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From: Hermes
Sent: Saturday, March 02, 2002 7:14 PM
Subject: Respuesta a Clarin del 23/02/02 REPUESTA DE GREENPEACE A LAS
AFIRMACIONES DEL ART�CULO “NO DESTRUYAMOS LO QUE EST� BIEN HECHO”, DEL DIARIO
CLAR�N DEL 23 DE FEBRERO DE 2002
Hemos
recibido varias consultas acerca de un art�culo publicado en el diario Clar�n,
en la secci�n opini�n, el pasado 23 de febrero. El art�culo, titulado “No
destruyamos lo que est� bien hecho”, fue firmado por el periodista Julio Orione,
y trata sobre el Acuerdo de Cooperaci�n Nuclear que firm� la Argentina y
Australia. Ese acuerdo opera como respaldo de un contrato comercial de la
empresa rionegrina INVAP para la venta de un reactor de investigaci�n a
Australia, y que implica, entre otras cosas, la importaci�n de residuos
radiactivos hacia la Argentina.
Greenpeace
ya ha solicitado a las autoridades del diario una nota de r�plica, a los efectos
de clarificar nuestra posici�n sobre el acuerdo y responder a las acusaciones
hacia nuestra organizaci�n que el art�culo publicado contiene. En tanto
esperamos sea publicada nuestra respuestas, adelantamos algunas aclaraciones
sobre el mencionado art�culo. La
nota de Orione tiene una serie de informaciones equivocadas e inexactas. La
misma omite, adem�s, una cuesti�n central en el debate sobre dicho Acuerdo
nuclear: que la aprobaci�n del mismo implica, lisa y llanamente, violar la
Constituci�n Nacional.
All�
se acusa a Greenpeace de utilizar argumentos "artificiosos" contra la operaci�n
de venta del reactor de INVAP. El autor de la nota pasa por alto que, entre los
argumentos que hemos se�alado para cuestionar el contrato, est� el art�culo 41
de la Constituci�n Nacional. El mismo proh�be claramente el ingreso de residuos
radiactivos al territorio nacional. Algo a lo que se comprometi� INVAP con
Australia.
Tambi�n
se dice que es remota la posibilidad de que la Argentina importe esos residuos
nucleares. Quiz�s el autor ignore que en la actualidad los contratos que posee
Australia con Francia para enviar sus residuos radiactivos all� son de muy
dif�cil aplicaci�n para el reactor
que construir�a INVAP en Australia (esto no s�lo lo dice Greenpeace: tambi�n lo
se�alan muchos dirigentes pol�ticos australianos). Por
otra parte, es importante destacar que la existencia del Acuerdo bilateral con
Australia s�lo se justifica en la necesidad de respaldar ante Australia la
endeble base legal con que INVAP prometi� ingresar los residuos radiactivos en
la Argentina.
Como
el compromiso asumido por INVAP es claramente ilegal, el Gobierno de Australia
procur� un respaldo del Estado argentino para asegurarse el cumplimiento del
mismo. As� surge el Acuerdo bilateral, como una garant�a pol�tica de que los
residuos saldr�n de Australia y llegar�n a la Argentina, una operaci�n
totalmente inconstitucional.
El
a�o pasado fue escenario de una serie de intensas negociaciones para ratificar
velozmente el Acuerdo entre la Argentina y Australia para que el mismo tenga
validez legal. El mismo fue aprobado por el Senado, en un tr�mite que se
caracteriz� por su velocidad y confidencialidad. Ahora falta ser aprobado por la
C�mara de Diputados. Si esto sucede, el gobierno australiano se ahorrar� un
problema e INVAP tendr� luz verde para importar los residuos, sin importarle lo
que dicte la Constituci�n Nacional.
En
pocas palabras: si los diputados aprueban ese acuerdo, la Argentina habr�
suscripto un compromiso internacional que viola su propia Carta Magna, abriendo
la puerta a la importaci�n de residuos nucleares a nuestro pa�s. Debemos se�alar que es una intenci�n
expresa de INVAP el ofertar el servicio de procesamiento de residuos nucleares a
otros pa�ses, m�s all� de Australia.
La
industria nuclear est� aprovechando la crisis econ�mica y la debilidad
institucional para realizar este negocio. La avidez de divisas por parte pa�ses
con problemas econ�micos, como la Argentina, hace que en muchos casos se termine
por aceptar negocios que nadie desea en su territorio. Un ejemplo de ello fue
Rusia que, entre 1999 y 2001, ofreci� a varios pa�ses desarrollados hacerse
cargo de sus residuos nucleares (combustible nuclear gastado), con el prop�sito
de aliviar las arcas del Estado, que entraron en colapso luego de la crisis
financiera de 1998.
El
procesamiento de combustible es una operaci�n sucia. Las plantas de
procesamiento de combustible nuclear gastado que funcionan en Francia e
Inglaterra est�n cuestionadas por el resto de los pa�ses europeos y se les ha
demandado su cierre definitivo. Tambi�n
el autor de la nota de Clar�n habla de falsas denuncias que Greenpeace habr�a
hecho sobre la instalaci�n de un basurero nuclear en Chubut, y dice que en el
pasado mont� una fuerte confusi�n en la gente. Greenpeace jam�s emiti� una falsa
noticia, como lo asevera Orione. En cambio, si hemos combatido el proyecto del
basurero nuclear que fue incluido en el Plan Nuclear Argentino, dise�ado por el
proceso militar. Ese proyecto continu� durante la democracia, seleccion�ndose a
Gastre, Chubut, como el sitio definitivo. Se cancel� reci�n en 1997, luego de
una intensa oposici�n de la sociedad, partidos pol�ticos, organizaciones de todo
tipo, en toda la Patagonia y en todo el pa�s. La gente no pele� contra un
fantasma. Por
otra parte, el autor de esa nota le propone al Congreso Nacional que investigue
a Greenpeace. Nuestra organizaci�n no tiene problemas en ser investigada, ya que
sus cuentas son conocidas y abiertas, y son sometidas a auditor�as
internacionales e independientes; nuestras actividades son p�blicas y frontales.
Greenpeace no tiene nada que ocultar. Nuestras rendiciones anuales pueden verse
en la p�gina de internet: <www.greenpeace.org.ar> y sus puertas est�n
abiertas ante cualquier consulta.
Es
INVAP, en cambio, quien deber�a dar cuentas de lo que hizo en el pasado y de lo
que hace en el presente, en muchos casos con el dinero de todos los argentinos.
En este caso, INVAP ocult� de su contrato la cl�usula de los residuos. Mantiene
adem�s en secreto su contrato comercial. En el Acuerdo con Australia se habla de
que la Argentina podr�a proponer hacer "reprocesamiento" y varios funcionarios
australianos tambi�n lo mencionan. Nadie sabe lo que dice el contrato en
relaci�n a ese punto, la obtenci�n de plutonio. Su
historia est� viciada de autoritarismo y secreto y todav�a no es del todo
conocida por la gente. INVAP deber�a dar cuentas, por ejemplo, del desarrollo
durante la dictadura militar de una planta secreta en Pilcaniyeu (R�o Negro), la
cual adem�s de demandar cientos de millones de d�lares, nunca produjo un solo
kilogramo de uranio enriquecido a pesar de la propaganda hecha. Son esos los
casos que deber�an ser investigados y as� evaluar la transparencia y la
responsabilidad de funcionarios y t�cnicos que hasta el d�a de hoy contin�an
conduciendo esa empresa.
Finalmente,
en su art�culo, Orione pone en duda los intereses que movilizan el trabajo de
Greenpeace. Al respecto s�lo podemos decir que nuestras motivaciones siguen
siendo las mismas desde hace m�s de 30 a�os: la defensa del medio ambiente, de
manera clara y con absoluta independencia pol�tica y econ�mica de todo grupo de
poder. Juan
Carlos Villalonga Coordinador
Energ�a Greenpeace
Argentina |
