Macolextianos,
  aqu� est�n los detalles del chisme sobre la visita de Pastrana a
Caquetania, donde se reuni� con Marulanda Velez.

-- 
Fernando Guzman
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Tomado de El Espectador
http://www.elespectador.com/9905/04/genotici.htm


     Pastrana casi acampa en Caquetania 

    Bogot� y San Vicente del Cagu�n
    
    S�lo el oportuno llamado de V�ctor G. Ricardo libr� al presidente
    Andr�s Pastrana de una noche plagada de mosquitos e inc�modas hamacas
    en un rec�ndito campamento de las Farc, el d�a de su segunda reuni�n
    con Manuel Marulanda V�lez en medio de la selva.
    
    "Presidente, se hace tarde y las condiciones de vuelo podr�an
    empeorar", fue la frase que suspendi� la amena conversaci�n que
    sosten�an Pastrana y Marulanda en un claro de las selvas del Yar� en
    el que pod�an divisarse una veintena de guerrilleros armados prestos a
    responder cualquier ataque.
    
    Pastrana abraz� a Marulanda y se dirigi� hacia su avi�n. En la peque�a
    escalerilla, V�ctor G. Ricardo le entreg� un sobre con pel�culas
    fotogr�ficas y videos del encuentro. "Presidente, lleve esto usted, mi
    avi�n se qued� enterrado en el fango", dijo afanado el comisionado
    para la Paz.
    
    Y el presidente no tuvo m�s remedio que recibir el paquete. Pero antes
    de partir amag� con tomarle una foto al comisionado y a su secretario
    privado, Camilo G�mez, cuando intentaban, infructuosamente,
    desenterrar el tren de aterrizaje que se hab�a estancando en el fango.
    
    Pastrana parti� al caer la tarde y al hacerlo dej� una estela de
    recuerdos de la que podr�a ser considerada la jornada m�s memorable en
    sus esfuerzos por conseguir la paz con el hombre que hace 37 a�os se
    atrincher� en la selva para luchar contra el Estado.
    
    Asado selv�tico
    
    Su llegada a Caquetania se produjo en horas de la ma�ana. M�s
    exactamente a las 10:30 cuando su nave se pos� en la r�stica pista
    donde aguardaba el m�ximo comandante de las Fuerzas Armadas
    Revolucionarias de Colombia (Farc).
    
    El reencuentro fue emotivo: un abrazo c�lido y un intercambio de
    palabras amistosas se convirtieron en el preludio de una conversaci�n
    privada que los dem�s debieron conformarse con s�lo observar guardando
    una prudente distancia.
    
    S�lo el aroma de un suculento sancocho de gallina suspendi� el di�logo
    entre Pastrana y Marulanda, a la una de la tarde. "Esto est� muy
    bueno", dijo Camilo G�mez, el secretario privado del Presidente cuando
    se encontraban a manteles.
    
    La charla se reanud� en la tarde. Pastrana se encasquetill� un puro en
    la boca mientras atend�a cada una de las inaudibles observaciones que
    Marulanda le formulaba en el inusual paseo que los colombianos
    observaron horas despu�s por las cadenas de televisi�n.
    
    Entre tanto, al promediar la tarde, V�ctor G. Ricardo quiso devolver
    las atenciones.  Fue hasta su avi�n y trajo un asador port�til, unos
    buenos cortes de carne de res y procur� improvisar un inesperado asado
    en las selvas de Colombia.
    
    Pero su advertencia quebrant� la "zona de distensi�n" que disfrutaban
    Pastrana y Marulanda. "Presidente, se hace tarde y las condiciones de
    vuelo podr�an empeorar".
    
    Pastrana abord� su avi�n luego de recibir el paquete con los rollos
    fotogr�ficos y el video de tres minutos en el que se registraron
    algunos detalles de la reuni�n.
    
    Atrapados
    
    Su decisi�n lo libr� de la noche plagada de mosquistos e inc�modas
    hamacas porque la aeronave que lo transportaba se escabull� por el
    �ltimo claro que ofreci� el cielo en la tarde del pasado domingo.
    
    "Un minuto m�s y le toca acampar con Marulanda" , dijo uno de sus m�s
    cercanos colaboradores cuando se precipit� un fuerte aguacero sobre
    los Llanos del Yar� que impidi� el despegue del segundo avi�n
    
    V�ctor G. Ricardo, Camilo G�mez y los fot�grafos de Palacio debieron
    resignarse y pedir prestado un autom�vil a la guerrilla para salir de
    Caquetania hacia San Vicente. Ellos tampoco quer�an acampar, en medio
    de la selva, con los hombres de las Farc.

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