Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Parece que alguien en Colombia piensa como yo!
Ahi les mando este articulito del ilustre Antonio Caballero. Tomado de Semana.
Aqui se ve que a Pastrana le faltan cojones para decirle a los militares y a
los paramilitares que NO. La decision de Pastana legitima la lucha armada en
el pais y le da un impulso al reconocimineto internacional de la guerrilla
como fuerza legitima.
He dicho,
Pio, Pio
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Vicio de fondo
Que la ley haya sido aprobada por lo menos expresa el reconocimiento de
que los horrores que pretend�a castigar se cometen, y son malos.
Alegando �vicios de forma� e �inconveniencia para el pa�s�, el gobierno
de Andr�s Pastrana vet� la ley que tipificaba como delitos el genocidio
pol�tico, la desaparici�n forzada, el desplazamiento forzado y la
tortura. En opini�n del gobierno, el que tales barbaridades puedan ser
castigadas �podr�a en la pr�ctica impedir el cumplimiento de las
funciones constitucionales y legales de la fuerza p�blica�.
No es una opini�n exclusiva de este gobierno. Desde que los horrores de
la represi�n oficial (torturas, desapariciones y masacres) empezaron a
ser denunciados con pruebas en Colombia han pasado 25 a�os y seis
gobiernos m�s: el de L�pez, el de Turbay, el de Barco, el de Betancur,
el de Gaviria y el de Samper. Para que el Congreso se convenciera
finalmente de que tales horrores eran censurables tuvieron que
acumularse varios millares de desapariciones forzadas: es decir, de
casos de secuestro y asesinato clandestino por parte de las autoridades;
varios millares de casos de torturas infligidas a detenidos por esas
mismas autoridades; el desplazamiento forzado, por obra de esas mismas
autoridades y de sus aliados paramilitares, de m�s de un mill�n y medio
de personas; y el genocidio, cometido por esas mismas autoridades, de
varios grupos pol�ticos. Por genocidio pol�tico se entend�a, en esta
tard�a y ahora objetada ley, el exterminio de �una colectividad con
identidad propia fundada en motivos pol�ticos�: y as� han sido
f�sicamente aniquilados, por mano de las autoridades o con su bendici�n,
los sindicalistas del banano, los ex guerrilleros reinsertados del EPL
y, minuciosamente, todos los integrantes de la Uni�n Patri�tica, desde
los m�s altos dirigentes (candidatos presidenciales, senadores,
alcaldes) hasta los votantes rasos. C�sar Gaviria, que como ministro de
Barco hab�a reconocido la existencia de �un plan de exterminio
sistem�tico� contra la UP, en cuanto fue presidente se apresur�, como
Pastrana ahora, a vetar una ley semejante a la actual. Porque tambi�n a
�l le pareci� que ten�a �vicios de forma� y resultaba �inconveniente
para el pa�s�.
Es posible que ambas leyes, la vetada ahora y la vetada hace siete a�os,
tuvieran vicios de forma: es algo que suele sucederles a todas las leyes
que se hacen en Colombia, por simple incompetencia o por deliberada
astucia de sus redactores. Pero lo que es seguro es que los vetos
presidenciales, el de Gaviria entonces y el de Pastrana ahora, nacen de
un vicio de fondo: el vicio aberrante de pensar que el mantenimiento de
la barbarie oficial es �conveniente para el pa�s�.
�Podr�a en la pr�ctica...�, dice el gobierno. O sea, podr�a, a condici�n
de que se aplicara. Porque la simple expedici�n de una ley no garantiza
nada, en este pa�s en el que no se cumple ninguna. Pero que la ley haya
sido aprobada por lo menos expresa el reconocimiento de que los horrores
que pretend�a castigar se cometen, y son malos. El veto a la ley, y sus
motivos, expresa ese mismo reconocimiento de que los horrores se
cometen, pero demuestra a la vez que al gobierno le parecen buenos.
�Lo son? Cabe dudarlo. Dejemos de lado el aspecto moral de la cuesti�n:
la infamia de la tortura, la cobard�a del asesinato clandestino. Miremos
solamente los resultados pr�cticos que ha tenido, en estos 25 a�os, la
aplicaci�n de tales m�todos. Y, puesto que el presidente Pastrana dice
que lo �nico objetable que en su opini�n tiene la ley es su condena del
genocidio pol�tico, limit�monos a mirar si, desde un punto de vista
estrictamente pragm�tico, ha sido �conveniente para el pa�s� el
genocidio de la Uni�n Patri�tica. Y no parece que lo haya sido. No
mejor� la gobernabilidad: la empeor�. No facilit� el logro de la paz,
sino que, al eliminar f�sicamente a la izquierda desarmada que intentaba
hacer pol�tica por las v�as pac�ficas, fortaleci� a la izquierda armada
que hab�a escogido la guerra. Y, de contera, le dio la raz�n: si a los
pac�ficos los asesinan las autoridades, est� en lo cierto el �Mono
Jojoy� cuando dice que los fusiles son la �nica garant�a frente a las
autoridades.
El veto del presidente a la ley es la demostraci�n de que no es cierto
que el gobierno quiera, como asegura �humanizar la guerra�. Quiere, por
el contrario, mantenerla en la inhumanidad a la que la han llevado sus
predecesores, aunque esa inhumanidad haya probado de sobra su inutilidad
pr�ctica. No ha servido ni para buscar la paz, ni para ganar la guerra.
Y su �conveniencia para el pa�s� s�lo ha consistido en deshacerlo f�sica
y moralmente. Y, desde luego, jur�dicamente.
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar