Carlos Alberto
Montaner
Y a no son los negros. Los c�mputos del censo norteamericano
del a�o 2000 revelan que la primera minor�a de EE.UU. es lo que all� llaman "los
hispanos". La diferencia entre uno y otro grupo es sustancial. Los negros,
supuestamente, constituyen una "raza". Se supone que los unifican ciertos rasgos
superficiales: color de la piel, caracter�sticas del cabello, grosor de los
labios, acumulaci�n de grasa en los gl�teos: la notable esteatopigia tan
presente entre las mamboletas de Tropicana. Los hispanos, en cambio, son una
vasta y multiforme etnia integrada por descendientes de gallegos e italianos, o
de mayas, aztecas y africanos, entre mil combinaciones posibles. Mi amigo jud�o
de origen sefardita , Rolando B�jar, nacido en Cuba, y mi amigo boliviano Pedro
Shimose, de origen japon�s, son "hispanos". Sosa, el bateador dominicano del
Chicago, en San Pedro de Macor�s, su pueblo natal, es un negro. En EE.UU. es un
hispano. �Qu� los une en el mismo ep�grafe del caprichoso censo? La lengua
materna. Como hablan espa�ol, todos son hispanos.
El asunto es extraordinariamente importante. La poderosa
minor�a hispana tiene otra lengua, adem�s del ingl�s, y con ella, claro, otra
cultura plural y vasta que posee una enorme dimensi�n econ�mica. Esos 35
millones de "hispanos" forman la tribu de habla espa�ola m�s rica del planeta,
pero lo m�s notable es que se encuentra en fase de expansi�n. A mediados del
siglo XXI habr� m�s de cien millones de hispanos en EE.UU., y probablemente el
70 por ciento de ellos tendr� el espa�ol como primera lengua. En ese momento no
habr� duda alguna de que esa naci�n ser� intensamente bicultural y biling�e.
Algunos "anglos" se est�n dando cuenta de esto. El concepto
"anglo" es algo tan disparatado como el concepto "hispano", pero se le parece:
se trata de una mezcla entre factores raciales (son blancos) y ling��sticos
(solo hablan ingl�s). Esto �ltimo es lo que comienza lentamente a modificarse.
En un viaje reciente a Indian�polis, encontr� una escuela internacional privada,
muy selecta y cara, en la que los estudiantes, todos anglos, todos de clase
alta, estudiaban en espa�ol. No estoy diciendo que estudiaban espa�ol, sino que
estudiaban en espa�ol, de la misma manera que muchos ni�os y j�venes en Am�rica
Latina o en Espa�a estudian en ingl�s. Esos gringuitos de Indian�polis (me
explic� Mar�a Isabel Pacheco, la brillante profesora venezolana que les impart�a
clases) se preparaban para tener m�s oportunidades profesionales dentro de un
par de d�cadas. El ingl�s lo estudiaban como asignatura, pero el objetivo era
convertirlos en norteamericanos biling�es y biculturales.
Los hispanos no deben sacar conclusiones err�neas de este
ejemplo. No se trata de que EE.UU. se "hispaniza" de modo permanente. Es otra
cosa: al menos por un tiempo, la naci�n abre un espacio a otra cultura y a otra
lengua. Eso ocurri� con los alemanes en el siglo pasado, entre 1850 y 1914, o
con los italianos una generaci�n m�s tarde, y luego todos fueron absorbidos m�s
o menos r�pidamente. En el Chicago de fines de siglo era conveniente tener en
las tiendas quien hablara alem�n. Los hispanos est�n en fase de llegada.
Si hay algunos anglos lo suficientemente precavidos y listos
como para aprender espa�ol perfectamente, lo que deben hacer los hispanos es
exactamente lo contrario: sumergirse en la lengua inglesa hasta dominarla con el
mismo rigor que poseen los anglos m�s cultos, pues la ventaja comparativa de que
van a disfrutar durante varias d�cadas no se deriva tanto de que hablen espa�ol,
sino de que sean, realmente, biling�es y biculturales. Los mejores trabajos no
est�n a la disposici�n de quienes hablan espa�ol, sino de aquellos que se
comunican en las dos lenguas con la misma habilidad. Los ejemplos m�s claros son
los artistas: Ricky Martin, Gloria Estefan, Jennifer L�pez, Cameron D�az o Andy
Garc�a pueden moverse con la misma soltura entre los hispanos como entre los
anglos.
Por eso los hispanos deben huirle como al diablo a la famosa
educaci�n "biling�e". Tienen que sumergirse totalmente en el ingl�s. Esto lo ha
explicado Linda Ch�vez en un art�culo aparecido en la revista Hispanic. Los
hispanos que se educan en espa�ol en EE.UU, seducidos por los cantos de sirena
de la educaci�n biling�e, casi nunca acaban por dominar el ingl�s, y esa a veces
no tan peque�a diferencia se convierte en una tremenda desventaja profesional en
la etapa adulta. Es falso que los ni�os hispanos fracasan en escuelas totalmente
gringas. Por el contrario: antes del a�o est�n totalmente adaptados. Donde hay
que preservarles el espa�ol y el resto de las manifestaciones culturales es en
el hogar. Quienes entiendan las reglas de este nuevo equilibrio �tnico son los
que van a jugar con ventaja. Los otros van a perder la partida.
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