No se si se trata de la traducción, pero lo de "patio de los Estados Unidos" no 
me hizo nada de gracia.   La escribidora muestra un absoluto desconocimiento 
del tema.   Me horroriza la forma en que este tipo de escritores republicanos 
conciben el  "jugar duro" (seguro piensan lo mismo de Irak).  Vale que ya se 
les acaba el churuco, esperemos que el planeta tierra descanse de estos 
horribles 8 años de gobierno republicano

Luis Alberto Montero <[EMAIL PROTECTED]> wrote:     I do not know if you can 
speak Spanish, but I can say that your article is totally wrong. Costa Rica is 
NOT " taken by extremists / comunists ". Costa Rica´s people is fighting 
against corrupt politics. Not against the United States of America. 
 I urge you to study seriously about the CAFTA-DR history
 Luis A. Montero
Costa Rican, and PROUD of that!

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 El día 3/10/07, Pensemos Digitalmente <[EMAIL PROTECTED]> escribió:  Rechazo 
al CAFTA le puede costar caro a Costa Rica
October 1, 2007 4:05 a.m. Por Mary Anastasia O'Grady
The Wall Street Journal
 El único senador socialista de Estados Unidos viajó a Costa Rica la semana 
pasada. Pero no fue a fortalecer los lazos entre ambas naciones.
 Berbie Sanders, de Vermont, y el congresista demócrata Mike Michaud, de Maine, 
fueron a apoyar a la oposición local al Tratado de Libre Comercio entre los 
Estados Unidos y América Central (Cafta, por sus siglas en inglés), que aún no 
ha sido ratificado por Costa Rica. 
 El momento de la visita de los legisladores estadounidenses fue planificado 
estratégicamente. Como uno de los siete suscritos al Cafta, y el único que aún 
no lo ha ratificado, Costa Rica sólo tiene hasta el 29 de febrero para adoptar 
la legislación que se requiere para unirse al pacto comercial. Pero primero 
tiene que ratificarlo y el tiempo se está acabando. El asunto ha estado 
estancado en el Congreso costarricense, así que el próximo domingo habrá un 
referendo nacional para que el electorado decida. 
 Sanders y Michaud fueron invitados por el líder del movimiento anti Cafta 
Ottón Solís. Su papel era el de impulsar la campaña del "No" al decir que el 
rechazo al Cafta no afectará el acceso preferencial que los productos 
costarricenses tienen en los mercados estadounidenses bajo la Iniciativa de la 
Cuenca del Caribe (CBI, por sus siglas en inglés). Los congresistas Charles 
Rangel (demócrata por Nueva York) y Sandy Levin (demócrata por Michigan) le 
enviaron a Solís una carta con un mensaje similar en enero pasado. Harry Reid, 
líder de la mayoría demócrata en el Senado, y Nancy Pelosi, presidenta 
demócrata de la Cámara de Representantes, mandaron la semana pasada una carta 
al embajador de Costa Rica en Washington expresando lo mismo. La idea es 
socavar el argumento de reciprocidad que podría contribuir a apoyar el Cafta. 
 Es extraño que legisladores estadounidenses se empeñen tanto en desincentivar 
la apertura de mercados para los exportadores de Estados Unidos. Pero animar a 
los costarricenses a derrotar el Cafta también va en contra de los intereses 
políticos de Estados Unidos, ya que ese pacto es una herramienta esencial para 
fortalecer el capitalismo democrático en América Central. Un fracaso en Costa 
Rica será una victoria para Hugo Chávez. El presidente venezolano trata de 
separar a América Latina de Estados Unidos y ayudar a Irán a echar raíces en el 
patio de Estados Unidos. 
 Según los últimos sondeos, el referendo está en un empate estadístico. La 
fuerza de la oposición al Cafta se explica en parte por los poderosos y bien 
organizados sindicatos del país, encabezados por el sindicato del Instituto 
Costarricense de Electricidad (ICE), el monopolio estatal de electricidad y 
telecomunicaciones. El ICE se opone al Cafta porque el tratado introduciría la 
competencia en los servicios inalámbricos y de Internet, aunque no haría nada 
por perturbar su monopolio en la telefonía fija y la electricidad. 
 Otros sindicatos del sector público se han unido al ICE, en especial los 
profesores de secundaria. Pero también hay intelectuales, la clase 
universitaria y un sorprendente número de costarricenses radicalizados cuyo 
objetivo político más importante parece ser el anti-americanismo. La campaña 
para derrotar el Cafta ha estado marcada por la violencia y la intimidación. 
 Muchas veces se menciona a Costa Rica como un modelo de tolerancia y 
democracia en la región. La lucha en torno al Cafta muestra cuán lejos hacia la 
izquierda ha girado este país. La izquierda dura no será la mayoría, pero es 
ciertamente una fuerza que amenaza la civilidad de esa nación. Una derrota del 
Cafta probablemente llevará al país aún más en la dirección de los extremistas 
de la anti globalización. 
 También existen enormes costos económicos asociados a un rechazo al Cafta. Si 
el acuerdo fracasa, Costa Rica será el único país de Centroamérica sin un 
compromiso institucionalizado hacia el libre comercio e inversiones con sus 
vecinos y Estados Unidos. Esto causaría un grave daño a su perfil de 
inversiones. Las cosas podrían empeorar aún más si el Congreso estadounidense, 
tal como se espera, ratifica el tratado de libre comercio con Panamá. Las 
barreras a las importaciones en Costa Rica probablemente llevarán a que el 
comercio y los flujos de capital se desvíen hacia mercados más abiertos. 
 En ese caso, la eficiencia, productividad y el crecimiento de seguro sufrirán. 
En el sector de las telecomunicaciones, por ejemplo, Costa Rica ya se ha 
quedado muy por detrás de sus vecinos debido al monopolio del ICE. Muchos de 
sus servicios no son confiables y tecnologías modernas que otros países dan por 
sentado ?por ejemplo, aparatos como el BlackBerry? no son más que sueños 
futurísticos en Costa Rica. En algún momento, los inversionistas extranjeros 
compararán a Costa Rica con sus vecinos y responderán de manera negativa a la 
descendiente competitividad del país en un sector que está tan ligado a la 
productividad. 
 En cierto sentido, el voto del domingo será un referendo sobre si Costa Rica 
debiese avanzar e integrarse con el mundo moderno, o si debiese aferrarse a su 
economía cerrada y tradiciones de un Estado niñera. Solís, un candidato 
presidencial que perdió en los comicios del año pasado, quiere preservar el 
pasado, aunque no es fácil ver cómo podría lograrlo. Los salarios, las 
pensiones, el servicio de la deuda y la educación superior absorben un 80% del 
presupuesto fiscal cada año. En cambio, la policía y los magistrados, las 
calles y los puertos están siendo privados de capital. El gobierno simplemente 
no tiene el dinero para construir una red moderna de telecomunicaciones. 
 Hace dos semanas, la campaña a favor del Cafta recibió un fuerte golpe al 
filtrarse un memo que revelaba que un miembro del gabinete del presidente Óscar 
Arias había aconsejado jugar duro para ganar votos. Después llegaron Sanders y 
Michaud para apuntalar la agenda de Solís. Fue ahí cuando el campo a favor del 
libre comercio se recuperó en las encuestas. 
 La visita de los 'gringos' aparentemente fue vista como un insulto a la nación 
de Costa Rica, sobre todo si se toma en cuenta que el país no aprecia a 
políticos estadounidenses que interfieren en sus asuntos internos. Pero tal vez 
hubo otra cosa que enfadó a los costarricenses. He aquí dos estadounidenses 
proteccionistas que prometen que, aun con la muerte del Cafta, el mercado de 
Estados Unidos seguirá abierto a los bienes de Costa Rica. Muchos olieron gato 
encerrado. 
 En pocos días, los costarricenses se enteraron de cuán proteccionistas eran 
estos "amigos" de Solís. Sanders siempre ha votado en contra del libre 
comercio. El año pasado, sin ir más lejos, él y Reid votaron en contra de la 
Asociación Comercial entre Estados Unidos y la Cuenca del Caribe (CBTPA, por 
sus siglas en inglés), acuerdo que provee a los textiles de Costa Rica un 
acceso libre de impuestos a Estados Unidos. La página Web de Michaud, en tanto, 
hace alarde de su oposición al Cafta en nombre de defender empleos en Maine. 
¿Estos proteccionistas notorios defenderían preferencias comerciales o un 
tratado de libre comercio para Costa Rica tras la muerte del Cafta? Eso se 
percibió como un insulto a la inteligencia costarricense. Un político local los 
llamó "lobos con piel de ovejas". 
 El hecho es que la CBTPA expira en septiembre de 2008 y que el presidente de 
Estados Unidos puede rescindir la CBI si sus beneficiarios no hacen esfuerzos 
por liberalizar sus economías. Es más, el sentimiento proteccionista está 
creciendo en el poder legislativo de Estados Unidos. Las preferencias 
comerciales de países que se niegan a abrir sus propios mercados están cada vez 
más bajo escrutinio. Tanto el senador Charles Grassley (republicano por Iowa), 
como el senador Max Baucus (demócrata por Montana) han sugerido que tal vez no 
sigan. Es decir, si Costa Rica rechaza el Cafta, el país tiene que estar 
preparado para perder su acceso preferencial al mercado estadounidense. Es un 
precio que tal vez ni siquiera los seguidores de Solís estén dispuestos a 
pagar. Y es por eso que invitó a que sus amigos de Washington. 
 Escriba a la columnista: O'[EMAIL PROTECTED] 
  
  

 
   


Alexander Rodriguez Ch

"La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar los menesteres más viles:
por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse".

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