�^���i�'v���اj����u�h�#��f�jz,zw�tޮ*+Luciano Pulgar escribe:
 > Probablemente muchos de ustedes ya leyeron este art�culo de Antonio
 > Caballero. Sin embargo lo retranscribo para quienes no lo hayan
 > hecho. Pocas veces como esta estoy tan de acuerdo con lo que dice. 

Hombre Chucho,
  Yo tambi�n estoy bastante de acuerdo con el art�culo de Caballero.
Pero tengo que romper al final.  En su t�pico pesimismo Caballeresco
dice:

 > Por eso, hagan lo que hagan gobiernos y guerrillas, y digan lo que
 > digan, la guerra seguir� su propio curso, alimentada por el desorden
 > del pa�s, hasta el agotamiento. S�lo as� se acaban las guerras
 > civiles: por agotamiento. Por eso no se ganan nunca, sino que se
 > pierden siempre (consideradas a escala de la sociedad en la que se
 > dan; a escala individual, siempre hay quien gana con las guerras
 > civiles). Y el desorden del pa�s es de tal naturaleza que hay alimento
 > de sobra para que sigamos perdiendo esta guerra otros 20 a�os m�s. 

Las guerras siguen el curso que sus actores les van trazando.  Y si
bien es cierto que hay candela para otros 20 a�os, tambi�n es cierto
que se la puede acortar substancialmente.  La guerra y la paz, y no
hablo de la obra de Dostoevsky, son fen�menos din�micos que nunca
terminan del todo.  Basta mirar el caso de Sud�frica, que aunque ha
superado en buena parte el problema del apartheid, sigue enfrentada a
sus secuelas.  

Si las cartas se juegan acertadamente por parte de los actores
principales, en unos cinco a�os tendremos una situaci�n mucho m�s
positiva.  Si no, tendremos una situaci�n peor y guerra para 20, 50 o
100 a�os m�s.  Despu�s de eso, vos Chucho, Caballero y yo vamos a estar
muy cuchitos para interesarnos :-(

-- 
Fernando Guzm�n
[EMAIL PROTECTED]
















 > 

 > jmb
 > 
 > ----------------------------------------------------------------------
 > (De Semana, edici�n 997)
 > 
 > Para 20 a�os m�s
 > 
 > Aqu� no manda nadie, ni el pa�s est� sujeto a instituciones ni a leyes. Gobiernos y 
 >guerrillas son apenas dos entre muchos actores de la anarqu�a
 > 
 > 
 > Por: Antonio Caballero
 > 
 > El intercambio humanitario de prisioneros es una cosa buena, por supuesto. Pero no 
 >tiene nada que ver con la paz. 
 > Tambi�n son buenos los di�logos: siempre hay que dialogar. Y son buenas -o al menos 
 >inevitables, que es una de las maneras en que las cosas son buenas- las concesiones 
 >hechas a la guerrilla. 
 > 
 > Pero tampoco esas cosas, buenas en s� mismas, tienen nada que ver con la paz. El 
 >llamado proceso de paz no conduce a la paz. 
 > 
 > No me refiero solamente al emprendido por el actual gobierno. Esto empez� mucho 
 >antes. Antes incluso de la fallida tentativa de Belisario Betancur, que fue la m�s 
 >espectacular. Hab�a empezado cuando Julio C�sar Turbay nombr� aquella primera y 
 >ef�mera Comisi�n de Paz que presidi� el ex presidente Carlos Lleras. En ese momento, 
 >y por primera vez, un gobierno reconoci� que en Colombia se libraba subterr�neamente 
 >una guerra civil. Desde entonces la guerra se ha complicado y agravado, pero no por 
 >ello se ha dejado de hablar de paz. Lo que ahora se llama "negociaci�n en medio de la 
 >guerra" es simplemente la protocolizaci�n de lo que se ha venido haciendo sin cesar 
 >desde hace m�s de 20 a�os. Y esos 20 a�os son suficientes para mostrar que un proceso 
 >de esas caracter�sticas no conduce a la paz; sino a la prolongaci�n indefinida de las 
 >negociaciones y a la prolongaci�n indefinida de la guerra. 
 > 
 > La raz�n principal de esta situaci�n no est� en la mutua mala fe, aunque tambi�n hay 
 >algo de eso. Est� en que las dos partes que negocian, el gobierno y la dirigencia 
 >guerrillera, carecen de la capacidad de hacer la paz, as� la quieran. Pueden charlar 
 >todo lo que deseen, pueden comprometerse a los que les parezca, pueden incluso 
 >cumplir. Pero no lograr�n la paz porque no tienen control sobre la guerra, que vive y 
 >crece sola. No la generan ni las guerrillas ni los gobiernos: la genera el pa�s. Es 
 >decir, la anarqu�a. Aqu� no manda nadie, ni el pa�s est� sujeto a instituciones ni a 
 >leyes. Gobiernos y guerrillas son apenas dos de entre los muchos actores de la 
 >anarqu�a. 
 > 
 > Una anarqu�a que impera tambi�n dentro del seno de cada campo. Los jefes de la 
 >guerrilla, por ejemplo, pueden tener autoridad sobre sus frentes para ordenar la 
 >guerra; pero no la tienen para imponer la paz. Entre otras cosas por el hecho 
 >elemental de que las guerrillas son ej�rcitos. El prop�sito de su existencia es la 
 >guerra, no la paz. Y lo que est�n obteniendo de la guerra, y por eso crecen, es el 
 >poder que da la guerra: poder militar sobre la poblaci�n y los recursos en sus zonas 
 >de influencia. 
 > 
 > Del otro lado el desorden es a�n peor, porque los elementos son m�s numerosos y 
 >dispares y los gobiernos carecen de control y de autoridad sobre ellos: son muchas 
 >fuerzas, aut�nomas y centr�fugas. Los gobiernos no tienen autoridad ni siquiera sobre 
 >los militares, aunque en apariencia la ejerzan. Ni la tienen sobre los agentes 
 >econ�micos, ni sobre los profesionales de la pol�tica, ni sobre los paramilitares. 
 >Ning�n gobierno podr�a impedir, por ejemplo, aunque de verdad quisiera, que los 
 >paramilitares siguieran actuando, ni que los militares les siguieran ayudando, ni que 
 >los ricos del campo los siguieran respaldando. Aqu� no manda nadie, dije m�s atr�s; y 
 >aqu� no obedece nadie. La anarqu�a es tal que ni siquiera la guerra que vivimos es 
 >una sola guerra, sino 20 � 30 a veces superpuestas: guerras sociales y econ�micas, 
 >urbanas y rurales, regionales, locales; por la propiedad de la tierra, por el control 
 >de la droga, por los derechos del agua, por el acceso a los dineros p�blicos. Nadie 
 >manda, nadie obedece, no rige ninguna ley, y todos estamos contra todos. Lo que 
 >sucede, pues, es simplemente lo que dictan las leyes del desorden (que, por supuesto, 
 >tambi�n las hay). 
 > 
 > Por eso, hagan lo que hagan gobiernos y guerrillas, y digan lo que digan, la guerra 
 >seguir� su propio curso, alimentada por el desorden del pa�s, hasta el agotamiento. 
 >S�lo as� se acaban las guerras civiles: por agotamiento. Por eso no se ganan nunca, 
 >sino que se pierden siempre (consideradas a escala de la sociedad en la que se dan; a 
 >escala individual, siempre hay quien gana con las guerras civiles). Y el desorden del 
 >pa�s es de tal naturaleza que hay alimento de sobra para que sigamos perdiendo esta 
 >guerra otros 20 a�os m�s.     

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