REPORTAJE: Cumbre del Clima en Bali
Kioto agoniza. Se busca sucesor
La Cumbre del Clima intenta renovar el pacto anticalentamiento - Los países 
ricos piden a los pobres que bajen sus emisiones y éstos, ayudas en 
contrapartida

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 03/12/2007

El mundo se juega mucho en Bali. La política y la ciencia se dan desde hoy 
la mano en la isla indonesia, donde se reunirán delegados de 150 países. 
Porque política es intentar un pacto mundial para reducir las emisiones de 
gases de efecto invernadero antes de 2015. Ese ambicioso acuerdo parte de 
las previsiones de los científicos de que, si no se hace nada, el planeta se 
calentará por encima de lo aceptable. Kioto termina en 2012 y en Bali se 
busca un acuerdo mucho más ambicioso que lo sustituya dentro de cuatro años.

El Protocolo de Kioto, el tratado internacional mil veces vilipendiado, será 
recordado como el primer esfuerzo mundial para frenar el cambio climático. 
Fue en la ciudad japonesa un 11 de diciembre de 1997 cuando, tras años de 
negociaciones, 36 países ricos se comprometieron a reducir en 2012 un 5,2% 
sus emisiones respecto a 1990. Al pacto no se sumaron ni EE UU ni Australia, 
un lastre que muchos intentaron usar para desacreditar el acuerdo.

Pese a todo, Kioto ha cumplido. Aunque las emisiones en el mundo aumentan 
(un 24% desde 1990), los países desarrollados ya las están frenando. Ahora, 
la comunidad internacional, reunida bajo mandato de Naciones Unidas y 
rodeada de fuertes medidas de seguridad, se enfrenta al reto de renovar el 
acuerdo. Durante dos semanas, 15.000 delegados negociarán la hoja de ruta 
para que el 1 de enero de 2013, sin un sólo día de parón, un nuevo acuerdo 
sustituya al de Kioto. De Bali no saldrá un compromiso, pero sí las bases 
para el acuerdo, que se debe alcanzar en Varsovia en 2008 o en Dinamarca en 
2009.

"Estamos en una senda catastrófica y la comunidad científica ha lanzado a 
los políticos un mensaje claro: que el cambio climático se puede frenar y 
que actuando ahora se podrán evitar muchos de los impactos catastróficos del 
calentamiento", sentenció ayer en Bali el responsable de Naciones Unidas 
para el Cambio Climático, el holandés Yvo de Boer, el tipo enérgico y a 
veces cortante que presidirá la cumbre.

El informe final del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), 
aprobado el 17 de noviembre en Valencia, concluye que las emisiones tienen 
que bajar antes de 2015. Estos gases, principalmente el CO2 procedente de la 
quema de combustibles fósiles, se acumulan en la atmósfera y retienen parte 
del calor que emite la Tierra. Como resultado, el planeta se calienta, algo 
que ya no pone en duda ni EE UU.

Uno de los retos de Bali es conseguir que los países en desarrollo se unan a 
la lucha. Sin China, ya el primer contaminante del mundo, India o Brasil, no 
se puede conseguir una reducción de emisiones. Kioto no les incluyó, ya que 
estaban muy lejos del consumo de energía del primer mundo. Además, como el 
calentamiento se debe a las emisiones de los países ricos en los últimos 250 
años, no parecía justo limitar el crecimiento económico de países en 
desarrollo que no habían causado la situación. Las cosas han cambiado y ya 
no se puede afrontar problema sin estos gigantes.

Pero estos países llegan a la cumbre reclamando ayudas, miles de millones. 
Los que poseen grandes masas de bosque que retienen CO2 (Brasil, Ecuador o 
Indonesia) piden dinero para mantenerlos. No se trata de cobrar por 
reforestar, sino por evitar la deforestación, que es responsable de un 20% 
de las emisiones. En 1997 no consiguieron esas ayudas, pero de Bali pueden 
salir con los criterios para conseguirlas. El Banco Mundial va a presentar 
un proyecto sobre cómo financiar la "deforestación evitada".

China exige inversiones en energías renovables. Argumenta que si emite mucho 
es porque produce muchos productos muy contaminantes, como el acero, que se 
consumen en el primer mundo. India pide a los países ricos que "arrimen el 
hombro". En el fondo subyace el miedo a que "la descarbonización de la 
economía" (los neologismos surgen como setas en estas cumbres) reduzca su 
crecimiento.

Los países en desarrollo encuentran el argumento perfecto en la actitud de 
EE UU. Cada estadounidense emite cinco veces más que un chino y no están 
sujetos a ninguna restricción. De Boer afirmó ayer que "no tiene sentido un 
acuerdo que no incluya a EE UU" y aunque no es previsible que la 
Administración de Bush abrace ahora la causa ecologista, tampoco es probable 
que la obstaculice. En Valencia, apoyó un texto que no sólo culpa al hombre 
del cambio climático sino que hace un reconocimiento a la labor del 
Protocolo de Kioto.

Bush está cada vez más solo, y la comunidad internacional ya le ve como un 
interlocutor prescindible. Se ha quedado al margen demasiado tiempo de una 
gran negociación multilateral -extraña situación para la primera potencia 
mundial. En la cumbre de Polonia de 2008 Bush estará en funciones, y en 
2009, en el momento decisivo habrá otro presidente. Y puede que éste sí 
acepte la propuesta que la UE lleva a Bali de reducir las emisiones hasta un 
30% para mitigar el cambio climático.

EE UU se aísla

- En Bali poco se espera de la Administración de George W. Bush. Por un 
lado, se ha quedado solo contra el protocolo de Kioto y ya ni intenta 
bloquear estas cumbres aunque mantiene que no puede haber topes obligatorios 
para la emisión de gases. Ésta será la última cumbre de Bush y el resto de 
países miran ya a la carrera electoral de EE UU para atisbar el futuro.

Brasil reivindica

- Lula da Silva llega a Bali con las ideas claras: "Los países ricos tienen 
que saber que en Bali vamos a discutir sobre el precio que deben pagar para 
que los pobres mantengamos los bosques". En 1997 Brasil no logró ayudas por 
mantener la Amazonia, uno de los grandes sumideros de CO2, y Lula, que ha 
conseguido al menos reducir el ritmo de deforestación, vuelve a la carga en 
Bali.

China se resiste

- Las miradas están puestas en China, el gigante cuyas emisiones crecen a un 
ritmo descomunal por las centrales de carbón. Sin su concurso, el 
calentamiento no se podrá frenar, pero China, como India, mantiene que no 
puede reducir sus emisiones, que necesita miles de millones de ayudas en 
tecnología y menos propiedad intelectual para limitar sus emisiones.

Europa lidera

- Europa ha liderado desde el principio la lucha contra el cambio climático. 
Y lo ha hecho por convencimiento, necesidad (su dependencia del exterior es 
enorme) y por política, por contrarrestar la hegemonía de EE UU en el mundo. 
A Bali llega con una potente propuesta en la que se compromete a reducir un 
20% sus emisiones en 2020 y hasta un 30% si se suman otras potencias.

Australia cambia

- Australia, muy afectada por la desertización, es el único país 
desarrollado que, junto a EE UU, no ratificó el pacto de Kioto; ha cambiado 
radicalmente su posición. Kevin Rudd, el primer ministro electo, ha 
anunciado que ratificará el tratado y eso deja a Bush en la absoluta 
soledad. Por eso, y aunque no reducirá sus emisiones ni presentará una gran 
propuesta, en Bali será uno de los países estrella.

México ayuda

- México puede llegar a ser uno de los países clave en las próximas 
negociaciones, ya que ofrece una vía intermedia dentro de los países que no 
contaminan demasiado. El Gobierno de Calderón pide ayudas por la 
deforestación evitada pero además acepta que los países en desarrollo tengan 
límites en la emisión de gases de efecto invernadero aunque estos topes no 
sean obligatorios.

Arabia entierra

- Los productores de petróleo, liderados por Arabia Saudí, apuestan por 
seguir consumiendo petróleo a gran escala. A Bali llega con un fondo de 
3.000 millones de dólares para investigar en el almacenamiento de CO2, una 
tecnología con gran potencial para reducir las emisiones. Se trata de 
capturar el CO2 y almacenarlo bajo tierra. La OPEP teme que se reduzca el 
consumo de carburante.

Las islas alertan

- La voz de alarma en Bali llegará de la Alianza de los Estados de Pequeñas 
Islas, los países más amenazados por la subida prevista del nivel del mar. 
Estos quieren que Bali admita que el calentamiento amenaza los derechos 
humanos y critican que incluso el compromiso de reducción de emisiones que 
se podrá pactar no evitará que el mar suba lo suficiente como para 
anegarlos.

Indonesia arde

- La deforestación se está comiendo Indonesia. El cultivo de palma para 
biocarburantes y los incendios hacen que uno de los países con más selva vea 
cómo cada día desaparecen miles de hectáreas. Indonesia organiza la cumbre 
en parte para alertar sobre el problema y para pedir, como Brasil o Ecuador, 
ayudas para los países con grandes masas de árboles sólo por mantenerlas.

Rusia propone

- Rusia presentará en Bali su propuesta sobre la adopción de compromisos 
voluntarios por parte de los países en desarrollo. Aunque el Ejecutivo de 
Vladimir Putin tardó en ratificar Kioto, después se dio cuenta de que podía 
vender derechos de emisión y ganar dinero y prestigio. En la última cumbre 
del clima esbozó su propuesta para implicar a los países en desarrollo.

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