Concepciones históricas de la política Definiciones clásicas apuntan a definir política como el "ejercicio del poder" en relación a un conflicto de intereses. Son famosas las definiciones fatalistas de Carl Schmitt de la política como juego o dialéctica amigo-enemigo, que tiene en la guerra su máxima expresión, o de Maurice Duverger, como lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho. También está Max Weber, que define la política estrictamente en función del poder.
Una perspectiva opuesta contempla la política en un sentido ético, como una disposición a obrar en una sociedad utilizando el poder público organizado para lograr objetivos provechosos para el grupo. Así las definiciones posteriores del término han diferenciado poder como forma de acuerdo y decisión colectiva, de fuerza como uso de medidas coercitivas o la amenaza de su uso. Una definición intermedia, que abarque a las otras dos, debe incorporar ambos momentos: medio y fin, violencia e interés general o bien común. Podría ser entendida como la actividad de quienes procuran obtener el poder, retenerlo o ejercitarlo con vistas a un fin que se vincula al bien o con el interés de la generalidad o pueblo.1 (http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica) Tener el poder de decidir qué software debe utilizar un estado o sus ciudadanos, es un objetivo político. El movimiento o comunidad del software libre (un heterogéneo grupo de personas con diverso grado de organización) debería poder discutir si dicho poder es el deseo mayoritario, o no. Si no lo es, poco sentido tiene esta discusión, ya que existe de hecho la libertad individual de utilizar el software que le plazca a cada uno (por lo menos dentro de la comunidad, otro tema es el de la mayoría de los ciudadanos que ignoran que existan alternativas como para poder elegir con libertad). Si la mayoría en este colectivo cree que el Estado debe autoimponerse el uso de SL, y debe difundir su existencia entre los ciudadanos, entonces es necesario acumular poder. Una de las formas legítimas de acumular poder en nuestra sociedad (de hacer política), es construir consensos amplios entre diversos sectores de la sociedad, tratando de convertir lo que el colectivo defiende en una idea mayoritaria. Este camino requiere "activismo" o "militancia" (para mi, sinónimos; aunque se utilice más el segundo en temas partidarios y el primero en los temas sociales que suelen impulsarse desde las ONG). Requiere que organizaciones sociales diversas (ONG, sindicatos, partidos políticos, movimientos, etc.) comprendan y se apropien de las premisas que fundamentan el objetivo que se persigue. Se que a muchos militantes de derechos humanos no les "molesta" que este gobierno se "apropie" de sus luchas, porque están consiguiendo sus objetivos, luego de demasiados años de lucha (igual para los de la primera hora en la Coalición por una radiodifusión democrática). Seguramente, en el camino de esa construcción de consensos (actividad política), surgirán contradicciones y conflictos de intereses. El grado de consenso que se alcance, dependerá de la capacidad del colectivo para negociar y encontrar puntos intermedios que satisfagan a las partes en conflicto, para construir el poder necesario para realizar el cambio social buscado. Así actúan organizaciones de mujeres que buscan despenalizar el aborto, grupos de personas que buscan despenalizar la marihuana, organizaciones que pretenden juicio y castigo para genocidios, organizaciones que pretenden reglas no monopólicas para la radiodifusión, etc. Un problema que yo observo de este colectivo (del que me siento parte), es la escasa capacidad para construir y trabajar de manera colectiva (me refiero a la comunidad en nuestro país). Ejemplo que traté de graficar con las 2 cartas que aparecieron sobre el tema (la de Smaldone y la de los militantes K). Un colectivo con poder político, debe ser capaz de tener los mecanismos para consensuar un texto y suscribir a la mayor cantidad de personas y organizaciones al mismo (seguramente en el proceso se deberán realizar concesiones que permitan arribar al resultado común). Ese debería ser un objetivo político de quienes sostenemos que el SL es el único aceptable para las cosas públicas. Mientras esas condiciones no estén presentes, mientras utilicemos la "Delegación Prescindente", tendremos más organizaciones que gente (SOLAR; USLA, GLEDUCAR, etc, etc, etc.), cada una haciendo "lo suyo", y con muy pocas chances de conseguir cambios sociales o políticos, dado el nivel de desconexión entre los que, aparentemente, piensas y persiguen lo mismo. A mi no me importa si lo capitaliza Binner, CFK o Montoto, mientras se consiga el objetivo por el que uno lucha y trabaja. Disculpen la incapacidad para resumir. _______________________________________________ Lugro mailing list [email protected] http://lugro.org.ar/mailman/listinfo/lugro
