Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Con todo y eso de la valoraci�n de la estrategia de comunicaci�n de sus
fines (y quiz�s tambi�n de sus medios), fu� a revisar el sitio de las Farc
en Internet (http://burn.ucsd.edu/~farc-ep/) y la publicaci�n peri�dica
que realizan en su �rgano de comunicaci�n oficial: RESISTENCIA.

Me encontr� este art�culo y lo circulo para tener tambi�n la versi�n de
ellos.

Saludos, Mauricio.

Sigue art�culo:

Aplanadoras desculturizadoras o transculturizadoras

Tomado de VOZ, edici�n 2.017, correspondiente a la quincena del 6 al 19 de
octubre de 1999 Los medios de comunicaci�n.
-Fragmento-  

De entrada se puede decir que los medios de comunicaci�n son aplanadoras
de la desculturizaci�n, a�n m�s, de la alienaci�n, para que el ser 
humano pierda la identidad y la perspectiva hist�rica y no juegue su papel
protag�nico en el mar picado de los conflictos econ�micos, sociales, 
pol�ticos y culturales, propios de una sociedad que avanza de manera
dial�ctica en medio de "estallidos y tormentas", como tambi�n de 
contradicciones, entre estas la fundamental de la �poca: la de la forma
social de la producci�n y la forma privada de la apropiaci�n, en las 
condiciones de la cada vez mayor concentraci�n de la riqueza y del poder y
de la supremac�a de los monopolios incluyendo el capital financiero.

El ciudadano norteamericano de origen japon�s, Francis Fukuyama, decret�
el "fin de las ideolog�as", el "fin de la historia" y el "fin del 
comunismo", como si semejante decisi�n se pudiera tomar "desde las alturas
de la subjetividad", y sin raz�n, porque tras la debacle del "modelo 
sovi�tico" devino un mundo unipolar globalizado en las leyes absolutas de
la econom�a de mercado capitalista y el sistema se torn� m�s duro y 
envilecido, en el marco del "capitalismo salvaje" del modelo neoliberal.

La ideolog�a capitalista afil� m�s sus garras, y apoyada en los monopolios
y la concentraci�n de la riqueza, se lanz� para apropiarse de la gran 
tajada de los medios masivos de comunicaci�n convertidos en lucrativos
negocios. Se ha ido estableciendo una "cultura de la banalizaci�n" 
tras bambalinas del periodismo light, que no s�lo se manifiesta en los
chismecitos y las bonitas piernas de las presentadoras en el caso de la 
televisi�n, sino tambi�n en la proliferaci�n de emisiones radiales y de
revistas superficiales y mediocres dedicadas a temas banales, para cubrir 
con un manto oscuro el entorno real de un mundo en descomposici�n, de
injusticia social y de atropellos a nombre de la democracia y de la 
civilizaci�n cristiana y occidental.

Los medios: una mercanc�a
Como si la historia fuera en reversa o en contrav�a, el capital regres� a
las formas originarias de la acumulaci�n capitalista con la onda 
arrolladora de las privatizaciones y la monopolizaci�n creciente, de la
cual no han estado exentos los medios masivos de comunicaci�n. Como 
nunca �stos pasan al servicio del gran capital, porque son adquiridos como
cualquier medio de producci�n por los grupos econ�micos y los 
pulpos de la comunicaci�n que especializan su actividad en el mercado.
Carlos Marx dec�a hace m�s de 150 a�os, cuando todav�a los medios 
masivos de comunicaci�n no ten�an las caracter�sticas que tienen en los
umbrales del siglo XXI por el desarrollo tecnol�gico y cient�fico del 
ciberespacio, la rob�tica, la velocidad y la extensi�n, que estos eran en
el capitalismo aparatos reproductores de la ideolog�a dominante. 

A pesar de las supuestas bondades de la "democracia burguesa" y de la
"sujeci�n" del Estado burgu�s a la Declaraci�n Universal de los 
Derechos del Hombre, los medios masivos de comunicaci�n como parte de la
superestructura del sistema est�n condicionados al capital y a los 
intereses particulares que este representa.

En Colombia, por ejemplo, el art�culo 20 de la Constituci�n Pol�tica
garantiza el derecho a fundar medios de comunicaci�n y la libertad de
prensa. 
No es necesario abundar en hechos a manera de argumentaci�n, para asegurar
que en los rigores de la "democracia restringida", muy distante 
de ser siquiera una "democracia burguesa" como en los pa�ses de Europa, el
mandato constitucional es nugatorio porque bajo la presi�n del 
gran capital cualquier intento de fundar un medio de comunicaci�n sucumbe
o ve limitados sus alcances y proyecciones por la imposibilidad de 
competir en el "libre mercado" con los monopolios, al fin y al cabo los
verdaderos due�os del pa�s. Para no hablar de la libertad de prensa que 
definitivamente es inexistente. 

Es evidente la contradicci�n entre libertad de prensa y libertad de
empresa en los medios de comunicaci�n, entendida esta �ltima como el 
ejercicio de un lucrativo negocio para amasar m�s utilidades. En el
prefacio de su libro El cuarto poder, Emilio Juan Ruiz, dice: "No resulta 
novedoso afirmar que, en Colombia, como en el mundo entero, los medios de
comunicaci�n son controlados en su mayor parte por 
conglomerados econ�micos, nacionales o transnacionales y multimedia". 

Vendiendo un modo de vida
Los medios masivos de comunicaci�n con bastante trivialidad quieren
atrapar al gran p�blico "domesticado y manipulado por la sociedad de 
consumo. El estilo de vida de las clases sociales m�s ricas se vende a
trav�s de estas informaciones, como un producto sofisticado del mercado 
que es la expresi�n ideal del llamado 'sue�o americano' que se convierte
en la meta final y �nica de la sociedad de consumo", dijo alguna vez el 
periodista, escritor y economista, Jorge Child, hace unos a�os
desaparecido.

Denominar� a la primera tecnofascinaci�n, pues ella al�a la fascinaci�n
tecnol�gica al realismo de lo inevitable. Se traduce, de un lado, en una 
'cultura del software' que permite conectar la raz�n instrumental a la
pasi�n personal y, de otro, a una multiplicidad de paradojas densas y 
desconcertantes: la convivencia de la opulencia comunicacional con el
debilitamiento de lo p�blico, la m�s grande disponibilidad de 
informaci�n con el palpable deterioro de la educaci�n formal, la continua
explosi�n de im�genes con el empobrecimiento de la experiencia, la 
multiplicaci�n infinita de los signos en una sociedad que padece el m�s
grande d�ficit simb�lico. La convergencia entre sociedad de mercado y 
racionalidad tecnol�gica disocia la sociedad en 'sociedades paralelas': la
de los conectados a la infinita oferta de bienes y saberes y la de los 
excluidos cada vez m�s abiertamente tanto de los bienes m�s elementales
como de la informaci�n exigida para poder decidir como ciudadanos. 
La tecnofascinaci�n contiene tambi�n a esa cultura de la privatizaci�n que
ha convertido la pol�tica en intercambio y negociaci�n de intereses y 
al mercado en el principio organizador de la sociedad en su conjunto, en
un movimiento de autolegitimaci�n que hace coincidir la autonom�a del 
sujeto con el �mbito de la privacidad y del consumo".

�Qu� son los periodistas?
En el capitalismo los medios masivos de comunicaci�n pretenden convertir a
los periodistas en desculturizadores, en m�quinas de su entramado 
ideol�gico, que repiten sin imaginaci�n falsas verdades, verdades a medias
y mentiras convertidas en verdades. El objetivo es mediatizar al 
periodista para que no cumpla su papel en la sociedad, que a�n lo tiene en
el capitalismo y es eminentemente social.

En el libro Periodismo Urgente, editado por Prensa Latina, hay una nota de
presentaci�n de Eduardo Galeano, escritor uruguayo y 
latinoamericano que dice as�: "A�o tras a�o, el Premio 'Jos� Mart�'
celebra un milagro que no cesa de ocurrir en Am�rica Latina. El periodismo 
independiente sigue demostrando, contra viento y marea, que es posible
escribir sin alquilarse ni venderse en pa�ses donde el poder predica la 
libertad y practica el monopolio. Los periodistas que creen en la dignidad
de su oficio se las arreglan para inventar espacios de comunicaci�n 
para las voces prohibidas.

En la peligrosa zona de lo que se puede decir, el derecho de informaci�n y
de opini�n deja de ser privilegio de pocos y mezquino impuesto que 
el vicio paga a la virtud en la letra muerta de las constituciones". Hasta
aqu� la cita de Eduardo Galeano.

Es un homenaje a los periodistas, no a los que est�n empotrados en las
lujosas oficinas y pagados con las chequeras de los grandes "cacaos", 
sino a los de overol que van en busca de la noticia, de la identidad
cultural, del oficio de contar la historia pero "patas abajo", desafiando
a los 
due�os y usufructuarios del cuarto poder.

As� las cosas, se equivocaron los predicadores de la fatalidad y del fin
del la historia. Las ideolog�as contin�an vigentes, a�n las que son real 
alternativa del capitalismo, porque �ste no gan� la batalla, al contrario
perdi� la perspectiva hist�rica. Pero el socialismo humanista tiene 
vigencia, con mayor raz�n cuando en el mundo existe m�s miseria y mayores
injusticias.



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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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