Companyes i
companys de Ara
i Sempre:
1. Pensaments sobre
l'11-M i la revolta democr�tica del 12/13-M
Copii m�s avall un miisatge, que
he trobat especialment interessant, d'una altra llista de correu. Trob que �s
una bona feina donar-lo a con�ixer. Per ser conscients i entendre la
import�ncia del que va passar el cap de setmana de les eleccions, per
entendre que l'expressi� "revolta democr�tica" �s del tot adient, per recordar
que la revolta fou fonamentalment espont�nia. Per no oblidar a trav�s de quins
mitjans la gent es comunic� (tel�fons m�bils i correu electr�nic).Per no oblidar
que fins i tot mitjans de comunicaci� com la SER o el PA�S no pogueren resistir
del tot a la pressi� del poder executiu: el director del PA�S modific� la
portada de l'edici� especial de dissabte arrel de la telefonada del President
del Govern, com ho feu el director de LA VANGUARDIA, i la SER, desbordada tamb�
pels esdeveniments del carrer, decid� en un moment determinat filtrar, reduir,
rebaixar (digau-li com vulgueu), l'amplada del moviment del carrer. Aix� darrer
ho he pogut confirmar en paraules d'un representant de la SER en un canal
franc�s (TV5) avui mateix (21 de mar�). Tant els directors de PAIS i VANGUARDIA
els he sentit recon�ixer-ho en t� de disculpa. "Com pod�em pensar que tot un
president de govern ens podia voler enganar". El problema �s que transmetien
l'engany a l'opini� p�blica. Molta de gent aqu� fins i tot va desconfiar del seu
partit i del seu mitj�, quan a l'exterior (de les fronteres) les not�cies eren
unes altres. Fou la claustrof�bia, la r�bia que volguessin jugar amb nosaltres,
i amb morts per enmig, com peces tots d'un puzzle, fou aix� el que empengu� a la
gent a trobar-se. Perqu� l'impuls de tots els que es manifestaren divendres i
dissabte era un impuls de solidaritat i de veritat, fonamentalment altru�sta.
Haureu pogut sentir en
la setmana posterior a tert�lies de SER, CATALUNYA R�DIO I CANAL 33
opinions del tipus: alerta amb les masses, alerta amb la gent concentrada, "a mi
no m'agraden les concentracions de la gent al carrrer", en democr�cia el poble
s'expressa a trav�s del vot. I tot aix� en boca de periodistes de tarann�
progressista. I despr�s hi ha els que ja van dient que darrera tota aquella gent
hi havia interessos pol�tics, el PSOE que ho promovia, que hi estava al darrera,
etc. Tot plegat no entendre que �s clar que hi havia interessos pol�tics en la
mobilitzaci�: per� interessos pol�tics b�sics, en el sentit maj�scul de la
pol�tica, en el sentit aristot�lic, en el sentit de la llibertat d'expressi� i
de la llibertat d'estar informat, del dret a no ser manipulat. Era aquesta la
fibra sensible ferida. Una fibra tocada en un dret fonamental. I �s justament
perqu� el dret conculcat era fonamental, que es va crear un clima de
consens fonamental �ntim i alhora compartit, de cadasc�, per sobre de sigles, al
marge de sigles. Sin�, tot all� no hagu�s estat possible. Alguns encara no han ent�s que precisament va ser la por a ser
enganats, la constataci� que els mitjans comunicaci� fallaven, o podien falla, o
en tot cas que se'n podia desconfiar, que hi havia consens en
desconfiar, el que va fer sortir la gent al carrer. Sortir al carrer era una
manera de dir "Est�s pensant el que jo pens i no puc ni llegir a diaris ni
sentir a r�dios?". S'hi sumaven quatre anys d'�s incre�blement manipulat i
esbiaxat dels mitjans p�blics per part de govern. Pressi� acumulada.
Jo, ja no �s que desconfii de la reacci� de la
gent, sin� que en vistes de la reacci� d'aquells dies estic m�s
tranquil, molt m�s tranquil, i confiat, en la capacitat de la gent (de les
"masses" que en diuen aquells), �s a dir: de tu, d'ell, d'ella, de mi, de
nosaltres. La nit de dissabte, abans de les eleccions, pensava jo, "si la gent
ha reaccionat al carrer pol�ticament, dem� ho far� als col.legis electorals, �s
impossible que no sigui aix�". I confiava.
Per jo (hi vos ho dic en s�rio) els resultats de
diumenge no foren una sorpresa en el sentit de desbancar el PP.
Jaume Escales i Tous
2. El missatge que m'ha
suscitat aquestes reflexions:
"Gracias por
recordar..." (texto escrito por Koral
Herrera). P�salo. As� terminaba el mensaje que
recib� en torno a las tres de la
tarde anunciando una concentraci�n silenciosa por la verdad frente a la sede
del PP en la calle G�nova. As�
comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiendose minuto a
minuto. Por cada mensaje que la
gente recib�a, se enviaban diez, quince, veinte mensajes m�s. Hubo gente
que recibi� hasta diez mensajes
de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios,
gente del colegio, del barrio, y
esos mensajes se multiplicaron
hasta el infinito, propagandose como las llamas de un incendio por efecto del
viento. A las seis de la tarde
un despliegue policial proteg�a la sede del partido y sus efectivos
ped�an la documentaci�n a todo
manifestante que llegaba. Media hora despu�s, sin embargo, la
concurrencia de tantos madrile�os sobrepas� la capacidad
policial y una hora m�s tarde la
calle G�nova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo
explicaciones al gobierno de la
naci�n. Hab�a gente que lloraba, otros expresaban su indignaci�n a
gritos, mentirosos, asesinos, te
dijimos no a la guerra; vuestra
guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros
teneis ch�fer, nosotros
cercan�as; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se
utilizan, basta de manipulaci�n,
y queremos salir en La Primera. La prensa que se encontraba tras el
cord�n policial era
mayoritariamente extranjera, y hab�a un gran despliegue de antenas parab�licas de
cadenas televisivas europeas. De
las calles adyacentes y bocas
del metro sal�a cada vez m�s gente de todas las edades y razas que se un�an a la
concentraci�n, que de silenciosa
al final no tuvo casi nada porque se nos hac�a dif�cil permanecer callados
cuando se pretend�a celebrar un
minuto de silencio. Siempre alguien lo romp�a con alg�n grito:
mentirosos, asesinos. Las
l�grimas y la indignaci�n se propagaban de igual modo que la
informaci�n. La gente estaba
pegada a sus transistores y los m�viles sonaban sin parar para transmitir
informaci�n a la gente, que a su
vez propagaba las noticias, que corr�an de boca en boca.Cuando Rajoy
declar� a los medios que la
concentraci�n era ilegal e ileg�tima, y acus� a sectores del PSOE de haberla
organizado, la multitud rugi� y
contest�: !nos han convocado los asesinados!, y !la voz del pueblo no es
ilegal!. C�mo ibamos a ser
ilegales, cuando el gobierno segu�a mintiendo, ocultando informaci�n y
violando los derechos m�s
elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresi�n y al derecho a
la informaci�n. En TVE 1, Cine
de Barrio. En G�nova pasaban las horas y los �nimos
se iban encendiendo cada vez
m�s. Segu�a llegando gente, y no
se ve�an banderas de partidos pol�ticos ni sindicatos. S�lo pancartas improvisadas
con cartones y bol�grafos.
Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignaci�n. El
jefe antidisturbios confesaba a
un reportero de la SER que no
pod�an disolver la concentraci�n por la fuerza porque eramos ya m�s de 5 mil
personas y no era cuesti�n de
cargar contra la muchedumbre donde hab�a ancianos y ni�os. Cada vez que
alg�n miembro de la sede se
asomaba a la ventana la gente rug�a y ped�a la verdad, y mientras,
segu�an llegando noticias
de concentraciones espont�neas en todas las ciudades de Espa�a. Las nueve de la noche
y nadie se mov�a de all�, pese
al fr�o. Nos lleg� una nota que circulaba en manos de todo el mundo: A
las doce en sol.
P�salo. De pronto otra noticia que se propaga
entre la gente: dos hind�es y
tres marroqu�es detenidos por su
relaci�n con los supuestos asesinos en Lavapi�s. Los servicios de inteligencia por un lado
y el gobierno por otro.
Espa�oles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta
segu�an mandando noticias de las
principales cadenas televisivas
del mundo: Bush lamenta que el apoyo de Espa�a a su guerra contra Irak haya
tenido estas consecuencias para
Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la
informaci�n y llama a la calma,
e insiste en que en la jornada de reflexi�n el pueblo no puede salir a la
calle para expresarse. Rugimos
m�s a�n: no nos vamos, sal al balc�n, da la cara, PP responsable, PP
culpable, vuestra guerra,
nuestros muertos, vosotros teneis ch�fer, nosotros Cercan�as, vosotros,
fascistas, sois los terroristas.
Diez de la noche y la gente sale
hacia Sol tomando las calles sin permiso. Yo me voy a Lavapi�s para cenar un poco y
ponerme algo de abrigo porque ya
no siento las manos del fr�o. La
plaza est� vac�a, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica
joven que, en la puerta de su
casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave.
T�midamente salen a los balcones
vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo,
despu�s comienzan a abrirse los
balcones de todas las calles y
comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza,
que comienza a llenarse de gente
que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza.
Aparece una c�mara de televisi�n
alemana, mientras la plaza y las
calles est�n llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta
parece que seguimos todos el
mismo ritmo. Un ritmo f�nebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia
y solemnidad. Y marchamos todos
hacia Sol, donde ni siquiera
podemos entrar porque Madrid est� en la calle. Siguen volando las noticias,
siguen multiplic�ndose los
mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen
propag�ndose las noticias. La
polic�a ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Est�n estudiando
suspender las elecciones, ha
aparecido en manos del PP, de repente, un v�deo en el que Al Quaeda
reivindica el atentado, y la
gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER
comentan que pese a la toma de
las calles por parte de la ciudadan�a, no van a seguir
retransmitiendo para mantener la
calma y no calentar los �nimos. La censura del siglo XXI. Las c�maras, los
micr�fonos, y las luces
desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y
nosotros gritando, y todas las
calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay
partidos, no hay magnet�fonos,
no hay organizadores, no hay �rdenes. La multitud avanza espont�neamente hacia
Atocha y la polic�a se retira
discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos,
cortando el tr�fico. Nadie rompe
cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza
c�vicamente y Ansu�tegui ordena
invisibilidad. La polic�a apaga las sirenas, y las lecheras apenas son
percibidas. �Veniros con nosotros!, grita alguno a
los uniformados, que no se
atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia est� en el grito, en las
palabras. La gente exige que el
gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno
asuma su responsabilidad, y que
deje de mentir a un pa�s entero,
que a trav�s de internet y los tel�fonos m�viles va conectandose con el mundo
entero. Los medios nacionales
ningunean la protesta y dejan claro de qu� lado est�n. La gente alza
sus m�viles para que los que
escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. M�s de un
mill�n de personas bajan hacia
Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro
papel: a las dos en punto cinco
minutos de silencio. P�salo. Todos al suelo. Silencio sepulcral. No
hay c�maras. Miles de velas
encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de orgullo: viva
Madrid, y todos gritamos, viva,
viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo est� en lucha, y las riadas
humanas avanzan hacia el
Congreso. En la radio solo se oye m�sica y res�menes del partido del Real Madrid.
Las voces ya cascadas por el
paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay
polic�a, solo el helicoptero
rugiendo encdima de nuestras cabezas, y una sensaci�n de euforia al ver que somos
tantos, que somos incontables.
���Tambi�n estuvimos en la manifestaci�n de ayer!!!, dec�dan algunos
cartones a modo de pancarta.
Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos
cuantos toman las decisiones sin
preguntar. La gente vuelve a
gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos,
un pozo de petr�leo por un pozo
de sangre, em"bush"teros, tve= nodo, === message truncated
===
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