamos por
mas. La segunda fase del proyecto de informatización en el Poder Judicial de
Formosa ya esta en marcha, con énfasis en las comunicaciones, en la
conectividad de todo el sistema, en el afianzamiento de sistemas de
seguridad, pero siempre a partir de nuestras necesidades, con nuestros
propios sistemas, nuestros programas de gestión, elaborados a partir de la
libertad que decidimos asumir hace algunos años, pero subordinados al
supremo interés de lograr un mejor y óptimo servicio de justicia, para todos
quienes habitan esta cálida tierra formoseña."
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