Toda la ponencia es enriquecedora, pero esta parte me encanto la comparto con 
ustedes, sobre todo con aquellos que se preocupan por la educación, espero 
disfruten la lectura. Saludos
   
  ¿Y la educación, qué papel tiene?
   
  Por todo lo dicho, para formar mejores personas, la educación debe enseñar a 
valorar y disfrutar tanto lo verdadero como lo bueno y lo bello; debe enseñar a 
convivir. La educación debe formar para la vida en un sentido integral: tanto 
para la eficiencia y el emprendimiento como para la ética y la estética; tanto 
para el disfrute de la vida como para la capacidad de vivir y convivir con los 
demás: para la ciudadanía. 
   
  Los estudiantes, por supuesto, deben desarrollar las destrezas y competencias 
para aprovechar de la mejor forma los recursos disponibles en la solución de 
los problemas que enfrenten; pero de la misma forma deben desarrollar su 
sensibilidad y los valores necesarios para buscar siempre lo verdadero, lo 
correcto y lo bello... aunque sean ideales inalcanzables en su forma absoluta - 
es decir, una utopía -: lo que realmente importa, lo que nos transforma, lo que 
nos hace genuinamente humanos, es la actitud de búsqueda de estos ideales, de 
esta utopía. 
   
  Por eso, así como debemos reforzar y recuperar el pensamiento lógico y 
científico en nuestra educación - el rigor del pensamiento - es preciso también 
reintegrar en los espacios y actividades educativas esos aspectos hoy tan 
descuidados: la apreciación y educación artística, ambiental, deportiva, moral 
y cívica, que son aspectos intrínsecos de la síntesis clásica entre la 
disciplina y el gozo, base de la más sana convivencia. 
   
  En cuanto al pensamiento científico propiamente dicho, es evidente que se 
trata de algo más que 'dar clases de ciencias': se trata de incorporar el 
pensamiento lógico, la duda sistemática y la búsqueda rigurosa en todos los 
campos del saber humano: tan rigurosas deben ser las argumentaciones en 
matemáticas como en ciencias, en ciencias como en estudios sociales... y guardo 
una esperanza muy especial para el lenguaje. Creo que ese es el campo ideal 
para internalizar realmente el pensamiento lógico: la lógica que aprendemos en 
las ecuaciones físico-matemáticas, en química... o en cualquier otro campo 
particular, no trasciende con facilidad a los demás campos de nuestro 
conocimiento y, mucho menos, a nuestra vida cotidiana. Introducir la lógica en 
la enseñanza del lenguaje: aprender a pensar lógicamente conforme aprendemos a 
leer y escribir, eso sí que podría hacer una diferencia radical en nuestra 
cultura científica y en nuestra capacidad - digamos - de 'leer
 científicamente' todo lo que se nos ponga por delante... imágenes incluidas.
   
  De aquí la importancia de nuestra capacidad - como científicos, como 
intelectuales, como educadores, como políticos y como ciudadanos - de promover 
una ciudadanía democrática, de promover una forma de convivencia centrada 
realmente en el reconocimiento y el respeto del otro, una convivencia en que 
nuestras creencias se asienten cada vez más en nuestros siempre relativos - 
pero razonables - conocimientos y en esa eterna búsqueda por lo verdadero, lo 
bueno y lo bello: por esa interminable construcción de eso que llamamos 
'humanidad'. 
   
  Por eso, no se trata de abogar por un pensamiento científico pero frío, 
científico pero desapasionado y, mucho menos, por un pensamiento científico 
pero sin convicciones. Los afectos, las emociones, las pasiones y los 
intereses, son elementos consustanciales a nuestro 'ser humanos'. Es esa 
peculiar combinación de razón y pasión - Apolo y Dionisio - la que nos hace, 
precisamente... humanos. La educación es clave en lograr ese balance dinámico 
que nos permite y nos exige ser, a un tiempo, apasionados y sensatos.
   
  Por el contrario, cuando la educación no juega este papel, cuando el 
razonamiento lógico, el pensamiento científico y las aspiraciones éticas y 
estéticas se confunden e igualan con cualquier superstición, con cualquier 
artilugio, con cualquier ideología, píldora mágica o cristalito moderno; en 
fin, cuando todo da igual... entonces nuestras creencias y pasiones pierden 
todo sustento y quedamos a merced de los mercaderes o ideólogos de turno. 
Entonces, más que viento... heredaremos tempestades. Ya ha ocurrido antes. Está 
en nosotros que no vuelva a ocurrir.
   
       
Ponencia presentada en la Segunda Reunión Preparatoria para la Conferencia 
Internacional "Ciencia y Bienestar: del Asombro a la Ciudadanía", organizada 
por la Academia de Ciencias de Costa Rica y la Academia Mexicana de Ciencias, 
29 de junio de 2007 


 


  



Gabby Alvarez Alvarado   [EMAIL PROTECTED]


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