�Qui�nes protestaron en Quebec?

Andr�s Oppenheimer

Qui�nes son los manifestantes contra la globalizaci�n que se robaron el show en la III Cumbre de las Am�ricas? �Son la vanguardia de un movimiento mundial contra el libre comercio, una colecci�n de adolescentes confusos en busca de una causa, o la vieja izquierda con una nueva bandera?

Ser�a injusto meter en la misma bolsa a todos los 700 grupos que vinieron a Quebec a protestar contra los planes de crear una zona de libre comercio hemisf�rica. Entre ellos hay de todo, desde grupos sumamente serios que luchan por los derechos ambientales y laborales hasta anarquistas radicales.

Tambi�n hay que reconocer que las protestas que empezaron en Seattle en 1999 han tenido alg�n impacto positivo, como el obligar a los l�deres mundiales a prestar m�s atenci�n a los grupos no gubernamentales, y a hacer menos secretas sus negociaciones de libre comercio. Hay que darle cr�dito a los manifestantes por eso.

Pero tambi�n es necesario examinar m�s de cerca qui�nes son los l�deres del movimiento anti libre comercio. Mientras que se presentan al mundo como luchadores por la transparencia, la democracia y los pobres del mundo, en muchas partes de Am�rica Latina son vistos con sospechas. Muchos latinoamericanos los ven como proteccionistas disfrazados: gente que est� defendiendo los privilegios de los pa�ses ricos, y usando su lucha por normas uniformes para el medio ambiente y los derechos laborales como una excusa para evitar que las grandes corporaciones muden f�bricas -y empleos- a los pa�ses en desarrollo.

Durante mi estad�a en Quebec, visit� la enorme carpa blanca donde los opositores al libre comercio realizaron su "Cumbre de los Pueblos". Hab�a por lo menos mil personas sentadas adentro, escuchando a los conferencistas y viendo sus im�genes en dos gigantescas pantallas sobre el podio. En las paredes hab�a mesas con publicaciones de todo tipo, incluyendo invitaciones a un gigantesco "Carnaval contra el capitalismo". �Qui�n pag� para eso? Aunque los organizadores dicen que casi todo el dinero vino de donaciones de los participantes, lo cierto es que gran parte del dinero vino del Gobierno canadiense y los sindicatos de trabajadores canadienses. Seg�n me se�al� Eric Pelletier, un vocero del Gobierno canadiense, el gobierno federal de Canad� y la provincia de Quebec contribuyeron entre ambos con $ 600 000 a la "Cumbre de los Pueblos", como una forma de ofrecer a los opositores al libre comercio un foro donde discutir sus ideas y darlas a conocer. Y las organizaciones sindicales como el Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz de Canad� y la Federaci�n de Trabajadores de Ontario proveyeron gran parte de los buses, edificios y personal que hicieron posible transportar hasta aqu� a buena parte de los m�s de 25 000 manifestantes anti libre comercio.

"Quebec no fue m�s que otra marcha sindical", escribi� Terence Corcoran, un columnista del National Post de Canad�. "Nada de esto (...) hubiera sido posible sin el apoyo financiero y organizativo de los sindicatos de trabajadores (canadienses)".

En rigor, muchos de los manifestantes eran j�venes universitarios que pagaron su pasaje y vinieron por su propia voluntad, muchos con alguna ayudita de sus centros de estudios. La Universidad de Concordia y la Universidad de Queens, entre otras, dieron permiso a sus alumnos para faltar a clases la semana pasada y participar en la "Cumbre de los Pueblos". En cuanto a los manifestantes violentos, estimados por la Polic�a en unos 2 000, muchos eran miembros de un grupo anarquista llamado Bloque Negro. Otros de los que tiraron piedras y otros objetos a la Polic�a llevaban banderas rojas y de Cuba, s�mbolos de la izquierda jur�sica. Aunque es dif�cil no simpatizar con algunas de las preocupaciones de los manifestantes pac�ficos, me qued� boquiabierto ante la decisi�n de sus l�deres de no aceptar una oferta del Gobierno canadiense para reunirse con representantes de la Cumbre de las Am�ricas. Me pareci� incre�ble la declaraci�n de los l�deres anti libre comercio de que ellos, y no los presidentes, eran los verdaderos representantes de los pueblos. Tales declaraciones, adem�s de absurdas, revelan s�ntomas de un grave caso de narcisismo. El hecho es que el n�mero de manifestantes que desfilaron en Quebec no alcanza al uno por ciento de los 800 millones de habitantes de las Am�ricas que eligieron a los presidentes reunidos aqu�, varios de los cuales -dicho sea de paso- son pol�ticos de la izquierda democr�tica que pasaron a�os de c�rcel y exilio luchando contra dictaduras militares. Ojal� los manifestantes hubieran escuchado las palabras del presidente chileno, Ricardo Lagos, un socialista, que dijo que su pa�s necesita el libre comercio para crecer, y poder as� luchar por una mayor justicia social. O lo que dijo el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, un intelectual con una larga historia en la izquierda democr�tica, cuando advirti� que "la lucha por la protecci�n del medio ambiente y por mejorar las normas laborales (...) no deber�a convertirse en un pretexto para pr�cticas proteccionistas".

Firmas Press

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