Estimados Amigos y Hermanos:
En esta coyuntura pol�tica que est� evidentemente marcada por la 
Constituyente, comparto con Uds. un material de la autor�a de Roberto Choque, 
canqui, historiador y profesor universitario aymara, que da cuenta de la 
propuesta hace mucho tiempo formulado por Don Eduardo Leandro Nina Quispe, de 
refundar Bolivia en su verdadera identidad, cual es Qullasuyu. Este material 
es de fundamental importancia para nutrir la visi�n pol�tica de la naci�n 
qulla en su determinacion de cosntituirse definitivamente como tal.
 
Atentamente,
 
Carlos Mamani Condori
Centro de Estudios Aymara

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"SOCIEDAD REPUBLICA DEL COLLASUYO" (1930)
Roberto Choque Canqui

Antes de crear una instituci�n propia de los aymaras quechuas, los caciques, 
apoderados y otros representantes de las comunidades de toda la Rep�blica de 
Bolivia, desde 1912 protagonizaron una lucha incansable, tanto individual 
como colectiva contra los usurpadores de tierras comunitarias, los abusos 
cometidos por las autoridades locales y los vecinos de los pueblos rurales.

Los caciques principales que han destacado por su lucha, entre 1912 y 1933, 
fueron Santos Marka T'ula, Faustino Llanqui, Marcelino Llanqui, Dionisio 
Paxipati, Francisco Tancara, Mateo Alfaro y Rufino Willka. Estos adem�s de 
defender las tierras comunitarias, buscaban la instalaci�n de escuelas 
indigenales en sus comunidades.

Entre los propugnadores de creaci�n de escuelas se distingui� Marcelino 
Llanqui, quien en 1920 en calidad de profesor ambulante hab�a establecido 
escuelas en su propia comunidad de Jes�s de Machaca, lo cual posteriormente 
motiv� a protagonizar una sublevaci�n de comunarios contra el correjidor y 
los vecinos de esa.

M�s tarde aparece otra figura, se trata de Eduardo Leandro Nina Quispe y sobre 
�ste nos ocuparemos m�s adelante. En el lado peruano, el movimiento indigenal 
tambi�n llegaba a su auge. En 1914, Rumi Maqui Ccori Zoncco (Teodomiro 
Guti�rrez Cuevas), Jefe Supremo du los Pueblos Ind�genas y General�simo de 
sus Ej�rcitos, ten�a ya organizado su Estado Mayor, su cuartel, su Bandera y 
asimismo estableci� sus ramas (cuatas) de dinero seguramente para sostener la 
guerra ind�gena contra las explotadores. Para cortar los abusos de una vez 
por todas, el mejor camino propuesto para salir de esa situaci�n fue la 
restauraci�n del Tawantinsuyo (Vasallo 1979).

Entre los ind�genas aymaras de La Paz no falt� la iniciativa e inter�s de 
fundar un centro educacional a nivel nacional para todas las comunidades 
(ayllus) de la Rep�blica de Bolivia. Mientras las autoridades educativas se 
esforzaban por establecer las escuelas normales rurales en el altiplano, los 
propios ind�genas ya sean comunarios, colonos de haciendas o citadinos se 
lanzaron a la creacion de un centro educativo que coadyuve la ense�anza y el 
movimiento reivindicativo de sus tierras.

En ese sentido la instituci�n que se cre� constitu�a de hecho un centro 
generador de ideas y hombres entrenados en la lucha contra el sistema 
imperante. Esta instituci�n al principio fue denominada la "SOCIEDAD 
REPUBLICA DEL COLLASUYO".

La "Sociedad Rep�blica del Collasuyo" fue fundada en la ciudad de La Paz, el 8 
de agosto de 1930 (1), por el ind�gena Eduardo Leandro Nina Quispe, siendo 
as� uno de los destacados impulsores de la educaci�n indigenal. Desde 
entonces la Sociedad o el "Centro Educativo Collasuyo" tuvo m�ltiples 
actividades. A los diez d�as de su fundaci�n, el 18 de agosto de ese a�o, la 
primera impresi�n sobre su presidente fue reflejada en los siguientes 
t�rminos: "El esforzado indigena Nina Quispe, que en un arranque de eclosi�n 
c�vica ha resuelto iniciar la fundaci�n de la Rep�blica del "Collasuyo" a 
base de su obra din�mica educacional".

Por otra parte, el semanario "Claridad", �rgano de prensa de la ciudad de La 
Paz, correspondiente a 7 de diciembre de 1931, comentaba sobre la admirable 
labor de Nina Quispe, puesto que �ste hab�a estado trabajando silenciosamente 
"por la grandeza del Collasuyo, dedic�ndole todas sus atenciones y energias, 
para su resurgimiento, dejando a un lado la pol�tica y las in�tiles 
discusiones sobre el origen de la crisis mundial".

Ni tanto disparate que en ese momento embargaba "la atenci�n de todos los 
mandatarios del mundo", sino que firme y convencido segu�a "instruyendo a los 
suyos y dot�ndoles del tributo del saber". Este comentario no era exagerado. 
Entre los a�os 1928 y 1930 los fundadores de escuelas indigenales en las 
regiones altipl�nicas, especialmente en La Paz, fueron Eduardo Leandro Nina 
Quispe, Manuel Inca Lipe y su esposa, Petrona Callisaya, quienes 
promocionaron numerosos alumnos. As�, Eduardo L. Nina Quispe en la escuela de 
la calle Yanacocha (ciudad de La Paz), en 1928, promocion� 21 alumnos, en 
1929, 2.000 alumros y en 1930, 2.681 alumnos. Por su parte Manuel Inca Lipe y 
su esposa en la comunidad de Pucuro del cant�n de Santiago de Huata de la 
provincia Omasuyos, promocion� 74 alumnos, el 12 de noviembre de 1930 y en 18 
de diciembre de ese a�o, 51 alumnos.

El "Centro Educativo Collasuyo" era una instituci�n comunitaria de ayllus, su 
din�mica de accionar se encontraba expandida en las comunidades de la 
rep�blica, cuyos linderos o mojon�s lo separaban con las dem�s de la Am�rica.

La Rep�blica de Bolivia como en la actualidad hacia 1931 estaba dividida en 
nueve departamentos: Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Potos�, Oruro, Santa 
Cruz, Tarija, Beni y El Litoral. Esta divisi�n pol�tica ha sido mantenida y 
obedecida en su ordenamiento por todos los bolivianos para conservar la 
libertad.

Pero la mayoria de la poblaci�n boliviana hist�ricamente ha sido siempre 
ind�gena con raices culturales preincaica e incaicas. Los idiomas aymara y 
quechua eran hablados por la mayor�a de la "raza ind�gena", el castellano lo 
hablaban los blancos y mestizos, a quienes los indios deb�an considerar como 
sus hermanos.

Los miembros de la nueva instituci�n eran "todos los delegados e hilacatas de 
las distintas comunidades del departamento de La Paz" situadas en las catorce 
provincias: Murillo, Ingavi, Los Andes, Omasuyos, Larecaja, Mu�ecas, Camacho, 
Caupolic�n, Loayza, Sicasica, Pacajes, Nor Yungas, Sur Yungas e Inquisivi.

Desde luego, el "Centro Educativo Collasuyo" pareciera que no causaba sospecha 
entre la oligarqu�a gamonal sino que contaba con la simpat�a de algunos 
personajes importantes del pa�s y estudiosos de las culturas pret�ritas del 
Qullasuyu.

As� el 26 de diciembre de 1931, Arthur Posnansky, estudioso de la cultura de 
Tiwanaku, respondiendo al oficio de Nina Quispe le dec�a: "me cabe indicar 
que el acto de la expresada colocaci�n de la kantuta sobre la Wipfala, con la 
asistencia de los representantes indigenales, caciques y elementos 
representativos", programado para el d�a domingo 27 de ese mes a horas 15:00, 
se llevar�a a cabo en el local del Club Bancario, donde funcionaba "la 
exposici�n indianista" y donde se esperaba para honrrar ese "solemne acto, 
por parte de la clase indigenal en su mayor n�mero posible".

Seguramente para ese acto, Nina Quispe tambi�n invit� al se�or Presidente de 
la Rep�blica con el prop�sito de contribuir a los festejos de la Semana 
Indianista. El presidente de la Rep�blica, contestando a su invitaci�n, en 
fecha 28 de diciembre de ese a�o, le dese� que todos los trabajos de la 
Sociedad presidida por Nina Quispe, "tengan por mira la grandeza de Bolivia, 
que es nuestra patria com�n". Tambi�n el Ej�rcito de Bolivia a trav�s del 
Estado Mayor, el 2 de enero de 1932, respondiendo a un oficio del se�or 
presidente del "Centro Educativo Collasuyo", fechado el 30 de diciembre de 
1931, le expres� haber recibido los boletines en los que se hacian las 
transcripciones de pet�ciones de varios comunarios hechas a los poderes 
p�blicos.

Resaltaba que ha sido muy plausible la actitud asumida por la "raza ind�gena" 
en todo lo que se refer�a "a levantar su nivel moral y cultural", y sobre el 
servicio militar le manifest� que se ha impuesto desde hace mucho tiempo la 
obligaci�n de encaminar y �ncausar las actividades de los conscriptos por 
medio de la persuaci�n. El trato que se dispensaba al soldado hasta ese 
momento, era en forma humanitaria y de "absoluta igualdad". Al mismo tiempo, 
al igual que el Presidente de la Rep�blica, les dese� felicitaciones y 
prosperidad a todos y cada uno de los miembros de la mencionada instituci�n 
indigenal.

La creaci�n de la "Sociedad Rep�blica del Collasuyo" al principio no fue 
combatida por sus adversarios por que sus actividades no estaban orientadas 
contra los intereses de los llamados "blancos". Pero seguramente nadie se 
habr�a preguntado cu�les eran los objetivos que perseguia esa instituci�n 
dirigida por los propios aymaras.

Claro est� uno de los abjetivos principales era la educaci�n y 
subsidiariamente la extensi�n cultural indianista. Sin embargo, entre sus 
actividades se inclu�a la publicaci�n de documentos relacionados al 
movimiento indigenal, m�s que todo los relacionados a la cuesti�n de tierras. 
Esta �ltima ha de ser uno de los puntos cuestionados por sus enemigos para 
ser destru�da posteriormente.

Eduardo L. Nina Quispe, con el objeto de fortalecer y asegurar el 
funcionamiento de la instituci�n. Que dirig�a y dadas las circunstancias 
desfavorables para sus buenos prop�sitos, tuvo que buscar a veces el apoyo de 
un gobierno de turno o simpatizar con �ste.

El 5 de octubre de 1932, Nina Quispe, al conocer los asechanzas de los 
enemigos del gobierno, curs� una nota de protesta al Excmo. se�or Presidente 
de la Rep�blica, Dr. Daniel Salamanca, manifest�ndole que estuvo "hondamente 
conmovido por la incomprensible moment�nea de parte de algunos elementos 
impresionables que han llegado al punto de faltar a la autoridad cometiendo 
un desacato", por ese motivo, la Sociedad que presid�a hizo llegar "su voz de 
protesta contra semejantes actitudes", y se congregaba "alrededor de la 
autoridad suprema de la naci�n, para que continue su camino".

La respuesta del presidente de la Rep�blica no se dej� esperar. De manera que, 
el 6 de octubre de 1932, le respondi� diciendo que "tengo grato manifestarle 
que quedo muy agradecido a su voz de protesta, ya que ella est� inspirada por 
un desinteresado patriotismo".

A pesar de todo ello, el presidente de esa instituci�n indigenal, fue 
combatido por algunos elementos pol�ticos, ya sea dentro o fuera del 
gobierno, quienes empezaron a conspirar contra su funcionamiento.

As� el subprefecto de la provincia de Omasuyos, el 14 de noviembre de 1932, 
informando sobre los sucesos de Ancoraimes al se�or prefecto de La Paz, entre 
otras cosas, le manifest� que era "indispensable establecer una estricta 
vigilancia" sobre las actividades de los ind�genas Santos Marca T'ula y 
Eduardo L. Nina Quispe, �ste �ltimo profesor de escuelas indigenales, quienes 
ejerc�an "una poderosa influencia sobre los comunarios del Departamento" de 
La Paz.

A los diez d�as de esta denuncia, el 24 de noviembre de 1932, la autoridad 
judicial le habia decomisado todos los documentos personales de Eduardo L. 
Nina Quispe, todo el archivo del "Centro Educativo Collasuyo", y como tambi�n 
su correspondencia oficial, pero no habr�a logrado, "con este medio, 
conseguir los papeles comprometedores" con la propaganda comunista. 
Sindicaci�n no comprobada. La represi�n empez� no solamente decomisando la 
documentaci�n de la mencionada instituci�n sino tambi�n con la detenci�n de 
algunos de sus miembros. M�s adelante, Nina Qispe manifest� al prefecto en 
los siguientes t�rminos:

"Ya que nuestra acci�n cultural se refleja por nuestra documentaci�n y 
actuaciones oficiales, de las que se comunica a las autoridades constituidas, 
prob�ndose que no realizamos manifestaciones ocultas, queremos poner en su 
conocimiento de que nuestros arrestados han sido sometidos a torturas y 
vejaciones de parte de ciertos individuos, lo que pongo en su conocimiento 
para que sirva disponer la libertad die ellos".

De ese modo la instituci�n fue afectada con la detenci�n de algunos de sus 
miembros y cuya libertad exigia el mencionado Nina Quispe. El celo pol�tico, 
m�s que cualquier atro factor, fue determinante para la destrucci�n de la 
"Sociedad Rep�blica del Collasuyo" (o Centro Educativo Collasuyo) que hab�a 
impactado su funcionamiento en el �mbito nacional. Despu�s el presidente y 
los dem�s miembros de esa instituci�n tuvieron que buscar alg�n apoyo del 
poder pol�tico del Estado y de la lglesia para salvar su existencia como tal, 
pero era muy dif�cil para enfrentar a sus enemigos que tenian todo apoyo 
pol�tico y poder de decisi�n.

El 23 de enero de 1933, Eduardo L. Nina Quispe y su secretario de actas, Juan 
de Dios Sirpatico, se dirigieron con mucha reverencia al Ilustr�simo se�or 
Obispo de la Di�cesis manifest�ndole que la Sociedad ind�gena que presid�an 
deseaba proseguir sus labores bajo los asupicios de "Nuestra Se�ora Madre, la 
Virgen de La Paz", cuyo culto se celebraba el d�a siguiente.

Entonces como quiera que la defensa de tierras comunitarias era uno de los 
objetivos de la instituci�n, le rogaron diciendo "quiere poner bajo su 
generosa prtecci�n las gestiones pendientes al reconocimiento de los t�tulos 
coloniales sobre sus pertenencias, as� como las de las tierras de Manso y 
�uflo de Ch�vez, que en estos momentos detentan el pueblo de Guaran�". En 
cuanto a los soldados bolivianos que se encontraban en el Chaco, dijeron 
"queremos a su sagrada imagen rogar por la vida y salud de nuestros hijos que 
combaten en el Sud Este defendiendo la soberania nacional, hollada 
salv�jemente por el rapaz Guarani". Adem�s de su adhesi�n y recuerdo, 
ofrecieron para el d�a siguiente "una coronaci�n de kantutas a la Sant�sima 
Virgen de Nuestra Se�ora de La Paz".

Siguiendo siempre a los mencionados ind�genas, se puede percibir que ellos no 
contaban con alguna garantia ni defensa. Sin embargo, el 25 de enero del 
mismo a�o, Eduardo L. Nina Quispe, presidente de la Sociedad y Juan de Dios 
Sirpatico, secretario de actas, solicitaron al prefecto del Departamento de 
La Paz su autorizaci�n para celebrar en la Basilica una misa de acci�n de 
gracias por el pa�s con la asistencia de la "Sociedad Rep�blica del 
Collasuyo", portando su estandarte.

Adem�s, el objeto de esa solicitud era para advertir a la autoridad 
prefectural que el acto religioso no sea confundido con los actos pol�ticos, 
por que como quiera que ese sencillo acto al que deb�an concurrir los 
caciques, delergados y representantes, jilaqatas
y alcaldes de las comunidades, pod�an ser utilizado por la policia o por 
algunos �mulos propios para se�alar como acto de indisciplina o subversi�n, 
dados los prejucios comunistas que dominaban al se�or jefe de 
investigaciones, rogaron a esa autoridad que previniera a la policia no tomar 
"ninguna medida de violencia".

Pero no sabemos todav�a si ese acto ha sido llevado a cabo o no, dado que el 
celo pol�tico por las actividades de los miembros de esa instituci�n 
indigenal no cesaba en asechar su continuidad.

Despu�s de un mes, el 28 de marzo de 1933, Eduardo L. Nina Quispe y Manuel 
Inca Lipa, mediante un oficicio se dirigieron al prefecto manifestando estar 
"profundamente indignado por la sindicaci�n de comunista que se ha permitido 
hacer el se�or Jefe de la Legi�n C�vica haci�ndose eco de la denuncia de un 
individuo descalificado llamado Nicol�s Ochoa o Montes de Oca, quien ha 
tenido la habilidad de sugestionarlo a aqu�l haciendole creer -con versiones- 
absolutamente falsas, inspiradas por un ruin y mezquino sentimiento de 
venganza, por las fechor�as cometidas en Santiago de Machaca".

A pacos d�as de ello, efectivamente Nina Quispe y otros Ind�genas son 
detenidos bajo el pretexto de que ellos hacian propaganda comunista. El 5 de 
mayo de 1933, los ind�genas Alejandro Quispe y Manuel Inca Lipe hicieron 
conocer su protesta al prefecto del departamento de La Paz manifestando de 
que "hace ya m�s de una semana han sido sometidos a detenci�n los ind�genas 
Eduardo L. Nina Quispe, Mariano Quispe, Esteban Machaca y otros" a quienes se 
los acusaba de realizar "propaganda comunista", lo que para ellos era una 
falsedad puesto que hab�an "demostrado por innumerables pruebas y 
atestaciones", siendo que sus actividades mismas no eran "sino tendientes a 
la instalaci�n de escuelas de alfabetizaci�n de los ind�genas que se 
encontraban "sumidos en la ignorancia mas grande"; as�, como tambi�n ten�an 
cuidado de que sus t�tulos de "propiedad sean arreglados conforme a los 
t�tulos revisitarios" que han conseguido desde el a�o 1884.

En ese entendido las actividades de los detenidos eran suficientemente claras 
y se encontraban "a la vista de las autoridades y particulares"; par tanto, 
no constitu�an de ninguna manera como actos delictivos, puesto que obraban 
con autorizaci�n de las mismas autoridades, "quienes han autorizado los 
poderes que los ind�genas comunarios" en forma legal.

Entonces los mencionados ind�genas peticionarios se preguntaban �Cu�l era pues 
el motivo por el cual se los persegu�a y somet�a a detenci�n a los ind�genas 
ancianos?. El motivo era el pretexto de haber realizado la propaganda 
comunista (o reclamo de la delimitaci�n de sus tierras). Los referidos 
detenidos se encontraban recluidos en el cuartel de carabineros sin proceso 
alguno, pues el iniciado hace alg�n tiempo contra algunos representantes 
indigenales se encontraban ante el juzgado primero de Instrucci�n, donde han 
prestado sus declaraciones indagator�as y luego han sido puestos en libertad, 
esto "seguramente por no haber suficiente prueba" en contra de ellos por los 
su puestos delitos denunciados.

Sin embargo, nuevamente parece que se tratara nada m�s que causarles molestias 
con arrestos todo hasta cierto punto, por orden del Fiscal de Distrito que no 
sabia por qu� motivo se ha ensa�ado con ellos acus�ndolos de comunistas, lo 
cual no podian comprender y pensar en ello, ya que como indigenas eran 
propietarios de sus tierra, por cuya delimitaci�n iban reclamando y s�lo este 
pod�a ser el motivo por el cual eran detenidos.

Por consiguiente, los peticionarios, esposas e hijos de los detenidos nada 
teni�n que ver con esa clase de trajines que se sindicaba, esto estaba en la 
conciencia de los mismos sindicados por que ellos jam�s se dedicaban a otra 
cosa que a buscar un futuro honorable para los ind�genas a quienes 
representaban; todo ello realizado de acuerdo a los sentimientos patri�ticos 
y de acuerdo tambi�n con las autoridades, puesto que �stos adem�s les han 
autorizado para que ellos se ocupen de esa "tarea de alfabetizaci�n".

Entonces no habiendo otro motivo que justifique tales detenciones, suplicaron 
que su autoridad se manifieste si es que no conoce el atropello que est�n 
cometiendo con nuestros representantes, para que con su espiritu verazmente 
justo y patriota, se sirva ordenar la libertad de los ind�genas nombrados y 
que se encuentran sufriendo una detenci�n injusta en el cuartel de 
carabineros, sometidos a trabajos forzados. No se sabe cu�l fue la respuesta 
del prefecto y su actitud con relaci�n a ese reclamo.

Sin embargo, el 18 de marzo de 1934, el teniente coronel Justiniaino 
Zegarrundo, Comandante de la Legi�n C�vica, dirigi�ndose al se�or prefecto 
del Departamento de La Paz, informaba manifestando "debo dejar que la Legi�n 
C�vica que inici� una laboriosa campa�a contra los comunistas, adelant�ndose 
a la �ltima sublevaci�n indigenal del altiplano ha tomado medidas contra uno 
que se titulaba nada menos que Presidente de la Rep�blica de Colllasuyo 
llamado Eduardo Nina Quispe, ind�gena que vali�ndose de su condici�n de 
fundador de escuelas rurales, consigui� imponerse sobre la enorme raza 
indigena tejiendo, indudablemente, una vasta organizaci�n subvers�va".

En esos momentos, el mencionado Nina Quispe y sus compa�eros ya se encontraban 
presos en el Pan�ptico "con pruebas suficientes de cargo" seg�n la Legi�n 
C�vica. Posteriormente, Eduardo L. Nina Quispe, seg�n Ren� Arze, fue 
liberado, pero seguramente ya no pudo reorganizar la Saciedad Rep�blica del 
Collasuyo.

NOTA.- Estos datos son recogidos de las fuentes primarias, que a�n falta 
escudri�ar mucho, sobre la "Sociedad Rep�blica del Collasuyo" y sus miembros 
que la dirig�an, nos permite reflexionar por el momento por no ir todav�a a 
m�s all� de su estudio exhaustivo c�mo una instituci�n creada por los propios 
ind�genas al cabo de dos a�os de su funcionamiento, a pesar de ser recibida 
al principio con simpatia por las altas autoridades del gobierno, los 
intelectuales y los mismos representantes de las comunidades de La Paz y del 
interior, fue atacada abiertamente por los gamonales atrav�s de los medios de 
represi�n y otras organizaciones, como ser la Legi�n C�vica, con el pretexto 
de sublevaci�n y de realizar propaganda comunista. 


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Lista de discusi�n Aymara 

http://aymara.org/lista/lista.php
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