Buenos días,

en el blog [bauen], *Ignasi Bonet* ha escrito este interesante artículo
sobre la necesidad de flexibilidad en los edificios de las bibliotecas en la
sociedad red.

Original en:
http://www.bauenblog.info/2010/12/09/flexibilidad-tecnica-arquitectura-y-biblioteca-en-la-sociedad-red-hacia-un-nuevo-tipo/

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La asistencia a las jornadas “Los futuros de la biblioteca
pública<https://elsfutursdelabibliotecapublica.wordpress.com/>”
y la elaboración de algunos posts en este blog
(1<http://www.bauenblog.info/2010/10/21/jornadas-los-futuros-de-la-biblioteca-publica/>,
2<http://www.bauenblog.info/2010/10/22/jornadas-los-futuros-contenidos-digitales/>y
3<http://www.bauenblog.info/2010/10/25/jornadas-los-futuros-arquitectura-y-biblioteca/>),
me ha llevado a escribir estas reflexiones a partir de lo que allí se
comentó.

A lo largo de los años de práctica profesional he tenido la impresión de que
la *arquitectura* de la biblioteca es *muy determinante*, a menudo
demasiado, para el *servicio* que este equipamiento quiere ofrecer. Esta es
la percepción que me transmiten muchos bibliotecarios, y no es
contradictoria con la visión de muchos arquitectos sobre la arquitectura.

Sabemos que la fuerza de la arquitectura radica en que permite la *
visualización*, la *materialización*, *del poder* de cualquier institución y
también en su *voluntad de permanencia*: perpetúa a lo largo del tiempo la
existencia de este poder. Esto ha sido así desde el inicio de la historia:
los de los monumentos funerarios prehistóricos hasta las sedes de las
grandes corporaciones multinacionales actuales, pasando por los templos
griegos, los monasterios medievales, la plaza de San Pedro del Vaticano, el
bueno de Versalles o los ayuntamientos democráticos actuales, por ejemplo. Y
eso es bueno que sea así también para las bibliotecas, del mismo modo que lo
es también para los museos, por poner otro caso (el Guggenheim de Bilbao es
el mejor ejemplo). Aun asi, desgraciadamente a veces sospecho que el
principal argumento para la construcción de edificios de biblioteca es la
visualización del poder de las instituciones democráticas, por encima del
anhelo de generar *espacios abiertos* de *democratización de la
información*y del conocimiento. De manera que se puede comprender que,
a veces, el peso
específico de la arquitectura pase por delante de la voluntad de servicio,
desgraciadamente.

Dicho esto, durante las jornadas vimos como el contexto de la
*sociedad red*implican transformaciones profundas y muy rápidas en el
rol que debe asumir
de la biblioteca pública en su entorno. Pierde relevancia el libro
tradicional, en papel, y gana la información sobre soportes digitales. Lo
importante son las personas y la relación entre ellas, por encima de la
colección. Se debe potenciar el acceso a la información, al conocimiento y
la creatividad, por encima del contenido de información en sí. La biblioteca
deja de ser exclusivamente un lugar de silencio, estudio y trabajo para
pasar a ser un tercer sitio, dinámico, donde se produce la *serendipity*, la
casualidad, la anécdota, la sorpresa … Etcétera. Estos cambios se están
produciendo a un ritmo acelerado, muy recientemente (no mucho más allá de la
última década), y probablemente se acelerarán en el futuro. La sociedad red
es la sociedad del *cambio constante*. Las estructuras en red son
precisamente eso, adaptabilidad máxima a partir del cambio constante (a
diferencia de los estructuras burocráticas jerárquicas, por ejemplo). Lo
explica magistralmente Manuel Castells en “La sociedad red: una visión
global<http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=1162254&id_sello_editorial_web=34&id_sello_VisualizarDatos=34>“,
donde dice “La fuerza de las redes radica en su *flexibilidad, adaptabilidad
y capacidad de auto-reconfiguración*” (capítulo 1).

Hay, por tanto, una *contradicción* entre la *necesidad de cambio* constante
y la *forma arquitectónica* estable. Precisamente decía más arriba que la
fuerza de la arquitectura es precisamente la inmobilidad, su pretensión de
eternidad. Cuando un arquitecto dibuja una línea en un plano es muy
consciente de que aquello, que quizás se convertirá en una pared, quedará
allí eternamente o durante mucho tiempo. Es una responsabilidad importante,
y normalmente se lo piensa dos veces antes de hacerlo. Es posible que eso
esté allí 100 años, o más! “Dios lo ve<http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_253>”
dice Oscar Tusquets en este sentido.

Comprobamos en estas jornadas, una vez más, que los bibliotecarios nos piden
insistentemente a los arquitectos que *las bibliotecas deben ser
flexibles*(que no haya cables a la vista, que puedan poner los
ordenadores donde
quieran …). No se trata, en absoluto de una cuestión trivial: la falta de
flexibilidad tiene implicaciones muy importantes en la puesta en marcha de
los servicio bibliotecario y a menudo limita enormemente las
potencialidades. La arquitectura se impone al servicio, como decía al
principio. La resolución del problema no es una cuestión puramente técnica,
sino que tiene implicaciones mucho más profundas, como explicaré más abajo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el choque entre la necesidad de
cambio (debido a la *rápida obsolescencia de la tecnología*) y la forma
arquitectónica, estable, no es nuevo de ahora: ya durante las sociedades
industriales, a lo largo del todo el siglo XX, la arquitectura había
explorado soluciones para satisfacer las exigencias de cambio e integración
tecnológica. Desde Buckminster
Fuller<http://en.wikipedia.org/wiki/Buckminster_Fuller>o las
arquitecturas utópicas de
Archigram <http://en.wikipedia.org/wiki/Archigram> (con arquitecturas
móviles …) hasta la arquitectura
High-Tech<http://en.wikipedia.org/wiki/High-tech_architecture>,
por ejemplo. Pienso que el tipo arquitectónico que sintetizó mejor el
espíritu de la era industrial y post-industrial fue la* oficina paisaje*,
ampliamente extendido para resolver los grandes edificios en altura. Este
tipo resuelve perfectamente la compatibilidad entre una arquitectura con una
forma estable y una flexibilidad interior máxima. Los arquitectos Ábalos y
Herreros analizan el la evolución de esta tipología, en relación con la
técnica, en el libro “Técnica y arquitectura en la ciudad
contemporánea<http://books.google.es/books?id=hQR-7z7zlssC&printsec=frontcover&dq=T%C3%A9cnica+y+arquitectura+en+la+ciudad+contempor%C3%A1nea&source=bl&ots=aAgFm_7px4&sig=Iey8Dmbkv17H5RrdAxakCoZjYxg&hl=ca&ei=sp3BTNfQAY7KjAfDnuxX&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCUQ6AEwAg#v=onepage&q&f=false>“,
y explican cómo a través del uso del *suelo técnico* es posible esta
integración entre *incorporación tecnológica* y *flexibilidad
espacial*(véase el capítulo IV, “Implicaciones constructivas de la
mecanización del
ambiente”).

De los edificios que analizan estos autores no puedo evitar referirme, como
hice en las jornadas, el *Centro
Beauburg*<http://en.wikipedia.org/wiki/Centre_Georges_Pompidou>de
París, de Piano y Rogers, y como uno de los máximos exponentes que
resuelve todas las exigencias de flexibilidad e integración tecnológica de
que hablamos. Dicen Ábalos y Herreros que es el “primer edificio entendido
como una celebración pública del advenimiento de la informática”, y que
muestra de forma paradigmática como la solución de la oficina paisaje se
hace extensiva a otras tipologías, como es la de un edificio cultural.

Por lo tanto, *el problema técnico de la flexibilidad queda resuelto*, en
principio, *con el suelo técnico*. Pero, tal y como explican estos autores,
la evolución de una tipología arquitectónica es fruto de la conjunción de
muchos otros factores de todo tipo, desde aspectos constructivos y
ambientales (como la resolución de la luz natural, el tratamiento climático
del aire, la solución alumbrado artificial y otros aspectos), hasta
cuestiones formales. La *transformación* de la *tipología
arquitectónica*es, pues, un proceso continuo, progresivo, que depende
de múltiples
factores.

Por eso decía que el tema de la flexibilidad tiene implicaciones más
profundas: porque no se trata sólo de un problema técnico o constructivo,
sino que afecta a la definición de la tipología de edificio que debe
albergar un nuevo tipo de equipamiento . Por lo tanto, me parece que el tema
de la flexibilidad es sólo la punta del iceberg: es la manifestación de que
*la tipología de biblioteca con la que trabajamos es obsoleta*, responde a
otro tiempo, el tiempo de la sociedad industrial. La imagen de la biblioteca
que los arquitectos tienen en la cabeza cuando proyectan a menudo
corresponde a un modelo que no se ajusta a las necesidades de la sociedad
red. Todos, bibliotecarios y arquitectos, abordamos el proceso de proyecto
sin tener muy claro lo que queremos, hacia dónde vamos, porque *no tenemos
un tipo claro que responda al nuevo paradigma*. Sólo nos podemos imaginar lo
que hemos hecho hasta ahora, pero que ya no nos sirve. La evolución de las
tipologías arquitectónicas a lo largo de la historia se ha producido de
forma continua, de modo que cada sociedad ha encontrado la forma que se ha
ajustado a sus necesidades, al igual que cada uno de nosotros se viste de
acuerdo con su identidad.

Como deberán vestir las bibliotecas a partir de ahora? Hay algunos indicios
de hacia dónde podemos encontrar vías de solución. Algunas se mencionaron en
las jornadas, y también se ha hablado de ellas anteriormente en este blog.
Teceros lugares, espacios de relación, biblioteca sin libros, integración de
la tecnología, *learning spaces*, espacios para la creatividad, etcétera.
Pero hay todavía muy pocas realizaciones materiales concretas que nos
permitan hablar de una nueva tipología. Me parece que el ejemplo actual más
paradigmático de un nuevo planteamiento es la biblioteca de
*Seattle*<http://www.oma.eu/index.php?option=com_projects&view=portal&id=202&Itemid=10>,
de Rem Koolhas, por razones que ahora no puedo explicar (y que me gustaria
exponer pronto en otro post). También lo son, por uno u otro aspecto, la
Mediateca de 
*Sendai*<http://www.toyo-ito.co.jp/WWW/Project_Descript/2000-/2000-p_04/2000-p_04_en.html>,
de Toyo Ito, la OBA de
*Amsterdam*<http://www.oba.nl/index.cfm?vid=BC638BCA-3FFA-497D-9CA1C74A819C832A>(ver
vídeo enlace!), el
*DOK <http://www.dokarchitecten.nl/en/Projects.html?project=104> *de Delft,
los proyectos de la *Mediaspace* <http://www.multimediehuset.dk/sw4280.asp>,
de Aarhus, de la biblioteca central de
*Helsinki*<http://keskustakirjasto.fi/en/>,
u otros que hemos visto durante las jornadas.

Como conclusión diría que el mérito de las jornadas estuvo en ilustrar el
camino, generar una *visión* de hacia dónde debemos ir en el *futuro*,
siendo conscientes de que la tipología de la mayoría de proyectos que están
en marcha en nuestro país (centrada en la colección, las mesas de lectura
formal, los grandes mostradores, etcétera) responde a un *modelo obsoleto*,
propio de la sociedad de hace décadas, que es tanto como decir de otra era,
previa a la *era de la información*. Sabemos que tenemos que cambiar este
modelo, tenemos pistas de cómo hacerlo. Ahora sólo hace falta que tengamos
la *ambición* y la *valentía* necesarios para poner en práctica. Tenemos una
gran oportunidad en el proyecto de la Biblioteca Central Urbana de mi
ciudad, Barcelona. No nos podemos permitir equivocarnos.

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DANIEL GIL SOLÉS
Bibliotecari, professional autònom
http://danielgil.info
Tel: +34 696025101
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