El 24 de Octubre, como todos los años, hemos celebrado (junto al Día de la
O.N.U. y el Día Mundial de la Acción Climática) el Día Internacional de las
Bibliotecas, instituido en nuestro país en 1997 por iniciativa de la
Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil para encomiar el
relevante papel social de los centros bibliotecarios en la difusión de la
Cultura y de la Educación. 

 

En Castilla-La Mancha, la Consejería de Cultura, en su mensaje
institucional, nos ha recordado que existen muchos motivos para festejar a
las bibliotecas: por ser el engranaje que pone en marcha la transmisión del
conocimiento, por ser además lugar de aprendizaje y ocio, o simplemente,
porque su labor es clave para difundir información y ayudar, como servicio
público esencial, a una sociedad que crece y se transforma. Grandes
verdades. En este año de 2009, el Día de la Biblioteca coincide con los
preparativos de una nueva Ley de la Lectura y Bibliotecas que sustituirá a
la actualmente en vigor, que data de hace dos décadas. La aparición de las
tecnologías de la información y la comunicación y de nuevos soportes
librarios y documentales, que en los años ochenta ni se concebían, hacían
necesario actualizar la legislación actual.

 

Sin embargo el borrador que han dado a conocer a través del Diario Oficial
de Castilla-La Mancha adolece de algunos errores que esperamos sean
subsanados en el texto definitivo, ya que estipula que la población mínima
que ha de tener un municipio para tener obligatoriamente biblioteca es de
tres mil habitantes, y no de mil, como se preveía en los trabajos previos
del extinto SERLAB (Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas).
Por otro lado, ha desaparecido el proyecto de creación de un Depósito
Bibliográfico Regional que diese un apoyo más que necesario a la Biblioteca
de Castilla-La Mancha, y, lo tal vez más importante, no hace apenas
referencia a las bibliotecas escolares que deberían ser el núcleo de
iniciación a la lectura y a la cultura escrita, o alfabetización
bibliotecaria, de los niños de hoy, que serán los ciudadanos del mañana.

 

En octubre del año pasado, con motivo de la celebración del I Mes
Internacional de las Bibliotecas Escolares, escribí que me gustaría que en
nuestro país las bibliotecas de los colegios, tanto de centros públicos como
privados, estuviesen atendidas por personal bibliotecario profesional, y no
por profesores que se turnan para echar una mano a su buen saber y entender,
ya que un profesor puede mantener el orden o recomendar un libro, pero un
bibliotecario es más que eso. Un profesor que va unas horas a cuidar la
biblioteca del instituto, no sabe catalogar, ni clasificar, ni hacer
bibliografías, ni atender un servicio de referencia, ni tantas labores
técnicas para las que no ha sido preparado. No nos engañemos. En España, las
bibliotecas escolares son, salvo excepciones, habitaciones con libros y
aparcaderos de niños, pero no serán verdaderas bibliotecas hasta que estén
atendidas por bibliotecarios, y no de manera voluntaria, sino creando por
Ley y de manera obligatoria plazas de bibliotecarios profesionales en todos
los colegios e institutos.

 

Es cierto que algunos ayuntamientos tienen bibliotecas de doble uso, y hacen
contratos de media jornada a bibliotecarios que atienden la biblioteca
escolar como biblioteca pública. Pero las soluciones voluntarias no son
soluciones. La única solución es que haya bibliotecarios profesionales en la
plantilla del colegio. Ingresados por concurso-oposición, si son centros
públicos. Y si son centros privados, con contratos que se adapten a los
perfiles y necesidades establecidos claramente por la autoridad competente.

 

Ha pasado un año, se ha elaborado un borrador de nueva Ley de Bibliotecas, y
el Legislador parece haber perdido una excelente oportunidad de solventar
este problema. La nueva Ley del Libro y la Lectura debería de presentarse a
las Cortes Regionales conjuntamente desde la Consejerías de Cultura, Turismo
y Artesanía y la Educación y Ciencia, que asegure la estructuración de ese
servicio a la comunidad educativa, con personal profesional, fije los
parámetros que debe tener y ofrezca una verdadera continuidad a la sociedad
regional en cuanto al acceso a la lectura y su desarrollo durante todas las
etapas de la vida. No es lógico que la Junta pida a Ayuntamientos y
Diputaciones que inviertan en bibliotecas escolares, eximiéndose de
desarrollarlas en la nueva Ley.

 

Me consta el interés del Presidente Barreda por el mundo bibliotecario,
desde los tiempos en que fue, durante un quinquenio, Consejero de Educación
y Cultura. Hoy día las competencias de Cultura y Educación se hallan
divididas en dos consejerías. Así pues, pido a las consejeras Soledad
Herrero y Mª Ángeles García, así como a todos los partidos políticos con
representación parlamentaria, que escuchen esta petición, y lleguen a un
acuerdo para que la Ley de la  Lectura y las Bibliotecas que finalmente
salga aprobada de las Cortes de Castilla-La Mancha recoja estas necesidades.
Es el momento de que Castilla-La Mancha sea la primera comunidad autónoma de
España en pasar a la Historia de la Educación creando bibliotecarios
profesionales en todas las escuelas e institutos. ¡No la desaprovechemos!

 

Antonio Casado Poyales

Presidente de la Asociación Profesional ANABAD de Castilla-La Mancha

http://www.anabad.org/clm

ANABAD-CLM, desde 1986 gestionando el patrimonio Cultural de nuestra tierra

 



----------------------------------------------------
Los archivos de IWETEL  pueden ser consultados en: 
                http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
----------------------------------------------------

Responder a