CipcaNotas
Boletín Virtual No 201, Año 6. Octubre de 2007.
RED de comunicación del personal de CIPCA-Bolivia
www.cipca.org.bo ( http://www.cipca.org.bo/ )
CONFESIONES AL SENADO
El presente texto es el discurso que Xavier Albó hizo durante el acto de su
condecoración senatorial "Franz Tamayo" en el que recibió la medalla de oro
correspondiente.
Albó es el primer boliviano en recibir esta condecoración por su compromiso con
los Pueblos Indígenas y Originarios de Bolivia que lo ha impulsado a
investigar, escribir una numerosa bibliografía y
plasmar, en su obra y vida, sus ideales de inclusión, de revalorización de las
culturas y el reconocimiento de la condición ciudadana de estos bolivianos y
bolivianas.
El acto fue realzado por la presencia, entre los invitados, de Jenaro Flores,
connotado representante del movimiento katarista que inspiró mucho a Albó; de
Hernando Calla, su compañero en la huelga de
hambre que hizo posible el fin de la dictadura banzerista y con quien
recordaron a otro luchador como fue Luis Espinal; y de muchos otros de similar
significancia no sólo para Albó, sino para la
historia boliviana.
Una confesión inicial. Mi primera reacción fue no aceptar esta postulación,
porque eso de condecoraciones y demás, no va conmigo. Uno hace lo que hace por
un convencimiento interior; si no, sería pura
fachada. La segunda, más práctica, fue el susto de tener que estar aquí, en un
ambiente tan serio e importante. Menos mal que ya es común no tener corbata
A
fin de cuentas acepté por respeto a vdes.,
queridos amigos y senadores, porque este apoyo puede también contribuir como un
espaldarazo más a ese proceso tan postergado, necesario y urgente como lento y
conflictivo, en el que sí he creído y
sigo creyendo. Y esperando, y al que deseo seguir arrimando el hombro con el
optismismo realista de construir un país posible cada vez más inclusivo y que
brinde protagonismo a los secularmente
marginados.
Cuando me pidieron confeccionar una lista de mis invitados, me pusieron en un
nuevo conflicto, porque esta salita es chica pero el corazón es grande. Difícil
es priorizar a unos tachando a otros, como
en el juego aquel de salvar sólo a uno de los tres que están ahogándose en un
pozo
Y fui retrasando la tarea. Entonces, una de esas noches, entre sueños y
desvelos, entre pesadilla y revelación,
fueron desfilando por mi retina una serie de rostros y recuerdos cercanos,
gente y situaciones que a lo largo de los años me han ido enseñando lo que es y
lo que debería ser este país.
He leído, acumulado muchos libros y he escrito también algunos, esperando que
ayuden a comprender y actuar. Pero les confieso también que donde más he
aprendido a seguir enamorado, alegre y dolido por
este nuestro país ha sido al dormir, comer y tertuliar en las casas, escuelitas
y capillas de tantas comunidades desde la puna hasta la selva, en la grupa de
algún jeep o camión a los que esos
nuestros caminos hacen saltar y danzar como potros o barquitos, en tantos
talleres, congresos, celebraciones o marchas. He vivido visceralmente la bella
metáfora de nuestro actual canciller, que nos
exhortaba a saber leer ante todo en las arrugas de los ancianos; también las de
aquella viejita aymara a la que años antes, en otra gran metáfora profética, el
presidente interino Victor Hugo Cárdenas
hizo sentar en la silla presidencial
Queridos anfitriones e invitados, al
verles me hacen revivir aquel sueño y ensueño de varias noches atrás. No puedo
alargarme, pero ahí van unos pocos fogonazos
de recuerdos y rostros.
Pisé por primera vez la tierra bendita de este país no sabía aún que era
también Pacha Mama, Iwi Maranêy en agosto de 1952 en un Villazón lleno de
banderas por las fiestas patrias. Ya instalado en
Cochabamba viví las euforias y conflictos de la flamante Revolución Nacional,
al ir por el campo las haciendas seguían funcionando pero, ahí cerca, estaban
los compañeros campesinos con sus viejos
mausers defendiendo el proceso. Una de las primeras tareas que se nos dio fue
aprender quechua; después mal aprendí también aymara. Óptima inversión, que me
abrió al diálogo con la otra Bolivia. Mi
enamoramiento por Bolivia fue realizándose ante todo en esa Bolivia mayoritaria
pero oculta, marginada. Claudio Pou, hoy mi otro compañero jesuita en CIPCA,
era ya mi compañero en aquella llegada y
primeras experiencias; y aquí está también Jimmy Zalles, uno de nuestros
iniciadores en la realidad del país y, años después, compañero de inserción en
el altiplano, en Tiwanaku y Qurpa, donde tengo
también cuarto hasta hoy. Haber entrado en la Compañía de Jesús meses antes y
haber sido impulsados desde ahí implantarnos rápido en Bolivia nos ha dado un
motor poderoso para todo ello.
Tardé años en nacionalizarme, más por dificultades prácticas que por eludirlo.
Años después llegó también aquí para quedarse Luis Espinal Camps, compañero
jesuita. Lo primero que hizo, y con empeño,
fue nacionalizarse. Vergüenza para mí. Lo hice rápidamente después que lo
mataron. Lucho, periodista, reflexionando sobre la huelga de hambre de 1978,
que aceleró el paso a la actual democracia
escribió que morir por un país da más carta de ciudadanía que haber nacido en
él y no faltaron quienes se encargaron de que muriera antes de hora, para
ratificarlo. El compromiso humano y cristiano
de Lucho con el país se expresaba más en los medios que en el púlpito; el
semanario Aquí, sobre todo, hoy también aquí con Antonio Peredo; como está
también presente aquella huelga que compartimos con
Nano; y aquella casa-comunidad de jesuitas y laicos que tanto nos ha marcado,
con Gloria, Hans y Achi. ¿Qué nos diría hoy Lucho pueblo, profeta, periodista
ante los cambios, resistencias, sueños y
tropiezos que está viviendo el país? Bueno será pensarlo cuando debamos tomar
decisiones, también en el Senado.
CIPCA es desde 1971 mi escenario privilegiado para apoyar lo que hoy se llama
empoderamiento del campesinado y pueblos indígenas: con poder económico,
poder político, poder propositivo para un nuevo
país posible e inclusivo. Empezamos esa aventura con Lucho Alegre en enero
1971, durante aquel breve interregno de J. J. Torres, quien lo pagó con su
vida. Crecimos pues en dictadura y otra dictadura,
la de García Meza, nos eclipsó algún tiempo. Sobrevivimos y ahora en la familia
CIPCA ya hay abuelos, padres y muchos nietos, varios de ellos aquí, de los de
ayer y de hoy. Algunos han sido ahora
llamados a cosas mayores, como Hugo y Celima que tienen grandes tareas como
entendernos con Chile y lograr una justicia sin injusticias.
En aquellos primeros años pocos pensaban o querían reconocer que tras la
máscara campesina seguía latente la voluntad de seguir siendo pueblos cada
uno con su nombre propio: eran el tronco y las
raíces firmes y profundas en un país que ha recibido también muchos injertos
pero que al nacer como el Estado Nación Bolivia, se pretendió construir, en
vano, desde puro injertos sin raíces propias.
Nosotros mismos, siguiendo la corriente, pusimos sólo campesinado en nuestro
nombre institucional.
Pero fueron nuestros interlocutores y mandatarios quienes nos hicieron
comprender que tenían identidades más profundas. Prototipo fue Jenaro Flores,
padre del Katarismo, forjador de la democracia. Al
retornar ésta fueron también los kataristas y la CSUTCB los primeros en hablar
del Estado Plurinacional. En nuestros primeros años aprendimos mucho de los
compañeros kataristas. Gracias. A ellos se
juntaron más adelante quechuas, guaraní y últimamente también guarayos, moxeños
y otros de tierras bajas
Podríamos amanecernos aquí con recuerdos y
enseñanzas de muchos aquí presentes, pero el
tiempo apremia.
Sólo una palabra final para nuestros anfitriones. Es muy agradable saber que
para este acto ha habido consenso al margen de corrientes políticas; y, en esa
gama de corrientes, encuentro también aquí a
senadores amigos con los que hemos compartido preocupaciones comunes como la
resistencia a las dictaduras, el empoderamiento de los pueblos originarios, la
educación intercultural bilingüe, el
reencuentro de Laymes y Qaqachakas
Cierto, es más fácil lograr consenso en un
evento simbólico como éste, en que no se forcejea por intereses ni recursos.
Pero valga el poder simbólico de ese
consenso para que nos esforcemos todos en lograr algo así en el nuevo país
posible sin levantar pantallas de humo ni espantar con fantasmas que paralizan.
Muchas gracias.
(*) El autor es antropólogo y cofundador de CIPCA
Centro de Investigación y Promoción del Campesinado
Cambiar la suscripción (
http://cipca.org.bo/index.php?option=com_acajoom&act=change&subscriber=343&cle=8b9f34b6af804bb71b0ec082c38a2256&listid=4
)
De-suscribirse (
http://cipca.org.bo/index.php?option=com_acajoom&act=unsubscribe&subscriber=343&cle=8b9f34b6af804bb71b0ec082c38a2256&listid=4
)
Powered by Acajoom Mailing System ( http://www.acajoom.com )
[Non-text portions of this message have been removed]