Leído en la calle, frente a la casa de Oscar Arias. 14 de Enero de 2008 a las 8 
de la noche, durante la  Hora del Silencio
   
  
   
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  LUCHAR SIN DESCANSO, CON UNIDAD Y DIRECCIÓN
   
   
  Alvaro Montero Mejía
   
   
  En repetidas oportunidades nos hemos hecho la pregunta sobre cuál es la 
capacidad de los pueblos para LUCHAR SIN CANSARSE. Esta preocupación sobreviene 
a raíz de la intensa movilización y el meritorio esfuerzo que inmensos sectores 
de nuestro pueblo realizaron durante el año recién pasado y que culminó con el 
referéndum de octubre.
   
   
  Para responder a esta pregunta es legítimo y necesario recurrir a la 
historia. Sin ir muy lejos podemos referirnos al siglo XX. Este fue el siglo de 
las grandes batallas contra el colonialismo y el imperialismo, el siglo de las 
grandes revoluciones sociales y el siglo de las dos guerras mundiales. En esas 
batallas colosales que comprometieron el sacrificio y la vida de millones de 
seres humanos, los trabajadores y los campesinos más humildes, los primeros en 
empuñar las armas, y sus familias, llevaron siempre la peor parte.
   
   
  El inmenso padecimiento a que fueron sometidos los pueblos, constituyó un 
escalón más alto en la LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA. Muchas de esas 
guerras no fueron inútiles sino que culminaron con la derrota de las fuerzas 
coloniales o imperiales, con la deposición de monarquías, satrapías o 
dictaduras feroces, con la derrota del fascismo y el surgimiento de gobiernos 
revolucionarios y democráticos. 
   
   
  Al finalizar el siglo XX, a muchos pueblos de América Latina les fueron 
impuestos los grillos del neoliberalismo y cientos de instituciones y 
propiedades públicas, de riquezas naturales y minerales, junto a miles de 
trabajadores manuales e intelectuales, les fueron trasladadas a las grandes 
corporaciones representantes de ese nuevo estadio del capitalismo desarrollado, 
que conocemos como GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL. Ahora le ha llegado el turno a 
Costa Rica.
   
   
  En Nuestra América, los pueblos saqueados emprendieron una tenaz resistencia 
y algunos de ellos, como Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia o 
Ecuador, han emprendido caminos difíciles pero promisorios, recuperando 
riquezas entregadas y enfrentando con valor las dificultades propias de los que 
se atreven a abrir caminos nuevos. “Populismo” le llaman algunos; una palabra 
para desprestigiar a los que luchan.
   
   
  De modo que la respuesta está a la vista: LOS PUEBLOS NO SE CANSAN DE LUCHAR 
si tienen metas y objetivos claros, si definen con lucidez las debilidades 
propias y la fuerza de los enemigos, si tienen confianza en sí mismos y sobre 
todo, si su propia historia les da los ejemplos necesarios para no desfallecer.
   
   
  Los combates sociales no son lineales ni siempre son ascendentes. A veces se 
retrocede para volver a comenzar, a veces se avanza con rapidez y muchas veces 
nos alcanzan el desconsuelo y la apatía. En esta lucha, nuestros enemigos, con 
sobrada astucia, saben introducir el desconcierto y hasta la división. Esa es 
su tarea. Proponen y alimentan tesis tan absurdas, como esa de que es necesario 
cambiar primero el sistema, corrupto y maltrecho, para después ganar un 
referéndum, o sea que primero hay que derrotarlos para después vencerlos. En 
efecto, anda mucha gente por allí diciendo que es necesario primero cambiar las 
reglas del juego para obligarlos a actuar en un terreno honorable, limpio y 
despejado. Eso no ocurrirá jamás. Porque los enemigos no están para ayudar sino 
para obstaculizar, para detener a los pueblos. Depende de nosotros derrotarlos 
en el camino para vencerlos al final. Porque sin triunfos o derrotas tácticas, 
no se producen nunca victorias estratégicas.
 Aparecen también en nuestras filas, tesis tan ruines que le atribuyen a 
distintos luchadores y luchadoras, ambiciones personales y cosas peores. 
   
   
  Compañeras y compañeros, ningún enemigo entrega la plaza sin una obstinada 
resistencia. Los enemigos de Costa Rica, claramente representados por el dueño 
de esta casa frente a la que estamos hoy,  como desde hace 45 semanas, no sólo 
dividieron al pueblo costarricense con una campaña de terror y chantaje, sino 
que ahora intentan paralizarlo e inmovilizarlo sembrando entre las fuerzas más 
consecuentes y firmes, la mala hierba del repudio por la organización y la 
dirección. Pensando en auténticos dirigentes, no sabríamos que habría sido de 
Costa Rica sin Juanito Mora, sin Jorge Volio, sin Carlos Luis Fallas, sin 
Joaquín García Monge, sin Rodrigo Facio, sin Calderón Guardia, sin José 
Figueres o sin Manuel Mora. Ellos no fueron mandones encaramados en un podio, 
sino DIRIGENTES INTELECTUALES Y CIVIOCOS, respetados y queridos, que surgieron 
para representar a miles de conciudadanos, en momentos decisivos de la historia.
   
   
  Ahora, mientras estamos aquí, los enemigos de Costa Rica han continuado 
activamente su campaña de intimidación iniciada con todos los recursos 
económicos y mediáticos imaginables. Sus incalificables maniobras se orientan a 
presionar y chantajear a los diputados patriotas para descalificarlos y 
aislarlos. Debemos respaldar a esos diputados. A esa campaña oscurantista suman 
la voz de una diputada del PAC, que no sólo es importante por su voto, sino por 
la desmoralización y la confusión que genera en amplios sectores de patriotas. 
Los enemigos lo saben y aprovechan sus debilidades.
   
   
  La nueva oligarquía y sus aliados transnacionales van más allá. Han puesto en 
marcha un plan para conservar su poder durante los próximos 100 años. 
Entretanto, cuando vamos a cumplir cuatro meses desde el día del referéndum,  
el movimiento patriótico continúa desunido, desarticulado, sin un programa 
nacional y sin una dirección unificada ¡Que tranquilidad para nuestros 
enemigos! ¡Que inconcebible ventaja la que les damos! Pues mientras ellos 
tienen un mando unificado y férreo, unas finanzas centralizadas y el bloque 
monolítico del Estado bajo la jefatura del dueño esta casa, nosotros no hemos 
sido capaces de confiar en una Asamblea Nacional Patriótica y en un Directorio 
conformado por hombres y mujeres cuya fidelidad a los principios que nos unen, 
esté más que demostrada. Y peor aún, no hemos comenzado discutir cómo lo 
sacaremos del gobierno. 
   
   
  Hablar así, descarnadamente y en este lugar, puede hacer pensar a algunos que 
no es lo más oportuno porque “la ropa sucia hay que lavarla en casa”, pero 
resulta que aún no tenemos casa, pero tenemos voluntad, determinación, y lo más 
importante: ideas. Por eso decimos: discusión si, unidad si, Asamblea 
Patriótica si, Directorio Nacional si, Frente Patriótico para sacar a los 
neoliberales del gobierno, SI.
   
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Freddy Pacheco, Ph.D.
Universidad Nacional
Heredia. Costa Rica
Tel (506) 2773332
       
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