CARTAGENA DE INDIAS, Colombia (AP) -- A casi todo turista que visita Cartagena de Indias, en Colombia, le puede pasar que se encuentre de pronto acosado por cuando menos una docena de vendedores que ofrecen diversas cosas. Ante el acoso de ofrecimientos que van desde comidas y bebidas, hasta masajes, arreglos de cabello y collares, muchas veces una respuesta cort
�s no tiene los efectos esperados y en algunos casos el huir al galope es la �nica salida. Cartagena es una encantadora joya arquitect�nica construida hace 465 a�os y protegida por una muralla de 11 kil�metros de piedra rocosa, levantada para defenderla de los piratas. Esta ciudad es el rostro que orgullosamente muestran los colombianos a los extranjeros que llegan de visita. Sin embargo, la ciudad atraviesa por la peor crisis de su historia reciente. Una ca�da de m�s de 55 por ciento en el volumen de visitantes desde 1994 ha obligado a los hoteles a despedir a cientos de trabajadores y la tasa de empleo se ha desplomado, incluso hasta por debajo del 10 por ciento. Ante ello, cientos de personas que viven directa o indirectamente del turismo luchan ahora contra la pobreza. Y el s�ntoma m�s visible de la crisis es la proliferaci�n de vendedores callejeros. "Acosan al turista. Le hacen la vida imposible, y el turista, o se encierra en su hotel o se toma un avi�n al d�a siguiente y adem�s no quiere volver", admite el alcalde Nicol�s Curi. En Bocagrande, el balneario al oeste del viejo centro de la ciudad donde se localizan la mayor�a de los hoteles, las hordas de vendedores persiguen a los visitantes incluso hasta al interior de los restaurantes. Hoteles de lujo a descuento En el Hotel Almirante de 250 habitaciones, administrado por la cadena Inter-Continental hasta marzo, cuando se retir� del negocio, un recepcionista indica un viernes que el total de hu�spedes asciende a apenas 30 y ofrece descuentos como una habitaci�n doble a unos 80 d�lares la noche para dos personas con comidas incluidas. Los infortunios de Cartagena son el resultado de la recesi�n econ�mica, de una febril ola a comienzos de esta d�cada en la construcci�n de hoteles, de la contaminaci�n ambiental y del deterioro de la imagen internacional del pa�s: Colombia es mejor conocida en el exterior por las actividades de los narcotraficantes, el conflicto civil y la tasa de secuestros m�s alta del mundo. "El problema es que la gente mira a Colombia como un pa�s al que no se puede venir. Estados Unidos y Canad� procuran con sus advertencias disuadir a sus ciudadanos de viajar a Colombia", dice Tufik Yidios, director de la nueva oficina de visitantes y convenciones de Cartagena. Los canadienses ya no llegan aqu� en tropel con paquetes de 300 d�lares por viajes expresos, ni tampoco hay vuelos internacionales directos desde Europa y Estados Unidos. El balneario apenas aparece en los mapas de las agencias tur�sticas estadounidenses. "Los hoteles de Cartagena pueden ser un poco costosos para lo que la gente est� buscando ahora", afirma Jennifer Ferman de la operadora tur�stica "La Tour", con sede en Nueva York, que se especializa en viajes a esta regi�n. "Ha llegado un punto en que mucha gente busca vacaciones caribe�as baratas". Con siete hoteles de cinco estrellas y algunos de los m�s costosos restaurantes de Colombia, Cartagena llen� tradicionalmente los requisitos de una clase m�s rica de viajeros internacionales. La ciudad es un museo viviente de la arquitectura de los siglos XVI y XVII, donde las flores cuelgan de elegantes balcones, hay coches tirados por caballos que pasan a trav�s de estrechas callejuelas y visitantes que pasan la noche relaj�ndose en caf�s al aire libre en plazas empedradas. De d�a, el buceo en los arrecifes de coral de la isla Rosario est� a poco m�s de una hora de viaje por mar. Pero eso no ha podido eliminar las opiniones negativas al respecto. Opiniones negativas de Washington "La violencia de los narcotraficantes, la guerrilla, los grupos paramilitares, y otros elementos criminales contin�an afectando todos los sitios del pa�s", afirma el bolet�n emitido por el Departamento de Estado norteamericano sobre lugares riesgosos para viajar. El gobierno de Canad�, por otro lado, advierte sobre viajes innecesarios a Colombia, pero except�a a Cartagena y otros sitios de la costa caribe�a. Hasta ahora no han surtido efecto los esfuerzos de Cartagena ante la embajada de Estados Unidos en Colombia por enmendar el bolet�n en lo que respecta a los viajes la ciudad, la cual se encuentra lejos de la guerrilla y cuenta con una fuerza policial amable y vigilante. Con la esperanza de contrarrestar esa mala imagen, el balneario lanza ahora una arremetida publicitaria de dos millones de d�lares para atraer turistas de Latinoam�rica y Europa, quienes prefieren otros destinos como Cuba, M�xico y Rep�blica Dominicana. El presidente Andr�s Pastrana tambi�n ha prometido ayudar. En septiembre, se comprometi� con una pol�tica de turismo de la cual Cartagena ser� la piedra angular. Incluida en esa pol�tica estar� una rebaja tributaria concedida a los turistas extranjeros y la industria hotelera de la ciudad, quienes quedar�n exentos del pago de 16 por ciento del impuesto al valor agregado. Pero Pastrana no ofreci� fondos estatales, y el alcalde afirma que necesita dinero para desarrollar una estrategia tanto para reunir a las hordas de vendedores en kioscos, como para garantizar servicios esenciales a los pobladores del �rea. Los carteristas y estafadores pueden ser la mayor preocupaci�n de los turistas en esta ciudad de 800.000 habitantes. Pobreza y contaminaci�n La mitad de la poblaci�n es pobre, y la mayor�a de los indigentes vive ilegalmente a orillas de una ci�naga de 25 kil�metros cuadrados, en la que se vierte el 60 por ciento de las aguas negras de Cartagena. Sobre la barrera peninsular que separa la ci�naga del oc�ano est� La Boquilla, un pueblo cuyas 200 familias sol�an poder nutrir sus magros ingresos de la pesca llevando a los turistas a trav�s de los manglares en canoas talladas de troncos de �rboles. Ahora, los pescadores ansiosos de dinero acosan a los pocos turistas que aparecen por la zona para llevarlos a los manglares, pero �stos est�n demasiado contaminados como para ser visitados. "La ci�naga apesta tanto que algunas veces la gente que pasa conduciendo debe cerrar las ventanas", dice Ronald Moor, un holand�s que encabeza un proyecto para limpiar la ci�naga por medio agua de mar. Fundado por los gobiernos de Holanda y Colombia, el proyecto es uno de dos que existen dise�ados para limpiar todas las aguas residuales de Cartagena. El segundo proyecto, suscrito con el Banco Mundial, se propone limpiar la bah�a de Cartagena para el a�o 2005, llevando las aguas sucias de la ciudad mar afuera, a cinco kil�metros de la costa, por medio de una tuber�a. Cartagena tambi�n necesita dinero para v�as de comunicaci�n y otros servicios esenciales. Si este tesoro colonial es la ventana de Colombia al mundo, se pregunta el alcalde Curi, "�c�mo vamos a dejarla perder?".
