Que esté bien…

            Empiezo expresando mi respeto por don Oscar Arias y no tengo un
carácter mezquino como para no reconocerle todos sus méritos, a pesar, de
que como en este caso no comparto todas sus ideas.

            Por lo anterior su artículo “Rompamos los Mitos y los
Prejuicios” me ha llamado mucho la atención tanto por las incoherencias como
por las contradicciones que tiene.

            Yo creo que somos millones los que conformamos ese ejército de
lucha contra la pobreza, por la atención médica universal, por el acceso al
agua potable, por la lucha contra el cáncer, el paludismo, la tuberculosis,
el hambre y ciertamente contra el SIDA, objeto del artículo.

            Coincido en que “condenando al ostracismo a las personas que
padecen la enfermedad, no lograremos detenerla”…en que “el manejo de sus
consecuencias es cultural y en que debemos de hablar del tema.

            No obstante yo no creo que provocando un diluvio universal de
condones para desbocados garañones en busca de calambritos cada vez más
placenteros es como vamos a detener la enfermedad. Esta curiosa solución
“cultural?” no sólo no ha funcionado en ningún país donde ha sido
implementada, al revés, ha hecho más serio el problema. Contrasta
fuertemente con la solución cultural implementada en Uganda, el país más
exitoso del mundo en esta lucha y que ha consistido en enfocarse en el
significado, trascendencia y responsabilidad que conlleva la sexualidad
humana, dejando claro que no es un calambrito o esteriotipado quejido más.

            Coincido con don Oscar en que “debemos primero eliminar aquellas
consecuencias de las que nosotros mismos somos responsables”…y sin embargo
aquí es donde más se contradice. Si una de esas consecuencias y ciertamente
la más dramática resulta ser “que en el mundo hay dos millones y medio de
niños que padecen la enfermedad”…entonces no le echemos la culpa a ningún
“castigo divino”, porque no lo es, sino, como bien propone don Oscar, a
nuestra propia irresponsabilidad,… de considerar las relaciones sexuales
como un ejercicio adicional (“seguro” si se utiliza el condón), a la
fidelidad conyugal como una idea arcaica y a la homosexualidad como “una
determinada orientación sexual”.

            Enfrentemos el problema en sus raíces.

 

Saludos   

Tomás

_______________________________________________
Blog: http://www.pln.or.cr/blog
Lista de correos
[email protected]
Para desinscribirse o cambiar su configuración
http://lista.pln.or.cr/listinfo.cgi/lista-pln.or.cr

Responder a