Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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El "muchacho bueno" vs. el "predicador malo"

Por Carlos Alberto Montaner 

Qu� revelaron los debates entre Bush y Gore? Fundamentalmente, dos 
personalidades diferentes. Bush comparece como un tipo sencillo, jovial, 
campechano, vulnerable, tal vez algo inseguro. Gore se presenta como todo lo 
contrario: dominante, convencido de su superioridad intelectual, m�s serio. 
Los dos --adem�s-- se asemejan a sus voces. Bush habla en un tono c�lido, 
pero relajado. Gore engola la voz, la imposta como los locutores antiguos o 
como Mario Lanza cuando cantaba O sole mio. Bush siempre parece que te va a 
hacer un cuento de polacos o de curas. Con Gore, en cambio, temes que te d� 
una lecci�n sobre la p�rdida de la capa de ozono y el riesgo de contraer 
c�ncer en la coronilla que amenaza a los lapones. Si la pregunta no fuera 
qui�n debe ser el pr�ximo presidente de Estados Unidos, sino con cu�l se 
sentir�a m�s a gusto jugando una partida de p�ker, probablemente Bush ganar�a 
con facilidad. 

En estas elecciones parece que esto es importante. El pa�s va bien, no hay 
grandes peligros en el horizonte, el desempleo es m�s raro que los enanos 
albinos, y no existen nuevos temas que estremezcan a la sociedad. Sobre el 
aborto, la pena de muerte o el derecho a portar armas --viejos puntos de 
fricci�n y debate--, ya se ha dicho casi todo, lo que ha provocado una 
especie de sordera general sobre estos grandes asuntos. La ecolog�a ha pasado 
de moda y la inmigraci�n es un problema tab� del que nadie quiere hablar 
porque, como reza la vieja advertencia, "cualquier cosa que se declare puede 
ser tomado en contra". Los dos candidatos, adem�s, s�lo interpretan variantes 
sobre el mismo tema. Bush, como buen republicano reaganista, propugna una 
reducci�n del gasto p�blico y una mayor responsabilidad individual. Gore, 
descendiente directo del dem�crata F. D. Roosevelt, cree que el gobierno 
central debe desempe�ar un papel mucho m�s decisivo. Las dos posturas se 
traducen, claro, en un debate sobre la intensidad de la presi�n fiscal: Bush 
ofrece menos impuestos y menos servicios. Gore, m�s impuestos y m�s 
servicios. 

�Qui�n propone el mensaje ganador? Probablemente Bush. A las puertas del 
siglo XXI la sensibilidad social del norteamericano est� m�s cerca de Reagan 
que de Roosevelt. El propio Clinton triunf� cuando se apoder� del discurso 
republicano. En general, la percepci�n de la labor del gobierno no es muy 
buena. La mayor parte de la gente conf�a m�s en su propio esfuerzo y en los 
de la sociedad civil que en el sector p�blico. De ah� el �nfasis constante de 
Bush en presentarse como el hombre de la calle, distante de esa inepta 
burocracia que malgasta insensiblemente los dineros recaudados mediante los 
impuestos. Gore, sin embargo, apela a otro mercado electoral, quiz�s m�s 
difuso, pero tambi�n multitudinario: el de las minor�as (negros, hispanos, 
madres solteras, ancianos, niveles sociales medios y bajos) que s� aprecian y 
desean mayores cuotas de protecci�n estatal. En suma: estamos ante una oferta 
pol�tica casi perfecta dentro del contexto pol�tico norteamericano. Bush es 
un republicano moderado. Gore es un dem�crata moderado. Ambos reflejan al 95% 
de la sociedad norteamericana. 

En realidad es una bendici�n que en las elecciones s�lo se discutan temas 
cuantitativos y no cualitativos. Contrario a lo que piensan muchos cr�ticos 
de la democracia norteamericana, tener que elegir a un presidente por sus 
rasgos corporales, su body language, y la personalidad que se le supone, 
demuestra la solidez del sistema. Nada fundamental se juega en las urnas. No 
hay sobresalto. Todo es maravillosamente aburrido, pastoso, carente de 
dramatismo. Es bueno que, al menos en Estados Unidos, y de forma creciente en 
Europa, sean muy pocos quienes pretenden derribar el modelo de econom�a de 
mercado y democracia liberal. Es reconfortante que todo lo que se discuta sea 
el perfeccionamiento creciente del sistema y la m�s apropiada asignaci�n de 
bienes y servicios. En todo caso: �gobernar� mejor Bush o Gore? Depender� de 
tres factores: como sople el ciclo econ�mico planetario --la globalizaci�n 
nos afecta a todos--, los asesores que uno u otro elijan, y los cambios 
tecnol�gicos y cient�ficos que irrumpan en el mercado. De la combinaci�n de 
esos tres elementos saldr� la cuenta final de resultados. A Clinton, que 
naci� de pie, le salieron bien los tres. 

De los dos candidatos s�lo conozco personalmente a uno: a Gore. Estuve con �l 
a solas unos escasos 15 minutos, y los dedicamos �ntegramente a hablar de 
Cuba y de mi inevitable compatriota Fidel Castro. Se comport�, por cierto, 
como en los debates: fue en�rgico, assertive, como dicen los norteamericanos, 
y me explic� la inmensa repugnancia que le provocaban el Comandante y su 
dictadura. Por aquel entonces, 1996, la aviaci�n cubana hab�a derribado dos 
avionetas norteamericanas sobre aguas internacionales, asesinando a cuatro 
muchachos cubanoamericanos de Hermanos al Rescate que buscaban n�ufragos y 
balseros para auxiliarlos. Entonces su gobierno se propon�a apretarle m�s las 
clavijas al r�gimen de Castro, y Gore andaba por Europa con esos planes bajo 
el brazo. La verdad es que no me hizo mala impresi�n: no era el tipo de gente 
ideal para jugar p�ker, pero tampoco eso me preocupaba demasiado. Al fin y al 
cabo, yo no juego p�ker.

Octubre 22, 2000

Firmas Press

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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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