Hola Jan
Interesante los puntos que comentas. Hay en efecto un problema ahí con la 
propagación de plantas para su reintroducción. Lo mejor será proteger los 
hábitats y a las plantas en estado silvestre. Pero ciertamente para algunas no 
queda de otra que propapargas y cultivarlas artificialmente, y luego 
reintroducirlas.
Quisera escribirte un poco más, y a varios del foro también,  pero tengo varios 
pendientes que hacer.
Te mando un abrazo
 
Eduardo 



----- Mensagem original ----
De: jan pahl <[EMAIL PROTECTED]>
Para: [email protected]
Enviadas: Sexta-feira, 2 de Novembro de 2007 8:25:17
Assunto: Re: [orquidea] Laelia furfuracea (Para Eduardo)

Amigo, lo de los genes tienes toda la razón del mundo. Te doy un ejemplos de 
dos de mis lueddemannianas, ambas rubras, ambas medio hermanas, y ambas 
cultivadas igualito, una junto a la otra…. Sin embargo una de ellas 
literalmente florece cuando le da la santa gana (casi nunca), mientras que su 
medio hermana, lo hace todos los años sin problema alguno. 

Si alguna vez compraste varias plántulas de un mismo cruce o del mismo self, 
seguramente habrás podido ver que cultivadas ambas exactamente igual, una junto 
a la otra,  una de ellas crece y prospera como si de "monte" se tratara, y la 
de junto se queda raquítica, chiquita y muere..  Esto es selección “artificial” 
en acción… que es exactamente lo que pasaría en tu colección de furfuraceas de 
monte si decidieras reproducirlas… me refiero… ¿cuál o cuáles reproducirías? 
... pues no solamente las más bonitas claro está… sino las que FLORECEN en 
cultivo jajajajaja

Dicen por ahí algunos “pesimistas”, que todo esto de crear en cultivo un banco 
genético de cualesquiera especie de orquídea en peligro para ser usado algún 
día en su reintroducció n, no es más que un mito, ya que sin querer queriendo 
nuestros “bancos genéticos” reproducidos “in Vitro” por así decirlo, lo que 
representan son plantas genéticamente adaptadas a cultivo, no a su ecología 
inicial…. Y que por ende cuando las usemos para reintroducir la especie, se 
trasladará en resultados “pichachos”

Creo que fue a Francisco Miranda el que una vez leí que decía que si no 
existieran Laelias (sopronitis) lobata reproducidas en cultivo, la especie 
lejos de ser relativamente fácil estaría entre las más difíciles de cultivar… 
el daba como ejemplo plantas recolectadas “in situ” (todas mañosas a 
difíciles), y plantas propagadas en laboratorio (todas fáciles)…. Me pregunto 
yo, usando lógica inversa, ¿y si un día tuviesen que reintroducir la especie en 
Piedra da Gávea usando estas lobatas “dóciles”?... ¿acaso sería un éxito 
inicial?.... Lo dudo, creo que serían años y años de esfuerzos hasta lograr 
encontrar un número representativo de cepas resistentes a su propio hábitat jeje

Nuevamente mi felicitación por tu artículo
Jan











Eduardo Alberto Pérez García <encyclia_nizandensi [EMAIL PROTECTED] br> 
escribió:
Laelia furfuracea
 
Entre las Laelias mexicanas L. furfuracea es quizá una de las que menos se 
cultivan. No me refiero a que existan pocas plantas en cultivo, si no que creo 
que nos falta cultivarlas bien. Esta especie parece no requerir de cuidados 
especiales, pero por alguna razón no suelen verse plantas bien florecidas. Yo 
tengo unas cuantas plantas en casa, colocadas de manera dispersa en la 
colección, y la verdad es que sólo una ha progresado notablemente, mientras que 
las otras no han desarrollado como quisiera.
    Las plantas de L. furfuracea probablemente están entre las más pequeñas del 
género, ya que sus pseudobubos son pequeños de unos 4-6 cm de largo y unos 2-3 
cm de ancho. Presentan una sola hoja apical de unos 5-8 cm de largo. Las flores 
son relativamente grandes en proporción a la planta (de unos 5-6 cm de 
diámetro), y se presentan en inflorescencias cortas o de mediano tamaño (10-20 
cm de largo) con una a cuatro flores. Las flores presentan una muy distintiva 
disposición en zigzag.
    Esta especie es una de las Laelias que más toleran el frío, ya que crecen 
en sitios montañosos de 2,100 a 3,000 m s.n.m. De manera silvestre se les 
encuentra exclusivamente en el estado de Oaxaca, en done crecen en bosque de 
encinos, tanto secos como húmedos. Son plantas epífitas o rupícolas, y son más 
frecuentes en sitios muy luminosos y con mucha ventilación. Yo las he visto 
creciendo en los troncos y ramas gruesas de encinos chaparros de unos 5-7 m de 
alto. En esa población había varias decenas de plantas con flor a baja altura, 
lo cual era un verdadero espectáculo. Yo colecté la que más me gustó, la sembré 
con mucho cuidado y la puse en un lugar privilegiado. No pasó mucho tiempo, y 
la planta que apenas se empezaba a establecer, se cayó con todo y tabla, y sin 
que yo me percatara de ello, el perro del vecino se dio un festín masticando 
todos sus seudobulbos. Lo que quedó más o menos intacto lo puse en el mejor 
tronco que
 tenía y al parecer no le gustó mucho, apenas y produjo unas cuantas raíces y 
pseudobulbos pequeños. Desesperado la puse en una tabla de malquique (xaxim) y 
la planta se empezó a recuperar. Después de más de 10 años en cultivo me dio la 
primera flor en casa (espero pronto poder mandar fotos de su segunda floración).
    De manera casi opuesta, pocas horas antes, el mismo día que colecté a esa 
planta, en una localidad cercana colecté otro ejemplar. Esta planta no tenía 
flores pero era la primera que veía y no la tenía en mi colección, me la traje. 
Esa planta ha ido creciendo muy bien, año con año mejora y su floración cada 
vez es más espectacular. Este es el segundo año que regresa a casa de una 
exposición con un rosetón (a la mejor especie mexicana de clima templado), y 
este año además fue premiada con una medalla de bronce por parte de la AMO. 
Tengo otras dos plantas de la especie, y aunque no se la ha comido un perro, 
tampoco han avanzado mucho. En resumen, me va bien con una, y con las otras no 
mucho ¿De que depende? ....ojalá lo supiera. Es normal que exista cierta 
variación entre las plantas, y las hay unas que siempre florecen mejor que 
otras, aún cuando el cultivo sea el mismo y una esté a lado de la otra; hay 
algo de genética en ello. 
    No me aventuro a dar una recomendación de cultivo para esta especie, pero 
creo que lo mejor es tenerlas a la intemperie, debajo de una malla sombra. 
Utilizar una tabla de malquique, o de corteza de pino. Mi experiencia con el 
uso de palo dulce para esta especie no fue muy buena. Para esta especie no se 
recomienda el uso de macetas. Hay que tener cuidado con los riegos cuando las 
inflorescencias se están desarrollando, porque se abortan con facilidad. Yo 
aplico fertilizante foliar cada 15 días, y a la mezcla le agrego un chorrito de 
alcohol etílico.
    Desde mi punto de vista, L. furfuracea es una de las especies más bonitas 
de México, sus plantas son compactas y elegantes, y sus flores tienen un aroma 
muy particular. Existe una considerable variación en el color, el más común es 
de color lila-rosado claro, pero las hay en tonos de lila muy oscuro, y existen 
formas albecens, semialbas y albas pero son poco frecuentes (yo no tengo y con 
gusto acepto una división).
            En esta temporada de fatalidades ambientales, incendios en el 
norte, inundaciones en el sur, ciclones en el caribe, y un frío intenso aquí en 
el D.F. es bueno hacer una reflexión sobre lo que a veces sentimos como 
tragedias cuando la verdad, sobre todo comparado con esas fatalidades, no lo 
son. La planta de la foto, fue a la reciente exposición de la AMO en el museo 
Frans Mayer, y regresó con sus premios. Parte de mi se sentía feliz y orgulloso 
del trabajo invertido por años en su cultivo, pero otra parte de mí se sentía 
muy molesto por el maltrato que recibió la planta. En los trayecto de ida y 
vuelta al museo se le quebraron algunas flores y botones, y cuando regresó 
ninguna flor estaba en buen estado para retratarlas, por ello sólo podemos ver 
ahora una panorámica de la planta. En la mañana del día que tomé las fotos fue 
el momento en el que más molesto estaba, porque me di cuenta de lo maltratada 
que estaban las flores de
 la planta, y la nota que pensaba escribir de la esta especie iba a quedar 
trunca. Por la noche de regreso a casa, tuve una vista de la luna que era 
sorprendente. La luna casi llena, con un tamaño enorme, y la noche despejada 
como pocas. El vaso de agua en el que me ahogaba se esfumó en el instante y me 
dejé preocupar. Espero que el próximo año la pueda fotografiar y si no, ni 
modo, hay cosas mucho más importantes.
            Se acostumbra que las plantas que obtienen una medalla reciban un 
nombre propio, así que tengo que bautizar a la mía. Debido a que L. furfuracea 
es una planta de clima frío y que no se puede cultivar muy bien fuera de las 
montañas de México, no es una especie que se pueda compartir con otros 
cultivadores fuera de esta región. Así que no podré compartir la planta con mis 
paisanos de Tabasco, pero lo que sí puedo hacer es nombrarla como algo bueno 
que tenemos en común en estas fechas: el cultivar se llamará “Luna de octubre”, 
con el deseo que encuentren su propia luna que les de ánimos para seguir 
adelante.
Reciban un fuerte abrazo

 
Eduardo A. Pérez García
Departamento de Ecología y Recursos Naturales
Facultad de Ciencias
Universidad Nacional Autónoma de México
México, D.F., Cp. 04510 México 

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