Yo sí creo que el camino es hacia el Software público

Mariangela 
Petrizzo<http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Mariangela%20Petrizzo&inicio=0>
Conocimiento libre para una sociedad libre


Me resulta curioso leer las críticas hacia el software público que llegan
desde Argentina, y antes de que la cosa se ponga más complicada en términos
de entendimiento mutuo, y sobre todo porque es fácil en este tema perderse
en ramas olvidando las cosas de fondo, quisiera manifestar mi opinión al
respecto.

Debo decir que, con respecto a la crítica leída, comparto la defensa radical
a la idea de que el software libre es un tema político que supera -en mucho-
las meras especificaciones técnicas y es potenciador de la emancipación del
conocimiento técnico (y de todo lo ue de ahí deriva) y su condición de
posibilidad.

Sin embargo, no comparto en lo absoluto la crítica que se hace hacia la
propuesta del modelo de software público. Fundamentalmente porque creo que
lo leído demuestra una interesada falta de información lo cual sólo me
evidencia cuán lejos estamos de la posibilidad de ver el bosque pese a los
árboles.

*Hablemos del contexto*.

De todos los países latinoamericanos, a ninguno de los activistas de
software y conocimiento libre puede quedarnos la menor duda de que Brasil es
la referencia en terminos de: a) volumen de desarrolladores involucrados de
modo formal a desarrollo de software de la mano del Estado (a través de los
distintos estados (provincias) brasileños y con distintos modelos
asociativos); b) El grado de integración de aplicaciones y de innovación en
términos de aplicaciones para el gobierno electrónico bajo estándares
libres; c) El volumen de aplicaciones desarrolladas y efectivamente probadas
e integradas a la administración pública.

Muchos de nosotros (hablo como activista) podremos objetar el que varios de
estos desarrollos utilicen la plataforma Java (desconozco el porcentaje,
aunque infiero que es alto. Si algún(a) lector/lectora lo conoce, indíquelo
en comentarios por favor), y más allá de mi opinión al respecto, bien
sabemos que entre las comunidades de Software Libre no hay un acuerdo
explicito y difundido sobre si es o no es software libre (aquí las de
Venezuela no son, penosamente la excepción), mostrándose, entre las
opiniones públicas y las privadas, una panoplia de diversas posiciones al
respecto (incluso en nuestro país hay instituciones que desarrollan software
libre que han promovido críticas hacia la plataforma Java y, sin embargo,
desarrollan usándola). De modo que este es un muy importante “pero” al
desarrollo de software libre en Brasil, pero más allá de ésto (que no es
poco), lo cierto es que la política de organización y apoyo a iniciativas de
software público en ese país viene dando sus frutos.


Hoy en día Brasil cuenta con una plataforma llamada “Software Público de
Brasil <http://www.softwarepublico.gov.br/>” cuya cara visible es un portal
con información de desarrollos, eventos, convocatorias y documentación sobre
el proyecto de software libre que ya quisieran muchos de nuestros países
tener.

Dicho esto, creo que debemos conocer algo de la historia del surgimiento de
la idea del *software público*.

¿Qué es el software público? El modelo del software público brasileño
responde a esto desde la teoría económica de los bienes públicos y la
cita<http://www.softwarepublico.gov.br/spb/ArtigoMatConceitoSPB#content-wrapper>de
la siguiente manera:

bem público como aquele que apresenta características de indivisibilidade e
de* não rivalidade.* Ou seja, pode ser usado por todos sem que com isto se
estabeleça competição entre os usuários pelo bem.

En mi opinión personal, la concepción filosófica y política de la búsqueda
del bien común es muchísimo más potente en el concepto de “lo público” y,
aunque yo hubiera preferido que también se incluyera, este es otro tema. El
asunto es que el proyecto de software público asume que el software es -y
debe ser- un bien público en función de su indivisibilidad y su no
rivalidad: un usuario puede usarlo sin impedir con ello que otro lo utilice,
y puede ser usado por muchos usuarios sin que esto represente que haya
concurrencia por la “posesión” de ese bien entre todos ellos.

Aquello que, inexplicablemente, demandan los tempranos detractores de la
idea del software público es que no se habla de software libre por ningún
lado. Lo veremos más adelante. Con esta crítica, yo no puedo estar en mayor
desacuerdo. El modelo conceptual del software público citado atrás,
explicita más adelante:

A consolidação das principais modalidades de licenciamento associadas ao
software livre (Inclusive com a publicação da CC/GPL em português.)
estabelece, em tese, ambiência propícia à superação de boa parte dos
limitadores listados, em especial os que se referem aos “receios de
instituições desenvolvedoras e de potenciais usuários”.

Las limitaciones a las que hace referencia la cita tienen que ver con las
necesidades detectadas para la administración pública y para el ejerrcicio
 gobierno, centradas en: a) Recelo de los usuarios potenciales hacia cambios
en los patrones de acceso al software; b) apropiación del código por parte
de las instituciones públicas; c) mantenimiento del nivel de calidad de las
soluciones para atender las crecientes demandas; d) falta de patrones
universales para la producción de software; e) deconocimiento de buenas
prácticas y f) construcción de relaciones fluidas entre sector individual,
privado y público en el funcionamiento de las comunidades.

De este modo, el software público viene a ser, poco más o menos, aquél que
por sus prestaciones, interés y sector social receptor está llamado a ser
considerado un bien público.

Tanto el modelo de software público brasileño, como su base conceptual hacen
un interesante paseo al lector interesado, sobre lo que ha sido el debate
sobre las licencias de software libre en Brasil. En los actuales momentos,
el licenciamiento de todo el cuerpo de software público en brasil se hace
por dos vías: a) la preservación del derechos sobre marca y nombre del
software (registro de propiedad intelectual) y b) preservación de propósito
del código a través del licenciamiento a través de la GPL v2.

*Sobre lo que el Modelo de Software Público implica para Latinoamérica*
En mayo del presente año en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros
de Administración Pública, el CLAD <http://clad.org/> promovió la
presentación del Modelo Iberoamericano de Software
Público<http://www.clad.org/documentos/otros-documentos/documentos-xii-conferencia-iberoamericana-de-ministros-2010/modelo-iberoamericano-de-software-publico-para-el-gobierno-electronico/view?searchterm=modelo%20de%20software%20publico>y
la firma del Consenso
de Buenos 
Aires<http://www.clad.org/documentos/declaraciones/consenso-de-buenos-aires/view?searchterm=consenso%20de%20buenos%20aires>,
con el objeto de facilitar el desarrollo de la Carta Iberoamericana de
Gobierno 
Electrónico<http://www.clad.org/documentos/declaraciones/cartagobelec.pdf/view?searchterm=carta%20iberoamericana%20de%20gobierno%20electr%C3%B3nico>(Chile,
2007).  Los documentos están allí y una lectura simple deja ver que
se especifica, con suficiencia, que se trata de software libre.

En la actualidad -aunque no pude encontrar referencias específicas de ello-
el modelo de software público de brasil está siendo implementado en
Paraguay. Esto, sin duda, resultará una interesante muestra para todos
(activistas y desarrolladores) de cómo puede el modelo funcionar en otras
latitudes distintas a la brasileñas. Pero además, se ha avanzado en la
propuesta de un Modelo Internacional de Software Público, para facilitar el
cumplimiento de tareas tan cruciales como la interoperabilidad.

*Lo que las críticas dicen sobre el software público*.

He escuchado varias cosas, sin embargo hay dos que me llaman la atención:

   1. “La idea del software público va a dejar por fuera a empresarios e
   individuos desarrolladores de software libre”  Falso. Un simple vistazo a lo
   que lleva por detrás el Proyecto de Software Público de Brasil (ver los
   enlaces arriba) deja claro que hay importante participación privada.
   2. “La idea del software público ya a traer como consecuencia que el
   Estado busque software gratis” Falso. Al igual que en el caso de arriba, hay
   que leer lo que está planteado antes de decir esta temeridad.
   3. “La propuesta del software público NO dice por ningún lado que el
   software deba ser libre” Falso. Ya lo hemos dicho arriba, pero si quiere
   alguien más detalle, sólo puedo sugerirle que se lea la documentación
   disponible sobre el modelo del software público (tanto el brasileño como el
   ibeoramericano).

Pero hay más cosas. En mi opinión personal, buena parte de las críticas se
dejan llevar por sospechas personales de caracter político partidista, lo
cual entorpece el debate más que enriquecerlo. En mi opinión la crítica no
es hacia el modelo de software público, sino hacia determinadas posiciones
políticas de alguna persona que desde alguna comunidad en particular opina
al respecto.

Algunos de los errores derivados de esta posición pueden verse en una
crítica presentada
aquí<http://argentina.indymedia.org/news/2010/08/745852.php>. Allí,
se reseña al CLAD como  ”un proyecto internacional que nuclea a todos los
Estados que se acojan a la definición de Software Público”. Eso es Falso. El
CLAD es un Centro de reconocimiento internacional de apoyo a la promoción de
investigación, formación y aprendizaje entre las administraciones públicas
iberoamericanas. Como Centro sus trabajos, aportes y reuniones, en realidad,
están centrados en la búsqueda de modos de fortalecer y mejorar la gestión
pública para el Desarrollo Regional. Sólo eso y no solamente éso. En este
sentido trabajar ahora con software público no es ni casualidad ni mucho
menos un gran bigbang que eclipsa todo su trabajo anterior de más de veinte
años.

Por otro lado, como indiqué antes, el propósito fundamental de la propuesta
de Modelo Iberoamericano de Software Público” es el desarrollo de la Carta
Iberoamericana de Gobierno Electrónico (ver el enlace arriba), la cual
recomienda el uso de estandares abiertos y de software libre en razon de la
seguridad, sostenibilidad a largo plazo y para prevenir que el conocimiento
publico no sea privatizado” (cita textual del principio G de dicha carta).
En este sentido, no es esta la única iniciativa, también es de destacar un
documento reciente sobre interoperabilidad en los gobiernos iberoamericanos
que se muestra en el mismo camino de la reivindicación del software libre
como camino. (De este documento me gustaría hablar después)

En fin, quien afirme que el modelo de software público no habla de software
libre está totalmente equivocado. Sin embargo, en términos estrictamente
técnicos y por las reservas al uso de java en ciertos desarrollos de algunas
de nuestras administraciones que mostré antes, estamos claros que hay tela
para cortar, y mucha.

El modelo merece ser revisado y nutrido, pero sobre todo, blindado. Bien
hemos vivido en Venezuela la experiencia de la llegada de corporaciones
internacionales y grupos locales poderosos al debate político sobre las
libertades en el software usado por el Estado. En este sentido, desde el
activismo debemos entener que no se trata de un proceso -ni mucho menos-
acabado. Personalmente pienso que éste es el camino y no tirando piedras en
nuestro tejado con fines políticos que no quedan muy claramente declarados.


-- 
Camilo JCO
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