13.10.06 @ 21:11:50. Archivado en Pensamiento
El Laberinto del Fauno.
Un pasadizo que nos engulle, que nos traslada, que nos
envuelve en un aire de misterios, que nos asusta, que nos atrae, que nos sirve
de hilo conductor dentro de nuestro propio horror y del de una niña, Ofelia, con
quien muchos compartirán sentimientos y experimentarán la necesidad de
refugiarse en un mundo irreal, o tal vez real para escapar de una, esta vez sí,
realidad dura. Eso y mucho más es El Laberinto del
Fauno.
Los viajes que oscilan entre la fantasía y el retrato subjetivo, que no
desacertado, de la posguerra tras el alzamiento militar de Franco contra la
democracia existente reflejan un horror acrecentado por un personaje al que da
vida un magnífico Sergi López y que envenena de realismo y de temor la pantalla
a partes iguales, acompañado de Ariadna Gil imagen de la
debilidad y una soberbia Maribel Verdú que no es desaprovechada aquí como en
otras ocasiones.
El laberinto se va conformando entre un caudal de emociones que evocan a
otros mundos y que nos mecen de un lado a otro, deseando que cuando uno
desaparece vuelva de inmediato y viceversa, pues el mundo que crea la propia
Ofelia rodeada de cuentos de hadas no es más que una huída de esa realidad que
la atormenta y que acaba formando parte de su fantasía. Queda reflejado con
crueldad el mundo que la rodea, los franquistas y su ansia infinita de sangre, y
el casi exilio de los rojos que malviven y se esconden en las montañas, todo
con un toque realista que sin embargo no hace que la fantasía pierda fuerza sino
que cobra, si cabe, más sentido en las manos de una actriz que pese a su edad
desprende gran talento.
Lo que más impacta es que ese mundo mágico recreado con precisión por
Guillermo del Toro, es un mundo que todos tenemos, un rincón en
el que nos refugiamos, en el que cada cual es rey de lo que quiere, en el que
cada sueño cobra una vida propia, y en definitiva un lugar en el que la
felicidad aparece y se vislumbra como posible a pesar del terror que muchas
veces nos cerca.
El cine Español está teniendo un año diferente, pese a las
reticencias de un sector de la sociedad por motivos diferentes al arte, las
recaudaciones suben y la calidad también. Volver es
una excelente candidata a los Oscars por España que me sorprendió sin
ser fan de Almodóvar, aunque los derechistas acudan prestos a criticarla sin
haber visto fotograma alguno o acaso no entender nada,
'Salvador' fue otra sorpresa que me dejó impactado y
pensando en todos lo que de un modo u otro han luchado par que hoy yo pueda
decir lo que quiera, y 'El Laberinto del Fauno' cierra
el círculo con una mezcla de sabores que terminó con una amplia sonrisa tras el
cine y con mi mente perdida en mi mundo donde también abundan los laberintos,
las hadas y las posibilidades infinitas.
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