Hola colla:

Com he dit en un altre correu, m'he perdut  la meitat de la peli i ja no se
qui es el bo, si el venedor, el que compra, el que paga, la dona del taxista
o es la maquina de rentar-lo. Per� he ent�s algo com que hi han problemes a
l'hora que, com, on, qui comprar. (ja no parlo de pagar, aix� no toca).

Be, com que dem� no mes podrem comprar la barra de pa i el diari, no hi
hauran discussions familiars, aix� que envio aix� per reflexionar. Ei, que
no va en segones, en serio, es en primeres ;-))

Apa, que tingueu un bon cap de setmana

IR DE COMPRAS

Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios. Pueden ir juntos al
cine. Pueden ir juntos a la playa. Pueden ir juntos al Sahara o a Soria.
Hasta pueden irse juntos a la cama. Pero donde jam�s, jam�s, jam�s deben ir
juntos es... de compras.

No. En eso somos incompatibles.

Yo, porque no lo aguanto. Ella, porque dice que la estreso. �Qu� la
estresooooo!

De entrada, te enga�a:

- Cari�o, no vamos a tardar anda...

Y te tiras seis horas de compras.

Luego, te asusta: vas con ella por la Gran V�a y de repente...�Abducci�n!
�D�nde est�? Miras a un lado y a otro...�Ha desaparecido! Cuando la
encuentras est� como Spiderman, pegada a un escaparate:

- Pero mira qu� su�ter... !!!!!

Los hombres somos diferentes. Nos interesan las cosas pr�cticas, �tiles,
realmente indispensables. Yo que s�: barbacoas, un gato para el coche, una
caja de herramientas con setenta y tres tipos de destornilladores, �un
cortac�sped! S�, vale, no tengo jard�n, �y qu�?

�Es tan bonito! Me lo llevar�a a casa para pasarlo por la moqueta:
"Ueeeeeeeeggg...Ueeeeeeegggg".

Pero ellas no nos entienden:

- �Qu� miras? Te paras en unos sitios...

Y no nos entienden porque las mujeres van de compras, y los hombres vamos a
comprar. Y no es lo mismo. Comprar es: "Deme usted dos clavos del seis". E
ir de compras es: "s�lo tengo siete horas para las trescientas treinta y
nueve tiendas de este centro comercial y tengo que verlas todas" �Y luego
soy yo el que la estreso!

Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de antemano que no
va a comprar nada. Entra en la boutique y dice:

- Quiero probarme ese vestido, �se y �se.

Y va de camino al probador va lanzando mensajitos:

- Lo veo un poco peque�o de arriba, y �ste me va a hacer bolsas...

La dependienta se percata de que va de farol, y pone cara de odio. Pero a
ella le da igual, y se prueba media tienda. A la hora y media, sale
dej�ndoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y nada m�s pisar la
calle comenta:

- Nunca compro en este sitio por lo bordes que son las dependientas...

Un hombre jam�s hace eso. En cuanto te pruebas tres cosas, te sientes
culpable; el dependiente tambi�n lo sabe, y se aprovecha de ti:

- S�, s�, la chaqueta me gusta, pero es que creo que le valdr�a a Pavarotti.
- �Que se la ve grande? No, hombre, grande no, es amplia, pero es su
talla... usted es que es ancho de hombros, se nota que hace pesas, �eh?
- �Qui�n yo?
- �No? �Qui�n lo dir�a! Cruce as� los brazos, �a que no le tira? �porque es
su talla!
- �Y una tallita menos?
- No, s�lo me queda esa talla, tengo que recibir, pero le quedar�a
peque�a... Y con esa chaqueta lo que  le queda que ni pintado es cualquiera
de estas dos camisas, ll�vese las dos, y esta corbata que le hace juego con
los botones...

Si el dependiente es h�bil te puede vender hasta tres chaquetas: una negra,
una azul y una fucsia, por si vas a Miami.

Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:

- Deme usted unos zapatos.
- �Color?
- Negros.
- �N�mero?
- Cuarenta y dos.

Ya est�. Una mujer no. Si encontrara los zapatos en la primera tienda, se le
estropear�a la tarde.

Disfruta buscando:

- Quiero un zapato mixto destalonado, tac�n cubano, rojo, pero muy rojo, con
reflejos anaranjados...

�Toma, b�scalos!

De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.

Concretamente, en perchero: en la puerta del probador, sosteni�ndole el
bolso y el chaquet�n, cargado con cuatro conjuntos y dos combinaciones.

Ella se asoma y dice:

- Cari�o, dile que te de una tallita m�s, y que si lo tiene en azul.

Pero eso no es lo peor de los probadores. Lo peor es saberte rodeado de
mujeres desnudas de las que s�lo te separa una cortina min�scula que se
mueve continuamente. �D�nde miras para no parecer un guarro?

�A las cortinas no! �A la dependienta tampoco! Te haces el aburrido.

�Que est� Claudia Schiffer en bolas en la cabina de al lado? �Y a m� qu�! A
m� lo que me pone es el fluorescente del techo.

Cuando los que nos probamos la ropa somos nosotros, peor:

- Te vas a probar �ste y �ste, y aqu�l, y si lo tienen en rojo, tambi�n.

Y se pasa el rato descorriendo la cortina del probador para que todo Dios te
vea en calzoncillos. O te mete a la dependienta dentro y te miran ambas como
forenses en una autopsia.

- Si es que como no tiene cintura y ha sacado el culo plano de su
padre...Siempre tengo el mismo problema para encontrarle ropa.

�Y yo la estreso! �Yo! Y despu�s de comprar, �quedan satisfechas? �No!

Se siguen parando en todos los escaparates:

- Mira estos zapatos con tac�n carrete, y m�s baratos, no me ten�a que haber
comprado los otros, ....... pero como t� me metes esas prisas...!!!

Una pel�cula se acaba, los viajes al Sahara o a Soria tambi�n, ...pero si
quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen m�s que ir de
compras con una mujer.

Ahora, que yo no se lo recomiendo.

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