PINOCHET Y EL DERECHO INTERNACIONAL
Por: Gerardo E. Mart�nez-Solanas

        La acci�n judicial tomada en el Reino Unido contra el
ex-Presidente de Chile, Gral. Augusto Pinochet, puede abrir una 
caja de Pandora en el derecho internacional y crear un precedente 
muy peligroso que afecte la soberan�a de los Estados.
        Tenemos que recordar que el derecho internacional es un 
fr�gil entarimado de normas, costumbres, tratados y convenciones, 
as� como tambi�n de decisiones de la Corte Internacional de 
Justicia y otras instituciones internacionales, en un sistema que, 
como el derecho consuetudinario, est� basado en gran medida en
precedentes.
        En el caso de la extradici�n, sin embargo, hay un gran n�mero 
de normas codificadas en los acuerdos bilaterales y multilaterales
sobre la materia y, muy en particular, en acuerdos como la Convenci�n
Europea sobre la Extradici�n y como su similar latinoamericana, entre
otros.
        En todas estas normas priman dos principios fundamentales.  
El primero es que ning�n pa�s tiene jurisdicci�n en cr�menes 
cometidos en otro pa�s si no existe una salvedad espec�fica por
tratado.  Y el segundo es que la extradici�n no se aplica a ofensas 
por motivos pol�ticos.
        Si bien podemos aceptar que Pinochet cometi� excesos criminales
durante su dictadura y que por ellos merece ser juzgado, queda bien
claro, sin embargo, que ning�n otro pa�s sino Chile tendr�a derecho a
pedir su extradici�n para someterlo a juicio.  Y a�n en el caso de
Chile, si Pinochet estuviera refugiado en otro pa�s, el procedimiento
de extradici�n tendr�a que probar que los cr�menes del dictador no
fueron de orden pol�tico.
        Por eso es que la acci�n judicial iniciada en el Reino Unido 
no implica la presunta culpabilidad del acusado sino que representa 
una ofensa a la soberan�a chilena, dado el caso de que el detenido 
es un Senador en plenas funciones que ha viajado desde Chile al pa�s 
en cuesti�n con un pasaporte diplom�tico debidamente visado.
        En otras palabras, Pinochet es un mandatario del poder
legislativo y el Reino Unido ha desconocido esta condici�n atentando
contra la soberan�a de Chile.  De permitirse que el proceso contin�e,
se dejar�an abiertas las puertas para la captura de otros mandatarios
en el extranjero por ofensas reales o imaginarias, lo que se prestar�a
a venganzas pol�ticas y otros excesos que causar�an un grave da�o a 
las relaciones internacionales.
        Se abrir�an as� las puertas a los exiliados cubanos para iniciar
acciones judiciales para la extradici�n de Castro a los EE.UU.  Estoy
seguro de que muchos se regocijar�an con esto, como sucede, con raz�n,
entre amplios sectores del pueblo chileno.  Pero caer�amos en un
subjetivismo pol�tico extremadamente peligroso que pondr�a en peligro 
a todas las fuerzas pol�ticas del mundo. 

        

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