Le hago copia del correo del 6 de marzo del 2997 con el que le 
contesto...

C.R.

--- En [EMAIL PROTECTED], Alvaro Arnoldo Araya Alpízar
<[EMAIL PROTECTED]> escribió:
>
> 1. Desmantelamiento del CNP (comienza en el período 1986-1990, y
lo
> termina en el 2007...).

En estos monentos la propuesta para el CNP es utilizarlo para
transformarlo en una Banca de Desarrollo. Dificilmente yo llamaría a
esto neoliberalismo, pero en fin.

Lo que ha pasado con el CNP yo no podría encasillarlo 
como "neoliberalismo", obviamente si hubo, por razones de la apertura
comercial que se empezó a dar en los 80s, una reestructuración del
CNP. Ls vieja política de doble subsidio que aplicaba el CNP se
volvió insostenible. Es más, los estancos fueron un fracaso y
dejaron perdidas enormes.

En ese momento la respuesta socialdemócrata (primer gobierno de
Arias) fue el programa de reconversión productiva, que lastimosamente
funcionó a medias, pero sí quiero enfatizar que hubo un propuesta
socialdemócrata al problema.

El país ya no podía seguir con el modelo de sustitución de
importaciones y el proteccionismo, eatmos claros en eso. Podría no
estar de acuerdo en alguna cosas, como que el Estado por medio del
CNP dejara de importar los granos básicos, dándole el negocio a la
empresa privada.

Resumo: La crisis del CNP es consecuencia del cambio de modelo que lo
hizo insostenible, pero era algo invitable.

Me permito transcribirle una cita de Vaclav Havel, quien fuera
Presidente de la República Checa y quien emprendió el proceso de
reformas para sacar a esa nación de la postración que la tenía el
comunismo de la postguerra.

"Aunque mi corazón podría estar a la izquierda o al centro, siempre
he sabido que el único sistema que funciona es una economía de
mercado. Es la única economía natural, la única que tiene sentido, la
única que lleva a la prosperidad, porque es la única que refleja la
naturaleza de la vida en sí misma. La esencia de la vida es infinita
y misteriosamente multiforme, y de esta manera no puede ser contenida
o planificada, en su totalidad o variabilidad por ninguna
inteligencia central."

Vaclav Havel
Summer Meditations
(New York: Alfred A. Knopf, 1992), p. 62

Para terminar les transcribo un excelente artículo de don Leonardo
Garnier sobre Seguridad Alimentaria que profundiza un poco más sobre
los temas que he expuesto y lo complejo de estos.

Seguridad alimentaria.

Por diversas razones, la agricultura 'de alimentos' tiene un
segmento 'pobre' (en todo el mundo). Aunque la historia es larga, la
razón última es simple y conocida: son pobres porque son pobres... y
porque hay otros tanto o más pobres que estarían dispuestos a
producir esos mismos bienes si los primeros amenazaran con subir los
precios. Así las cosas, mantener agricultores pobres produciendo esos
bienes sin darles algún tipo de subsidio... los mantendrá pobres. Una
solución aparentemente fácil es 'salirse' de esos sectores y comprar
esos bienes en los mercados internacionales. El problema
es que, si bien los productores de esos bienes suelen recibir
remuneraciones 'pobres', los comercializadores de esos bienes... no.

En los países más desarrollados, resuelven el problema de dos formas:
(a) subsidiando a sus productores y (b) utilizando el mercado que,
dados los altos ingresos de los consumidores, no provoca problemas
sociales pues 'todo el mundo' puede comprar esos bienes a precios que
cubren la ganancia del comerciante, del industrial, del agricultor
(con todo y subsidio). Más aún, cuando por las políticas de subsidio
producen 'más de la cuenta' lo que hacen es recuperar un poco de 'la
pérdida' vendiendo esos excedentes a precios bajos en los mercados
internacionales.

En el caso de nuestros países, antes (sesentas y setentas) usábamos
una política de 'doble subsidio': precio de sustentación al
agricultor para que no fuera tan pobre... y precio regulado al
consumidor para que la comida no le saliera tan cara... ¿y la
diferencia? pues... la pagaba el CNP, es decir, el Estado, es
decir... quienes pagaban los impuestos. ¿Justo o no, eficiente
o no? Un problema que nos generaba -comparado con lo que ocurre en
los países desarrollados- es que tenemos muchos más agricultores, por
lo que el monto total del subsidio es mucho más significativo en
términos de la sociedad (y del gobierno), y además tenemos que
subsidiar a los consumidores, mientras que ellos simplemente les
venden los alimentos más caros (nosotros se los vendemos más baratos,
pero les cobramos impuestos... o nos endeudamos, y luego les cobramos
impuestos para pagar las deudas... o lo hacemos vía inflación).

Una solución -la neoliberal, para decirle de alguna manera- es
dejarnos de cuentos y, en vez de producir esos bienes, comprarlos en
los mercados internacionales donde, de por sí, suelen ser más
baratos. Dos problemas: primero, no siempre suelen ser más baratos,
sólo cuando hay excedentes. Y dos -relacionado, pero distinto-
conforme se consolide una doble tendencia al aumento de la demanda de
alimentos por un lado y la monopolización de la comercialización por
otro... nos va a pasar con los alimentos lo que hoy nos pasa con el
petróleo. De ahí que no tenga sentido la pregunta de Denis Meléndez:
¿por qué consideramos estratégico el arroz y no el petróleo?. Una
respuesta, es que podemos producir arroz... y no petróleo (pues
aunque tengamos petróleo no lo produciríamos nosotros sino 'mamita
Texaco' o algo así); y otra, es que ya vimos cómo el petróleo también
es estratégico: hoy, sin que hayan subido "los costos marginales de
producción del petróleo" sí se han disparado sus precios y los platos
rotos -las rentas petroleras- las pagamos quienes no podemos dejar de
pagarlas por no tener petróleo. Lo mismo podría pasar con otros
bienes como el arroz.

Pero claro, aquí viene la gran pregunta: como en teoría eso podría
pasar con todos los bienes... ¿cuáles realmente queremos tratar
dentro del concepto de 'seguridad'? ¿Por qué el trigo no y el arroz
sí? ¿Por qué... o por qué no los frijoles? Y esta no es una pregunta
sencilla. Intuitivamente, uno pensaría que tiene que ver con la
estructura más o menos competitiva -o más o menos oligo/monopólica de
esos productos; pero eso cambia rápidamente.

Así las cosas, pareciera que lo sensato es tratar esto como un
problema de riesgo y, consecuentemente, apostar a un mix de políticas
(la vieja idea de no poner todos los huevos en la misma canasta).
Habría que seleccionar una serie de bienes que se consideren
particularmente importantes en ese doble sentido (importantes para el
consumo nacional, y con cierto riesgo de ser acaparados
internacionalmente) y, en esos, garantizar una cuota razonable de
producción nacional (razonable en un doble sentido: no hace falta
producir todo el arroz que nos comemos, podemos importar a veces un
poco más, a veces un poco menos, pero la parte nacional debe
ser 'suficiente'; y además, la parte nacional debe significar de que,
si las condiciones empiezan a cambiar, en plazos razonables el país
podría ampliar su oferta para no caer presa de los especuladores
internacionales).

Claro que quedan pendientes otros problemas, desde ¿con cuántos y
cuáles productos vale la pena o es sensato -y no absurdamente caro-
hacer esto? hasta aquella otra de ¿y quiénes se benefician? porque
bien sabemos que no todos los jugadores son iguales en estos juegos,
y que hay claras diferencias entre los intereses de los productores
(medianos y pequeños en particular); los productores grandes,
usualmente vinculados a la industrialización y la comercialización, y
los puros intermediarios que básicamente juegan con -y alteran- el
riesgo.

Y claro, dentro de este mix de políticas, no se trata simplemente de
subsidiar por subsidiar, sino de subsidiar (ya sé, se dice mucho y se
hace poco) con un poco más de inteligencia, y permitiendo que
nuestros productores sean cada vez más productivos, de manera que el
subsidio responda a su verdadera razón (la volatilidad e imperfección
de estos mercados) y no a la ineficiencia -a veces estimulada por el
diseño del subsidio- que puede prevalecer. Y esto nos lleva a las
otras políticas de acompañamiento que abandonamos desde hace rato, y
que van desde el crédito en condiciones razonables (es decir, sin
exigir garantías absurdas... y sin cobrar intereses todavía más
absurdos) hasta el tipo de apoyos técnicos que los productores
probablemente requieran no solo para producir en el sentido
más restringido (sacar el producto de la tierra) sino para producir
en el sentido más amplio (venderle el producto al consumidor final).

En fin, son una serie de ideas sueltas como para aclararme yo mismo,
pero siempre es más fácil aclararse conversando...


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