Howdy, I got this email. I can't read it. It wasn't from the Armchair list, but it replies to the list. Here it is in case anybody speaks Spanish. -jsh
--- Alexander Guerrero <[EMAIL PROTECTED]> wrote: > ECONOM�A Y REVOLUCI�N: GERENCIANDO EN CRISIS > > Alexander Guerrero E > > > Muchos expresan que el proyecto del Presidente por > su estilo y hechuras no es ninguna revoluci�n; se > usan muchos adjetivos para graficarla; sin embargo > lo m�s curioso es que detr�s de esa expresi�n > coexiste un criterio y hasta una a�oranza ut�pica o > cierta nostalgia que las revoluciones son realmente > distintas, y hasta �buenas�. Esta apreciaci�n es tan > falaz como el propio �proceso revolucionario� que > vivimos. > > Las revoluciones son movimientos tel�ricos que > derrumban instituciones, cambian radicalmente reglas > de juego, reemplazan instituciones con otras, > creando un amplio espectro de incertidumbre > institucional, y muchas llegan hasta la violencia > pol�tica, la cual se convierte en mecanismo para el > control del poder de quienes en nombre del �pueblo� > toman el mandato para arreglarle la vida a los > ciudadanos. Sin embargo, la mayor�a de las > revoluciones terminan haciendo lo contrario, > envilecen el �contrato social� entre la gente y sus > instituciones, lleg�ndose inclusive a extremos que > restringen la libertad, el mercado, el orden y la > paz ciudadana. En general una revoluci�n destruye la > curva de aprendizaje que evolutivamente un pa�s va > dibujando din�micamente con el curso de la historia. > > > En el caso venezolano, el proceso revolucionario > dirigido por el Presidente trastoco las reglas de > juego de una econom�a de mercado, en los hechos y en > el derecho, la nueva constituci�n ha reforzado al > estado como eje solidario econ�mico y social, > debilitando en consecuencia el ejercicio de los > derechos de propiedad; estos, en vastos sectores de > la econom�a han visto perder el valor de sus > garant�as y se han debilitado intensamente, el > estado ha renunciado a la protecci�n de esos > derechos y en muchos casos los derechos aparecen con > severas restricciones institucionales como la > propiedad de la tierra en la nueva Ley de Tierras. > > El incremento de los impuestos como consecuencia de > indisciplina fiscal y desorden pol�tico en la > gerencia del presupuesto y las finanzas p�blicas, la > devaluaci�n con sentido fiscalista, las leyes que > restringen los mercados, la permisolog�a para la > inversi�n, la sobreregulaci�n de los mercados, > restricciones comerciales, limitaciones al > intercambio, la negativa del estado en privatizar > bienes que no son p�blicos, la corrupci�n, la > debilidad del poder judicial y la opacidad en la > aplicaci�n y arbitraje de esta respecto de los > contratos entre el sector privado y el publico y > entre terceros, el auge de la delincuencia, y hasta > la promoci�n de la lucha de clases; la reproducci�n > de esos fen�menos ablandan y debilitan los derechos > de propiedad, incrementando costos de transacci�n y > encareciendo por lo tanto el proceso de producci�n > de bienes y servicios de la gente. > > Los derechos de propiedad constituyen el motor de la > historia para la creaci�n de riqueza, ellos marcan > el horizonte de ingresos de los propietarios, y > conocemos que una sociedad capitalista es una > sociedad de propietarios, la nuestra no escapa de > esa realidad institucional aunque el proceso > revolucionario, socialista en su esencia, ha hecho > lo imposible por limitar su desarrollo, escondido en > su lucha imaginaria contra el neoliberalismo > salvaje. > > Este proceso de debilitamiento de los derechos de > propiedad ha incrementado los costos de transacci�n > para ejercer los derechos frente al estado o > terceros, inclusive, en el discurso pol�tico y en el > engranaje informal que emanan de la gesti�n publica > la propiedad privada ha aparecido anatematizada, esa > ha sido la raz�n de fondo de la perdida de confianza > en las instituciones y el estado que ha sostenido el > proceso de descapitalizaci�n de estos anos y que > ahora conduce hacia una contracci�n angustiosa de la > econom�a nacional. > > En conjunto esos fen�menos econ�micos y jur�dicos > configuran perdida de gobernabilidad que ahora > tiende a transformarse en crisis pol�tica en la > medida que se ha venido deteriorando r�pidamente el > balance que debe existir entre los diversos poderes > p�blicos. En el �mbito econ�mico, estos fen�menos se > expresan como debilidad del marco jur�dico - y de > los contratos- que justifica las transacciones y el > intercambio de bienes y servicios, los cuales se > conocen son extensiones naturales del ejercicio de > los derechos de propiedad. > > El impacto que todo ello ha tenido en la econom�a > puede leerse claramente en los resultados econ�micos > de estos anos, y particularmente en este ultimo > semestre donde el proceso de descapitalizaci�n que > observamos lleva a la econom�a a contraerse > profundamente. Ahora, no solo en la macroecon�mico, > sino en lo microecon�mico, en la capacidad de hacer > negocios, de invertir y generar empleo y riqueza, lo > acotado ha creado un manto de incertidumbre con > efecto negativo por perdida de eficiencia y > perversi�n de las decisiones econ�micas a nivel de > la empresa. > > Muchos actores econ�micos, de acuerdo y en funci�n > de su posicionamiento frente al estado, prefieren > escurrirse a trav�s de las rendijas del rentismo que > deja tras de s� la renovada fuerza intervencionista > en la econom�a que se la dado al Estado no solo con > la norma constitucional sino en muchas leyes y > decretos. Muchos negocios pierden la transparencia > que el mercado les dota, para convertirse en > cabildeos y lobbies como mecanismos de preferencia > para la sobrevivencia, no solo como empresario sino > como capacidad instalada. > > En este escenario, empresas privadas y p�blicas > diversifican y perfeccionan m�todos de > sobrevivencia, exigen al estado protecci�n, como por > ejemplo el decreto compra venezolano, anticuado y > ruinoso, se solicitan tambi�n esquemas > proteccionistas en desuso cuya historia con�cenos > por ser creadora de ineficiencia y pervertir la > asignaci�n de recursos de inversi�n. > > Muchas empresas consultoras que compiten en mercado > para crear esquemas gerenciales y productivos > dirigidos a modernizar empresas para hacerlas > competitivas, ahora se especializan en vender > cabildeo y lobby rentista en su incestuosa relaci�n > con el Estado, conocido como buen comprador pero, > mal pagador. > > En el mediano plazo el precio pagado por la > revoluci�n en esta manera ineficiente de hacer > econom�a, es tan alto, que obligara sin duda alguna > a una contrarrevoluci�n constitucional; es decir, > una reforma profunda de la constituci�n dirigida en > lo econ�mico a eliminar el cors� que sobre la > econom�a imponen la nueva constituci�n y un buen > n�mero de leyes y decretos que se escribieron sobre > el horizonte de un capitalismo de estado altamente > intervensionista que limita severamente la > asignaci�n de recursos en una econom�a donde para la > inversi�n privada hay sectores donde le es vedado > invertir, los capitales y el excedente del ahorro > nacional ha emigrado hacia otros mercados. > > > > . > > > > > > __________________________________________________ Do You Yahoo!? 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