suena bien pero en la realidad el enfoque "mundo real" no es la constante en las tesis doctorales o de maestría, es más son practicamente nulas, la realidad es que las tesis que se generan en las universidades son herméticas y de miradas complicadas de aspectos técnicos musicales. Por lo general quien se decide por la carrera academica con todas las de la ley, le importa un pepino lo que pasa con el músico de la calle incluso con el músico en general. bueno,,,, de todos modos la musicología como rama de estuido de la música se encargar de eso, pero por lo general todo queda en el nivel teórico.
Me atrevo a decir tambien que son muy muy reducidos los músicos que decidiendose por la carrera académica continuan haciendo música, mas hallá de cumplir con tareas administrativas y educativas. 2009/9/17 Lui Sendoya <[email protected]> > Bueno yo veo que en los comentarios pasados hay dos temas diferentes: uno, > el mercado laboral del músico, y dos: el problema de la definición de lo > que es cultura. > > Uno: entre todos los actores relacionados con el mundo de la música > (empresarios, productores, comerciantes, editores, etc), el más paupérrimo y > el de menor participación activa es definitivamente el músico. Por su > condición de disciplina hermética somos los que menos sabemos sobre las > dinámicas de nuestro popio gremio y lo que menos nos asociamos y actuamos > por nuestros intereses. Por eso no es sorprendente que no podamos vivir sólo > de la música. Un comerciante no podría asegurar su supervivencia si no se > asociara y presionara al estado para que asegurara las condiciones mínimas > de su subsitencia en el juego de la democracia capitalista. Por eso existen > fedegan y los cafeteros, por ejemplo. Es un problema de organización y > participación, y esa debilidad quedó bastante clara en el congreso de música > pasado. Para muchos comerciante, la música no es importante por sí misma, > sino por su potencial de ganancia, y para muchos músicos, la música es > taaaan elevada como arte que no tiene nada que ver con esas cosas mundanas > como la sociedad, la política o la economía. Así, el músico preocupado por > la música no se dedica a ella totalmente, porque piensa que el mercado > laboral y el académico son totalmente distintos. y lo seguirán siendo si el > propio gremio no hace algo por que eso cambie. > > Dos: El problema de la cultura es que no puede definirse en un instante en > el tiempo. Es decir, hay que considerar que las manifestaciones culturales > son manifestaciones vivas, y que cambian, influencian a y son influenciadas > por la sociedad. Están inseparablemente relacionadas con las sociedades que > las producen y con las que interactúan. El punto no sería definir si un > carnaval es o no más o menos válido como manifestación cultural en relación, > digamos, a un concierto de música acusmática. Habría más bien que > preguntarse qué es lo que se está haciendo con esa manifestación cultural. > En específico, preguntarse si la relación con la manifestación formal (de > forma), es decir, la obra de teatro, la pieza musical, el mural o la > narración oral, siguen teniendo una conexión viva con la sociedad (o los > grupos sociales). Desde ese punto de vista, los carnavales utilizados como > distracción masiva, perderían sensiblemente su condición de cultura viva, en > relación a otros que siguen teniendo arraigo en los pueblos (por ejemplo: > los carnavales propiciados por el gobierno en la carrera séptima cada que > hace falta una cortina de humo, en relación a la tomatina de Sutamarchan). > Lo que me lleva a el papel de quién juzga o actúa sobre la "culturalidad" de > la cultura. Ese sería el deber del intelectual, definido no como el > académico marchito, sino como el sujeto pensante que por su propia acción > tiene un lugar especializado dentro de su sociedad. No es él el que tiene la > potestad de producir cultura, pero sí el que tiene el deber de salvaguardar > esas manifestaciones y de influír en su uso por parte de los actores > estatales. Desde ese punto de vista, y regresando al primer punto, el > "Doctorante" no tiene que estar separado de su objeto de estudio, el > académico y el músico de calle no tienen por qué ser dos mundos aparte. De > hecho, el intelectual de la música no lo es legitimamente si no está en > contacto con el músico de la calle, y hacia allá es que la investigación > debe ir. Hacia el mundo real, al de las investigaciones de campo y no las de > biblioteca. > > _________________________ > Luis Andrés Sendoya > > ------------------------------ > > ¡Obtén la mejor experiencia en la web! > Descarga gratis el nuevo Internet Explorer 8 > http://downloads.yahoo.com/ieak8/?l=e1 > > _______________________________________________ > > Expyezp mailing list > [email protected] > http://lists.slow.tk/listinfo.cgi/expyezp-slow.tk > > Archivo de mensajes: > http://lists.slow.tk/pipermail/expyezp-slow.tk/ > > -- sombrilla; que de arriba escupen!
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