Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Muy interesante este articulo, escueto pero preciso.
Ilusos aquellos que piensan que a bala o desde Miami se puede arreglar la
tranquilidad Colombiana ( con sus variantes ).
Hay que recordar que las condiciones, iguales o peores, que existen en
Colombia tambien existen en muchas decenas de paises y la mayoria de esos
paises no tiene guerrilla -- uno muy cerca BRAZIL.
Nando
-----Original Message-----
From: Fernando Guzman <[EMAIL PROTECTED]>
To: [EMAIL PROTECTED] <[EMAIL PROTECTED]>
Date: Viernes 9 de Julio de 1999 12:37 PM
Subject: Colext: De Alvaro Tirado Mejia
Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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El siguiente art�culo aparece en la p�gina editorial de El Espectador
de hoy. Como siempre la pluma de Alvaro Tirado Mej�a va cargada del
conocimiento del historiador. El �ltimo p�rrafo bien le puede caer a
m�s de uno de nuestros contertulios.
Que lo disfruten!
--
Fernando Guzman
[EMAIL PROTECTED]
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Intervenci�n y otras hierbas
�LVARO TIRADO MEJ�A
Es m�s espectacular hablar de intervenci�n militar que de otras
alternativas. Cada cual tiene derecho a opinar, pero es cierto que los
conceptos expresan intereses.
En caso de tomar textualmente la avalancha de noticias y comentarios
sobre las relaciones de Colombia con Estados Unidos, estar�amos a las
puertas de una invasi�n militar. Fidel Castro se�ala como posibles
blancos a India y a Colombia; El Mono Jojoy anuncia plomo contra los
gringos; la derecha norteamericana magnifica las dificultades
colombianas, para impulsar su visi�n militarista, y muchos de nuestros
columnistas proponen escenarios en los cuales no faltar�a sino la
fecha para que se produzca la intervenci�n militar.
Aunque sus posibilidades sean remotas, tal eventualidad no puede
descartarse si tenemos en cuenta la situaci�n interna del pa�s, la
historia del hemisferio y el nuevo contexto internacional. Nadie puede
negar los efectos de la crisis colombiana. Tampoco es aconsejable
ignorar la historia y las acciones intervencionistas de Estados
Unidos. Por lo dem�s, no son tranquilizantes la actuaci�n de la Otan
al margen de la ONU en Yugoslavia, o las palabras de Pierre Mauroy,
presidente de la Internacional Socialista, al abrir la conferencia
socialdem�crata en Buenos Aires, sobre la necesidad de modificar la
Carta de la ONU para permitir la intervenci�n so pretextos
humanitarios.
Ser�a conveniente mirar las cosas con m�s calma. Por falta de visi�n
global, en Colombia tenemos la tendencia a magnificar nuestra
situaci�n. Estados Unidos es la potencia mundial y esto le implica
compromisos en todo el globo, con prioridades como las derivadas del
colapso ruso, la cuesti�n China, sus relaciones con una Europa que
trata de unificarse, los problemas de Israel y el mundo �rabe, los de
Asia, �frica y, por supuesto, los de Latinoam�rica, su patio trasero.
Aun en nuestro continente, Colombia no es el centro de sus
prioridades. En primer lugar est�n: M�xico, con quien comparte Nafta,
frontera, migraci�n y agudos problemas de narcotr�fico; Venezuela, su
principal proveedor de petr�leo y sobre el cual pesan serios
interrogantes respecto a su futuro democr�tico; la estabilidad
econ�mica de Brasil, pa�s que representa el sesenta por ciento de la
poblaci�n y de la econom�a de Suram�rica. Tambi�n cuentan la quiebra
ecuatoriana, el delicado proceso pol�tico en Chile, la inestabilidad
paraguaya, los interrogantes democr�ticos sobre Fujimori, la retirada
del Canal de Panam� o la inestabilidad que produce el narcotr�fico en
los microestados del Caribe. Ante tal cuadro, no pareciera l�gico
optar por una intervenci�n militar en la zona, la cual potenciar�a los
problemas.
Aunque en el momento de las decisiones hay unidad, la pol�tica
exterior norteamericana se expresa en varias voces: Departamento de
Estado, Pent�gono, DEA, Departamento de Comercio, etc�tera, que, de
acuerdo con sus visiones particulares, no tienen un mensaje
uniforme. Por otra parte, el Congreso norteamericano es copart�cipe de
la pol�tica exterior, lo que se trasluce en la visi�n republicana de
la mayor�a, la cual contrasta con la dem�crata del Ejecutivo. Durante
el mandato de Samper, la DEA y el Pent�gono mandaron la parada. En la
actualidad tiene m�s perfil el Departamento de Estado, que traduce la
posici�n del presidente Clinton de apoyar el proceso de paz y la
salida pol�tica.
Es m�s espectacular hablar de intervenci�n militar que de otras
alternativas. Cada cual tiene derecho a opinar, pero los conceptos
expresan intereses. Entre otros, los de quienes magnifican el problema
colombiano para que no se mire a otros lados, los de quienes creen que
los asuntos se arreglan a bala, y los de ciertos colombianos que
ilusamente piensan que el problema se lo solucionar�n desde afuera,
mientras ellos disfrutan en Miami.
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