RODRIGO FACIO Y HERRERO
 
 
Freddy Pacheco
Escuela de Ciencias Biológicas
 
 
Donde mejor se refleja la mezquindad del ministro de Hacienda, quien gozara de 
una beca de la UNA para sus estudios de posgrado (que no sabemos si al fin 
concluyera exitosamente), es en el ataque frontal, malintencionado, mezquino en 
fin, contra los salarios de los profesores universitarios.  
 
 
En su afán de manipular a la opinión pública   -cual si se tratara del salario 
del alcalde de San José o del que se habían recetado algunos señores 
diputados-  desinforma a la ciudadanía diciéndole que cualquier ajuste en las 
finanzas de las universidades del pueblo de Costa Rica se usaría para inflar 
los jugosos salarios del personal.  ¿Qué dirán de ello aquellos compañeros 
profesores que tienen salarios menores a los de algunos profesores de colegios?
 
 
En la de menos lo que HERRERO quiere, fiel al Banco Mundial y el Fondo 
Monetario Internacional  -a los que conoce muy bien-  es debilitar aún más los 
recursos humanos de las universidades públicas para con ello debilitarlas hasta 
el límite de la inanición. Alcanzada esa aspiración, vendrían las propuestas de 
solución… en el régimen privado.
 
 
Este martes 17 de agosto, en que decenas de miles le manifestarán a la señora 
presidenta Laura Chinchilla el cumplimiento de sus promesas de campaña 
electoral, hemos de sugerirle la necesidad de que invite a dar un paso a un 
lado a su ministro HERRERO, para que sean reales las posibilidades de un 
diálogo fructífero.  
 
 
Mientras éste siga entre bambalinas manejando a su antojo el argumento de las 
finanzas, detrás del cual esconde sus verdaderas intenciones,  vaticinamos la 
profundización de una crisis que jamás debió de haberse dado y que de paso nos 
recuerda la provocada por el exministro Thelmo Vargas durante en la 
administración Calderón Fournier  (solucionada con su invitación a irse para la 
casa).
 
 
Y es que si tan solo se le prestara atención a Rodrigo Facio cuando dijera: 
 
"La conclusión obligada es que los recursos humanos son el factor decisivo para 
el progreso económico, y que la educación, muy lejos de ser una lujo y ni 
siquiera un gasto corriente de consumo, es una de las formas más eficaces y 
reproductivas de inversión o capitalización".

 
 
 
 
 
 



      

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