El historiador Joan Josep Matas ha investigado un tema poco tratado, Acci�n cat�lica en Mallorca. �l ha enmarcado su estudio en los a�os 1931 a 1959. En la isla hubo veinte mil seglares de este organismo
LOURDES DUR�N. PALMA.
La "casualidad" hizo que el historiador Joan Josep Matas se fijara en un tema religioso para acabar haciendo de �l su tesis doctoral: De la sacristia al carrer. Acci�n cat�lica Espa�ola a Mallorca (1931-1959). "Soy jugador de basquet y jugando me di cuenta de la importancia que tuvo Acci�n Cat�lica en el mundo del deporte. Me fascin� el tema de la iglesia, su capacidad de adaptaci�n, su poliedrismo", se�ala. Que adem�s fuera un tema poco estudiado le incentiv� para apropi�rselo como tema de tesis, le�da en el 2003 tras seis a�os de preparaci�n. El volumen, editado por Lleonard Muntaner y que se presentar� este lunes, es un "expurgo con los cap�tulos centrales". Fue en los a�os 40 cuando Acci�n Cat�lica tuvo mayor peso en Mallorca. "Las parroquias eran uno de los pocos lugares donde los j�venes se pod�an socializar. Junto a los movimientos de masas del R�gimen franquista, eran v�as para hacer vida social", recalca el historiador. Unas veinte mil personas formaban parte de Acci�n Cat�lica, cuya jerarqu�a piramidal no imped�a el eco social abierto a todos. Matas explica sucintamente qu� era: "Un organismo con voluntad de aglutinar a todos los seglares bajo la tutela de la jerarqu�a eclesi�stica. El conciliario era la figura principal, su alma". La estructura jer�rquica que manten�a este organismo era propia de la Iglesia Cat�lica. La junta central estaba en Madrid y a trav�s de consignas reg�a las llamadas juntas diocesanas de cada provincia. Las actividades eran de formaci�n y se organizaban en torno a c�rculos de estudio en los que el conciliario "expon�a un tema religioso o de doctrina y se hac�a un comentario", comenta Matas. Otras actividades eran de car�cter m�s l�dicas, sobre todo, deportivas. "Su funci�n era captar j�venes. Las campa�as de recristianizaci�n tambi�n iban dirigidas en ese mismo sentido". En ellas se abordaban temas relativos a la moral y a las costumbres como el ir correctamente vestidos. Acci�n Cat�lica tuvo una secretar�a que coordinaba la propaganda a trav�s de diversas publicaciones. El Correo de Mallorca daba a conocer sus boletines, por ejemplo. Matas Pastor enmarca su investigaci�n en el periodo comprendido entre los a�os 1931 a 1959. "En este a�o se produjo la ruptura a nivel estatal porque Acci�n cat�lica se especializ� en el �mbito obrero, rural, comercial y estudiantil", se�ala. No descarta proseguir sus investigaciones. Nacida en 1910 al plantear las normas el cardenal Aguirre, Acci�n Cat�lica perdi� su monopolio en la Rep�blica. "Se sent�an amenazados y se tuvieron que adaptar al estado laico. Con el alzamiento, ellos lo apoyaron y con el R�gimen franquista su relaci�n no fue directa, pero est� claro que el papel de la Iglesia lo legitim�". "En sus estatutos remarcan su car�cter apol�tico, pero, en realidad, Acci�n Cat�lica fue prepol�tica o parapol�tica", opina el historiador. Ni que decir que en este organismo, hombres y mujeres estaban separados y las actividades estaban marcadas por su distinto sexo. Tambi�n la edad creaba grupos distintos. En la sociedad mallorquina hubo algunos personajes conocidos que pertenecieron al organismo, que de ninguna manera es "parecido al Opus Dei", apunta Matas. Entre ellos estaban el historiador Joan Pons, el empresario Andreu Buades Ferrer y el periodista Antoni Sabater.
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