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Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Domingo 8  de agosto  de 1999

 Despastranizar la paz
HORACIO SERPA URIBE

Hace un a�o asumi� como Presidente de la Rep�blica el doctor Andr�s Pastrana
Arango. Pero para la gran mayor�a de los colombianos no hay nada que
festejar, porque es p�simo el balance de la gesti�n en todos los aspectos.
No me alegra; por el contrario, me duele que Colombia se encuentre hoy peor
que hace doce meses. Es cr�tico el panorama. La econom�a en bancarrota, el
desempleo en aumento, se agudiza el d�ficit fiscal, la violencia enquistada
con sus masacres, secuestros y desplazamientos incesantes; el sector social
olvidado, amenazadas las conquistas de los trabajadores y enredado el rumbo
de la paz. La desesperanza y la incertidumbre reinan en una naci�n golpeada
por el desgobierno.



En el manejo econ�mico el fracaso es notable. Aunque el presidente y sus
ministros siguen ech�ndole la culpa al gobierno anterior, lo cierto es que
la econom�a se les desplom� en sus propias manos. En cincuenta y cinco a�os
no tuvimos crecimiento negativo como en los tres �ltimos trimestres: nunca
el desempleo super�, como ahora, la desconcertante estad�stica del 20%. Se
desplom� el ahorro y las autoridades econ�micas se han visto a gatas para
mantener la estabilidad cambiaria. El d�ficit fiscal creci� a pesar de las
tres reformas tributarias impuestas con la explicaci�n de corregirlo para
que se acabaran todos nuestros males. Es la recesi�n m�s profunda y da�ina
del siglo XX.

A lo anterior se agrega el fracaso en el sector social, afectado por la
aplicaci�n del modelo neoliberal. S�lo basta se�alar que en el �ltimo a�o
hay un mill�n ochocientos mil nuevos pobres en Colombia. Se ha comenzado a
eliminar la atenci�n en salud para los m�s necesitados, nada se ha hecho en
materia de vivienda social y la educaci�n sigue en franco deterioro. El
gobierno insiste, adem�s, en privatizar la educaci�n p�blica universitaria.
El Liberalismo ha planteado una pol�tica econ�mica de corto plazo orientada
a sacar a la econom�a del hueco. Estos y otros asuntos ser�n analizados con
el gobierno, los otros partidos, los empresarios y trabajadores en el seno
de la Comisi�n Ampliada de Concertaci�n.

Tambi�n se estudiar� y discutir� la propuesta denominada de la
flexibilizaci�n laboral. Se escuchar�n los argumentos del gobierno, pero
desde ya rechazamos las intenciones de desmejorar los salarios de los
trabajadores, afectar su estabilidad laboral y eliminar las prestaciones
sociales, hecho que debilitar�a m�s la econom�a y aumentar�a el desempleo.

En materia de Orden P�blico nunca sufrimos tantos desarreglos y desgracias.
La gente no entiende c�mo aumenta la violencia cuando todos, con el
Presidente a la Cabeza, s�lo hablamos de paz. Hay que reconocer en el Jefe
del Estado sus buenos prop�sitos para lograr la reconciliaci�n. A pesar de
los errores cometidos, de su personalismo, de las faltas de precisi�n en los
acuerdos con las FARC, es un avance haber logrado dialogar con esa
organizaci�n y estar ad portas de comenzar la negociaci�n con la agenda a la
mano.

Ojal� que pronto se supere la dificultad que existe sobre la Comisi�n de
Verificaci�n y se inicie la discusi�n de la agenda acordada. Hay que
encontrar caminos de concordia con el ELN y dejar el criterio de que con esa
organizaci�n no se negocia porque el proceso se inici� en el pasado
gobierno.

Todo el pa�s tiene que comprometerse con el proceso de paz. Se impone, con
urgencia, un acuerdo humanitario. Hay que liberar a los secuestrados. El
pueblo est� expectante. Al pueblo hay que tenerlo en cuenta. Y para ese
prop�sito no me cabe duda, hay que "despastranizar" la lucha por la paz.
Para ello, el gobierno tiene que atender las propuestas de quienes, desde
todos los sectores, quieren aportarle a la reconciliaci�n. Si el gobierno no
abandona el unilateralismo que lo caracteriza y construye consensos, el otro
aniversario encontrar� al pa�s m�s postrado en lo econ�mico, lacerado en lo
social, agobiado por la violencia y convertido en blanco de las amenazas
intervencionistas de quienes insisten y promueven el Plan B, que tanto
emociona a los balcones criollos y extranjeros, y genera tanta repulsa en
los dem�cratas de todos los partidos y condiciones.





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