Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Fernando, todo est� muy bien y me encanta tu optimismo, pero con lo que no
estoy de acuerdo es con la insultada tan macha que le diste al pobre Chucho.
...Y fuera de eso hasta en jeringonza, porque ni en mis diccionarios
encontr� eso tan terrible de "#<�f�jz" ni tampoco cuando le nombras el
"�u�h�." Fuera de eso, y como si no fuera poco, le ensartas la terrible
maldici�n �'vszا��i�, que yo no la le�a desde los a�os aquellos cuando San
Cipriano estaba vivito y cocinando gatos negros a la medianoche... As� nuay
jorma ke se nos enrreglezca el pah�z....

PANG===(;O)=

P.S. Ahora, de vuelta a la triste realidad...


----- Original Message -----
From: "Fernando Guzman" <[EMAIL PROTECTED]>
To: "ColExt" <[EMAIL PROTECTED]>
Cc: "Luciano Pulgar" <[EMAIL PROTECTED]>
Sent: Thursday, June 28, 2001 9:30 AM
Subject: RE: Colext: Para 20 a�os m�s


>
> ?^���i�'v?szاj����u�h�#<�f�jz,zw�tޮ*+Luciano Pulgar escribe:
>  > Probablemente muchos de ustedes ya leyeron este art�culo de Antonio
>  > Caballero. Sin embargo lo retranscribo para quienes no lo hayan
>  > hecho. Pocas veces como esta estoy tan de acuerdo con lo que dice.
>
> Hombre Chucho,
>   Yo tambi�n estoy bastante de acuerdo con el art�culo de Caballero.
> Pero tengo que romper al final.  En su t�pico pesimismo Caballeresco
> dice:
>
>  > Por eso, hagan lo que hagan gobiernos y guerrillas, y digan lo que
>  > digan, la guerra seguir� su propio curso, alimentada por el desorden
>  > del pa�s, hasta el agotamiento. S�lo as� se acaban las guerras
>  > civiles: por agotamiento. Por eso no se ganan nunca, sino que se
>  > pierden siempre (consideradas a escala de la sociedad en la que se
>  > dan; a escala individual, siempre hay quien gana con las guerras
>  > civiles). Y el desorden del pa�s es de tal naturaleza que hay alimento
>  > de sobra para que sigamos perdiendo esta guerra otros 20 a�os m�s.
>
> Las guerras siguen el curso que sus actores les van trazando.  Y si
> bien es cierto que hay candela para otros 20 a�os, tambi�n es cierto
> que se la puede acortar substancialmente.  La guerra y la paz, y no
> hablo de la obra de Dostoevsky, son fen�menos din�micos que nunca
> terminan del todo.  Basta mirar el caso de Sud�frica, que aunque ha
> superado en buena parte el problema del apartheid, sigue enfrentada a
> sus secuelas.
>
> Si las cartas se juegan acertadamente por parte de los actores
> principales, en unos cinco a�os tendremos una situaci�n mucho m�s
> positiva.  Si no, tendremos una situaci�n peor y guerra para 20, 50 o
> 100 a�os m�s.  Despu�s de eso, vos Chucho, Caballero y yo vamos a estar
> muy cuchitos para interesarnos :-(
>
> --
> Fernando Guzm�n
> [EMAIL PROTECTED]
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>  >
>
>  > jmb
>  >
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>  > (De Semana, edici�n 997)
>  >
>  > Para 20 a�os m�s
>  >
>  > Aqu� no manda nadie, ni el pa�s est� sujeto a instituciones ni a leyes.
Gobiernos y guerrillas son apenas dos entre muchos actores de la anarqu�a
>  >
>  >
>  > Por: Antonio Caballero
>  >
>  > El intercambio humanitario de prisioneros es una cosa buena, por
supuesto. Pero no tiene nada que ver con la paz.
>  > Tambi�n son buenos los di�logos: siempre hay que dialogar. Y son
buenas -o al menos inevitables, que es una de las maneras en que las cosas
son buenas- las concesiones hechas a la guerrilla.
>  >
>  > Pero tampoco esas cosas, buenas en s� mismas, tienen nada que ver con
la paz. El llamado proceso de paz no conduce a la paz.
>  >
>  > No me refiero solamente al emprendido por el actual gobierno. Esto
empez� mucho antes. Antes incluso de la fallida tentativa de Belisario
Betancur, que fue la m�s espectacular. Hab�a empezado cuando Julio C�sar
Turbay nombr� aquella primera y ef�mera Comisi�n de Paz que presidi� el ex
presidente Carlos Lleras. En ese momento, y por primera vez, un gobierno
reconoci� que en Colombia se libraba subterr�neamente una guerra civil.
Desde entonces la guerra se ha complicado y agravado, pero no por ello se ha
dejado de hablar de paz. Lo que ahora se llama "negociaci�n en medio de la
guerra" es simplemente la protocolizaci�n de lo que se ha venido haciendo
sin cesar desde hace m�s de 20 a�os. Y esos 20 a�os son suficientes para
mostrar que un proceso de esas caracter�sticas no conduce a la paz; sino a
la prolongaci�n indefinida de las negociaciones y a la prolongaci�n
indefinida de la guerra.
>  >
>  > La raz�n principal de esta situaci�n no est� en la mutua mala fe,
aunque tambi�n hay algo de eso. Est� en que las dos partes que negocian, el
gobierno y la dirigencia guerrillera, carecen de la capacidad de hacer la
paz, as� la quieran. Pueden charlar todo lo que deseen, pueden comprometerse
a los que les parezca, pueden incluso cumplir. Pero no lograr�n la paz
porque no tienen control sobre la guerra, que vive y crece sola. No la
generan ni las guerrillas ni los gobiernos: la genera el pa�s. Es decir, la
anarqu�a. Aqu� no manda nadie, ni el pa�s est� sujeto a instituciones ni a
leyes. Gobiernos y guerrillas son apenas dos de entre los muchos actores de
la anarqu�a.
>  >
>  > Una anarqu�a que impera tambi�n dentro del seno de cada campo. Los
jefes de la guerrilla, por ejemplo, pueden tener autoridad sobre sus frentes
para ordenar la guerra; pero no la tienen para imponer la paz. Entre otras
cosas por el hecho elemental de que las guerrillas son ej�rcitos. El
prop�sito de su existencia es la guerra, no la paz. Y lo que est�n
obteniendo de la guerra, y por eso crecen, es el poder que da la guerra:
poder militar sobre la poblaci�n y los recursos en sus zonas de influencia.
>  >
>  > Del otro lado el desorden es a�n peor, porque los elementos son m�s
numerosos y dispares y los gobiernos carecen de control y de autoridad sobre
ellos: son muchas fuerzas, aut�nomas y centr�fugas. Los gobiernos no tienen
autoridad ni siquiera sobre los militares, aunque en apariencia la ejerzan.
Ni la tienen sobre los agentes econ�micos, ni sobre los profesionales de la
pol�tica, ni sobre los paramilitares. Ning�n gobierno podr�a impedir, por
ejemplo, aunque de verdad quisiera, que los paramilitares siguieran
actuando, ni que los militares les siguieran ayudando, ni que los ricos del
campo los siguieran respaldando. Aqu� no manda nadie, dije m�s atr�s; y aqu�
no obedece nadie. La anarqu�a es tal que ni siquiera la guerra que vivimos
es una sola guerra, sino 20 � 30 a veces superpuestas: guerras sociales y
econ�micas, urbanas y rurales, regionales, locales; por la propiedad de la
tierra, por el control de la droga, por los derechos del agua, por el acceso
a los dineros p�blicos. Nadie manda, nadie obedece, no rige ninguna ley, y
todos estamos contra todos. Lo que sucede, pues, es simplemente lo que
dictan las leyes del desorden (que, por supuesto, tambi�n las hay).
>  >
>  > Por eso, hagan lo que hagan gobiernos y guerrillas, y digan lo que
digan, la guerra seguir� su propio curso, alimentada por el desorden del
pa�s, hasta el agotamiento. S�lo as� se acaban las guerras civiles: por
agotamiento. Por eso no se ganan nunca, sino que se pierden siempre
(consideradas a escala de la sociedad en la que se dan; a escala individual,
siempre hay quien gana con las guerras civiles). Y el desorden del pa�s es
de tal naturaleza que hay alimento de sobra para que sigamos perdiendo esta
guerra otros 20 a�os m�s.
>
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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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