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omar castro -
salamanca
La Universidad de Salamanca expresó ayer de manera oficial su rechazo a
la concesión del doctorado honoris causa al dictador Francisco Franco
en mayo de 1954. Así lo decidió el Consejo de Gobierno de la
institución académica salmantina, que, en una votación secreta a
petición del propio rector, secundó la propuesta realizada por la
asociación estudiantil Une por 35 votos a favor, 2 en contra y 1
abstención (en el momento de la votación, que tuvo lugar cerca de las
tres de la tarde, estaban ausentes 18 de los 56 miembros del órgano
colegiado universitario).
Los representantes de la comunidad universitaria salmantina dieron el
visto bueno a un texto consensuado en el que se reconocen las
"difíciles circunstancias históricas" que condujeron a la concesión a
Franco de esa distinción en 1954 y que subraya que en la actualidad,
rechaza la citada concesión por entender que el dictador "nunca reunió
méritos científicos, académicos, sociales ni personales que lo hicieran
merecedor de ostentar dicho honor". El motivo para adoptar esta
decisión, recoge el texto, es el de "salvaguardar la dignidad
histórica" de la institución.
De esta manera, la Usal sigue la senda abierta en 2006 por la
Universidad de Santiago y rechaza la concesión del doctorado honoris
causa a Franco, si bien no anula, por la complejidad que conllevaría,
el acto administrativo (al igual que ocurrió en Santiago). Los miembros
del Consejo de Gobierno decidieron, explicaba el director de los
servicios jurídicos de la Universidad, José Ramón García Vicente, optar
por una declaración institucional de carácter simbólico, dada las
"dificultades jurídicas y técnicas" de una revocación.
En este sentido, el rector, José Ramón Alonso, destacó que en el
Consejo de Gobierno "se ha sido consciente de que no podemos reescribir
la historia" pero que existía una "demanda social" de que la
Universidad se pronunciara sobre si refrendaba o no la concesión del
honoris causa.
Importancia simbólica
Alonso indicó que la importancia de la declaración de ayer reside en su
alto valor simbólico, dado que un doctorado honoris causa "no es algo
tangible, sino que es un honor, algo simbólico". En este sentido
explicó que la Universidad "no tiene un libro del que borrar el nombre
de Franco como honoris causa". Los únicos recuerdos que quedan de estos
galardones son el retrato en la galería del Rectorado, en la que no
aparece Franco, y el vítor, que fue borrado de las paredes de la
Catedral varios años atrás.
El resultado de la votación, indicó el dirigente universitario,
"resalta la dignidad" de la Usal y su postura "a favor del estado de
Derecho, la democracia, las libertades y los derechos humanos".
Respecto a la decisión de solicitar que la votación fuera secreta,
realizada por él mismo, José Ramón Alonso explicó que se trata de una
cuestión "que nos pilla muy cercanos, en la que todos tenemos historias
familiares, personales... por eso, queríamos conseguir el máximo
respeto" y que cada miembro del Consejo de Gobierno "se sintiera con la
máxima libertad".
Por último, rechazó la posibilidad de que esta decisión pueda crear
cualquier situación de rechazo hacia la Universidad "en un estado
democrático".