Jorge Eduardo Sánchez

"Hay que pagar un costo por ir a nuestro ritmo"

JAVIER CÓRDOBA MORALES
redactor

Jorge Eduardo Sánchez afirmó que en la tramitación del TLC en la
Comisión de Relaciones Internacionales no se le ha cercenado el
derecho a nadie. (Foto Katya Alvarado).

Aunque se puede contar como uno de los votos a favor del TLC, el
experimentado diputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC)
quiere ir a un ritmo propio y no está de acuerdo en poner plazos para
que se apruebe el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC).

Sobre este y otros aspectos del polémico tratado, Sánchez conversó con
UNIVERSIDAD para dejar clara su posición, ante el crucial momento que
se avecina.

¿Cuál es su posición respecto al TLC?

Lo primero que hay que dejar claro es que el país no termina con el
TLC ni empieza con el TLC; el TLC es apenas un marco regulatorio de
relaciones comerciales con un país muy importante para nosotros como
región, pero no son las únicas relaciones comerciales.
Digo que el TLC no lo es todo porque nosotros tenemos que ir más allá;
creo que Liberación Nacional y el Partido Acción Ciudadana han
cometido un grave error y es dividir al país en un sí al TLC o un no
al TLC, como si eso fuera todo el país, y eso no es así.

Costa Rica para aprovechar las ventajas comparativas que le da la gran
agenda comercial del mundo tiene que tener una gran agenda de
desarrollo nacional y esta va más allá de una agenda de implementación
para cumplir con los proyectos en telecomunicaciones, en el INS o en
compromisos directos del tratado como tal. Va más allá, va en
educación, el agro, vivienda...

Este TLC toca casi todos los temas que usted me acaba de mencionar.
¿Se puede decir entonces que es un simple tratado comercial?

El TLC no toca muchos de esos temas, muchos de esos temas están fuera
del tratado. Por eso nosotros tenemos que ser más bien mucho más
amplios y más visionarios para Costa Rica.

¿Pero son comercio las telecomunicaciones, seguros, salud...?.

¿Toca educación? No toca educación; en el agro hay un montón de
productos que no los toca y eso no significa que no existan y que no
tengamos que buscarles ventajas comparativas en el comercio
internacional porque los excluimos, porque excluimos a la papa, a la
cebolla, protegiendo esos sectores mucho más débiles y no
sometiéndolos a una apertura en el marco de un tratado.

¿Su voto se condiciona a esa agenda de desarrollo de la que usted habla?

Sí, sí se condiciona; por eso hemos sido parte de la propuesta, no
solo parte de la oposición, que es lo que yo le critico al Partido
Acción Ciudadana; cuando usted está en contra de una tesis, usted debe
tener una antítesis.

Lo dijimos con claridad y transparencia al país, al decir por qué
condiciono el voto al TLC: lo condiciono porque no lo es todo, es una
parte, y critico a los que solo se oponen.

¿Va a estar lista esa agenda complementaria para cuando venga el TLC?
En Guatemala también se habló mucho de una agenda y al final se aprobó
el Tratado y ésta quedó en el olvido.

Eso es lo que más critico de los países centroamericanos, que ellos no
le dieron al TLC, ni le han dado hasta ahora, el acompañamiento que es
la agenda de desarrollo nacional. No, no tiene que estar aprobada, en
el parlamento hay muchas cosas que tienen que aprobarse en muy corto
plazo, otras a mediano plazo y otras a largo plazo, pero lo importante
es la visión de país.

¿Pero entonces cómo es su condición? Si no todo va para antes del TLC,
¿qué le garantiza que irá después?

Hay una garantía con respecto a los que dan un sí a ultranza al TLC,
que el TLC no entra en vigor hasta que no se apruebe esa agenda.
Prueba de eso, los países centroamericanos, que no están aprovechando
ninguna de las ventajas comparativas, no avanzaron ni siquiera en la
agenda de implementación, mucho menos en la agenda de desarrollo.

¿Usted como socialcristiano, no teme que precisamente este tratado
pueda dar al traste con la obra social del doctor Calderón Guardia,
como lo han señalado sectores sociales y académicos?

Me parece que no. Calderón Guardia visualizó hace muchos años y dijo:
"Hemos hecho la reforma social que este país necesita, pero tengo que
reconocer que nos falta la gran reforma económica", y me parece que
efectivamente en los últimos 20 años hemos hecho reformas financieras
y no reformas estructurales. El TLC es solo un marco jurídico
regulatorio de relaciones comerciales.

¿Se siente cómodo con ese TLC así como está?

Yo creo que en una negociación uno no termina cómodo en un 100%, pero
hay que entender que es una negociación. Para lograr cosas, uno tiene
que ceder en cosas; y cuando no se da una negociación, se da un
contrato de adhesión. Si quedaron sectores débiles, hay que
fortalecerlos para que enfrenten la apertura lo mejor posible.

Usted critica esa posición del "sí" o el "no", pero al fin y al cabo
va a tener que votar "sí" o "no" y sin posibilidad de cambiar...

Con una gran diferencia: que yo nunca he pensado que quiero cambiar la
estructura del tratado porque no se puede jurídica, legal ni
políticamente.

Con la diferencia de que hemos sido un partido de propuesta, coherente
y consistente; ahí están nuestros proyectos ante el Poder Ejecutivo,
creemos en la agenda de desarrollo de la que no habla el PAC. Examine
los proyectos del PAC con 17 diputados y examine los nuestros con
cinco, puede que nos ganen en cantidad pero no en calidad de
propuesta; y ese fundamentalismo de izquierda es el que va a llevar al
fracaso al PAC, porque este país nunca ha sido de extremos.

El PAC ha afirmado que hubo violaciones al reglamento legislativo en
este proceso del TLC. ¿Es esto así?

Le puedo admitir la soberbia y la prepotencia en materia de
procedimiento de algunos en la tramitación del "Combo del ICE", porque
lo viví. Nosotros con la presencia de Lorena Vázquez en la Comisión de
Internacionales hemos logrado que eso no se dé; pero más que eso, no
se le ha cercenado el derecho a nadie.

¿Teme que se vuelva a dar un movimiento social como el que se dio con
el proyecto del Combo del ICE cuando se vote el TLC?

El movimiento social que se tenga que dar, eso no es a lo que le temo,
creo que la gente tiene que expresarse y se tiene que respetar tanto
el sí, como se tiene que respetar el no; pero al final el país tiene
que decidir y lo que no podemos  es tener a este país en este proceso
de permanente zozobra.

¿Ha conversado de este tema con el expresidente Calderón?

No, yo no hablo con él desde que fui llamado como uno de los 47
diputados que votó el crédito Finlandia y no hablo con él
personalmente. Lo saludé una vez en la iglesia de Puntarenas el día de
la muerte del exdiputado Rodolfo Sotomayor, ahí nos hablamos, pero por
respeto al estado de derecho y a la Fiscalía no me comunico con él
directamente...

¿E indirectamente...? .

No, tampoco, no lo he necesitado. Los cariños para la familia y para
él son permanentes, pero en cosas políticas y temáticas no nos hemos
comunicado.

¿Y con Luis Fishman?.

Con don Luis Fishman no tengo ninguna relación desde el día de su
elección, cuando me opuse a su elección, porque pienso que él no es la
figura conciliadora que el PUSC necesitaba en estos tiempos.

¿Está dividido el PUSC?

Cuando usted tiene sus pies sobre principios y una filosofía tan
fuerte como la de los socialcristianos, está muy vivo.

¿Se han dado negociaciones de uno y otro lado para buscar votos?

Si no se dieran no sería un parlamento. Lo que hay que decir es con
transparencia a cambio de qué se dan esos votos, y nosotros dijimos
ahí están nuestros votos, les vamos a dar una oportunidad porque el
país dio un mandato.

¿Para cuándo va estar listo el TLC?

La misma respuesta que le di al presidente Arias en público: "Va a
estar listo, cuando esté listo". Eso no es un juego de palabras, es
que tiene que sufrir un proceso. Ya lo discutieron nueve diputados en
comisión, faltamos 48; no es que no hemos estado al tanto. Estará
listo cuando cumpla todos los plazos procedimentales...Yo soy el más
crítico del presidente Arias y hasta de la presidenta de la Comisión
(de Relaciones Internacionales), cuando se le ponen plazos al TLC. Hay
plazos perentorios que la negociación obliga, pero creo que habrá que
pagar un costo por ir a nuestro ritmo.

En la Comisión de Relaciones Internacionales quedaron un grupo
importante de mociones sin ver. ¿Podría pasar en el plenario?

Podría ser, porque hay un tiempo para proponer, hay un tiempo para
discutir, pero hay un tiempo para votar; por eso digo que se tienen
que acoger todas aquellas mociones que sean temáticas, con inquietudes
de los sectores, pero sobre todo que sean racionales.

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