Barcelona. (EFE).- La ola de frío empieza a hacerse notar en
el norte del país y se ha cobrado ya la primera víctima
morta, en este caso de una forma totalmente inaudita que prueba, una
vez más, que la realidad siempre supera la ficción.
Durante esta pasada noche, sobre las 4:47 y a la altura del peaje de
la A7 en Pineda, una motocicleta de gran cilindrada rebasó la
barrera sin pagar aprovechando que un automóvil acababa de pagar
y tenía vía libre: "pensé que estaba loco:
me debió adelantar a más de 160 y, además, en el
poquísimo espacio que hay para pasar el peaje, entre el cajero
de las tarjetas y mi coche, ya que yo justo estaba pasando la barrera"
afirma María N.O., a quién fue tomada declaración
de los hechos posteriormente en la comisaría de Mataró.
Pedro L.O., que así fue identificado el motociclista, hacía
habitualmente la ruta Girona-Barcelona para una conocida empresa multinacional
de mensajería contratada por una entidad bancaria a la que hacía
el servicio de valija urgente, lo que explica lo infrecuente del horario
de trabajo.
Una patrulla de carretera de los Mossos d'Esquadra, que se encontraba
en esos momentos en el peaje, decidió dar caza al motociclista,
no tanto por el impago de la tasa, sino por la imprudencia temeraria
que suponía su modo de conducción. La persecución
sucedió a más de 170 km/h y durante unos 30 kilómetros,
durante los cuales los agentes del orden increparon a Pedro L.O. y le
dieron repetidamente el alto ordenándole que depusiera su actitud
y se entregase a la justicia.
Fue entonces cuando, al ver que el motociclista no hacía caso
de la policía autonómica pero tampoco efectuaba ningún
tipo de maniobra para liberarse de su acoso, los agentes sospecharon
que alguna cosa extraña sucedía. Con extrema habilidad
lograron ponerse a la par y, con ciertas dificultades por la resistencia
opuesta, soltar la mano de Pedro L.O. del acelerador de su vehículo,
con lo que en pocos metros perdió velocidad y se vino al suelo.
Cuál fue la sopresa de la patrulla cuando, al acercarse al cuerpo
caído de Pedro L.O. para detenerlo éste era ya cadáver
y mostraba claros síntomas de rigor mortis.
El análisis del forense no deja ninguna duda, a pesar de la
presencia de fracturas y contusiones, que la única causa posible
de la muerte fue la necrosis hipotérmica de varios órganos,
es decir, la congelación. La hora del deceso, aunque difícil
de calcular, se sitúa alrededor de las 4:30, con lo que Pedro
L.O. habría estado circulando clínicamente muerto poco
menos de media hora durante la cuál recorrió más
de 70 km. a cerca de 180 km/h de velocidad.
Pedro L.O., natural de Barcelona, será incinerado esta tarde
en el crematorio de Collserola.