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Cualquier
cristiano sabe que no siempre es conveniente involucrar a Dios en
discusiones terrenales que son del ámbito de nuestro libre albedrio y
de nuestra conciencia. En su momento de la historia, traer a Dios a los
temas de los hombres causo divisiones, pasiones desenfrenadas, incluso
guerras y las más grandes injusticias. Ciertamente la religión existe
sobre todo como una preocupación por lo que sucede en el acontecer
cotidiano de nuestras vidas. En los evangelios, Cristo demuestra una
gran atención por su pueblo en la tierra, y que es muy especial por los
pobres y los que menos tienen.
En la campaña del TLC, el “No” ha
intentado utilizar a Dios como elemento motivador para llevar agua a
los molinos de los que se oponen. Hasta han dicho que quien apoya el
“Si” está cometiendo pecado ¡!!. Ahora quieren también utilizar la gran
peregrinación de costarricenses hacia la Virgen de los Ángeles el
próximo 1 y 2 de agosto, para hacer su propaganda, para repartir sus
panfletos, para discutir cosas del “Cesar”, mientras muchos vamos en un
acto de Dios y la Virgen.
Es este un buen ejemplo de un caso en
que no conviene traer a Dios a las discusiones terrenales. No conviene
confundir este gran acto cristiano como es la Romería, con una Plaza
Pública, o un escenario de discusión y debate meramente político.
A
Cartago iré a visitar a nuestra querida Virgen de los Ángeles, deseo
hacerlo en paz, meditando mis pecados y ofreciendo mis sacrificios. No
quiero peregrinar con discusiones sobre el TLC, ni personas alteradas
por esto.
Esto del TLC no es esta una lucha entre el bien y el
mal, no hay violaciones a derechos humanos, no están en juego
principios de justicia o libertad, no hay persecuciones a dirigentes,
no hay asesinatos, no hay amenazas a la paz social del país, no hay
causa alguna que obligue a la religión a tomar posición.
En esta
discusión, me parece claro que las motivaciones de ambos grupos son el
bienestar de Costa Rica. Y aunque existen diferencias sustanciales en
cuanto al TLC como instrumento para alcanzarlo, no las hay en cuanto a
los objetivos finales. El camino del bien y la justicia no está en
juego en esta decisión.
La discusión sobre el TLC es sobre el
libre comercio y su impacto para el desarrollo de un país. No debe ser
una discusión que divida, sino que una. No es un discusión religiosa,
sino social y económica.
Ciertamente, la discusión sobre el TLC
no es tan importante para que Dios tome partido. La Campaña de No
debería entender esto, y dejar de utilizar lo divino y espiritual para
sus intereses de pura coyuntura.
No se debería permitir que
quienes quieran convertir la peregrinación a la Virgen de los Ángeles
en una Plaza Pública de baja monta, logren ese vil cometido.
La
decisión sobre el TLC la tomaremos libremente y con la debida
información, teniendo todos como objetivo el bienestar de nuestro
pueblo. Siendo así, estando tanto con el “No” como con el “Si”,
estaremos haciendo el bien.
La Peregrinación a la Virgen de los
Ángeles sí puede ayudarnos a meditar sobre lo mejor para el país, y
sobre la importancia de nuestra decisión. Espero realmente que en este
importante acto, nadie quiera meterse en mi conciencia.
Yo solo quiero peregrinar en paz ¡!!
Max Loria
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