----- Original Message -----
From: "Fernando Guzman" <[EMAIL PROTECTED]>
> Las guerras siguen el curso que sus actores les van trazando.  Y si
> bien es cierto que hay candela para otros 20 a�os, tambi�n es cierto
> que se la puede acortar substancialmente...
> ...Si las cartas se juegan acertadamente por parte de los actores
> principales, en unos cinco a�os tendremos una situaci�n mucho m�s
> positiva.  Si no, tendremos una situaci�n peor y guerra para 20, 50 o
> 100 a�os m�s...
 
La raz�n principal de esta situaci�n no est� en la mutua mala fe, aunque tambi�n hay algo de eso. Est� en que las dos partes que negocian, el gobierno y la dirigencia guerrillera, carecen de la capacidad de hacer la paz, as� la quieran. Pueden charlar todo lo que deseen, pueden comprometerse a los que les parezca, pueden incluso cumplir. Pero no lograr�n la paz porque no tienen control sobre la guerra, que vive y crece sola. No la generan ni las guerrillas ni los gobiernos: la genera el pa�s. Es decir, la anarqu�a. Aqu� no manda nadie, ni el pa�s est� sujeto a instituciones ni a leyes. Gobiernos y guerrillas son apenas dos de entre los muchos actores de la anarqu�a.
Una anarqu�a que impera tambi�n dentro del seno de cada campo. Los jefes de la guerrilla, por ejemplo, pueden tener autoridad sobre sus frentes para ordenar la guerra; pero no la tienen para imponer la paz...
...Los gobiernos no tienen autoridad ni siquiera sobre los militares, aunque en apariencia la ejerzan. Ni la tienen sobre los agentes econ�micos, ni sobre los profesionales de la pol�tica, ni sobre los paramilitares. Ning�n gobierno podr�a impedir, por ejemplo, aunque de verdad quisiera, que los paramilitares siguieran actuando, ni que los militares les siguieran ayudando, ni que los ricos del campo los siguieran respaldando. Aqu� no manda nadie, dije m�s atr�s; y aqu� no obedece nadie...
...Nadie manda, nadie obedece, no rige ninguna ley, y todos estamos contra todos. Lo que sucede, pues, es simplemente lo que dictan las leyes del desorden (que, por supuesto, tambi�n las hay).
 
 
Lo antes resaltado es la parte central del punto de vista de Antonio Caballero, que yo comparto totalmente, con todo y pesimismo inclu�dos, y que es contradictorio con el punto de vista de Fernando.
 
Palabras m�s, palabras menos, lo que dice Antonio Caballero es que los actores de las conversaciones de paz no son sino una peque�a parte del total de los actores de la guerra, y que por lo tanto, sin importar si las conversaciones como tal tienen un buen t�rmino (o malo), la guerra continuar�, pues dichos actores, los de las conversaciones, no tienen verdadera autoridad para detenerla: "Nadie manda, nadie obedece, no rige ninguna ley, y todos estamos contra todos..." 
 
Y para agravar la situaci�n, en el hipot�tico caso de que Antonio Caballero estuviera equivocado, y que una paz producto de conversaciones entre estos actores pueda llegar a ser una paz real y efectiva,  las cartas que est� jugando el se�or Pastrana no son las correctas. El �nico modo de lograr que las FARC trabajen de manera seria para llegar a un acuerdo, es asest�ndoles reales golpes militares y disminuyendo de manera notable la capacidad de su aparato militar. Basta ver la historia para darse cuenta de que ning�n ej�rcito que no est� siendo derrotado, ha aceptado negociar una paz en t�rminos en los que pierda todo lo ganado.
 
Y desafortunadamente tienen raz�n quienes dicen que mientras la poblaci�n civil no sienta esta guerra como propia (es decir, mientras la poblaci�n civil urbana no se involucre en la guerra), no llegar� al gobierno alguien con verdadera determinaci�n pol�tica para ganarla. 
 
La posici�n d�bil de Pastrana es una carta perdedora. Y ser� la misma carta que jugar�n los candidatos actuales, con excepci�n tal vez de Uribe V�lez, quien no parece que vaya a resultar elegido, lo cual demuestra de nuevo que lo que menos quiere la poblaci�n civil urbana, la que elige mandatarios, es tomar esta guerra como suya.
 
Saludos
 
jmb 
 
 
 

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