Al Pais d'avui, profundament pro-Aznar i pro-Bush, com sabem tots, hi ha un
exce�lent article sobre la q�esti� Iraq (i, per si li interessa a alg�, el
mateix columnista va fer un xat fa uns dies, tamb� al Pais,, on respon
molts dels mites entorn el tema. El xat �s pot veure a
http://www.elpais.es/edigitales/todas_pasadas.html?i_encuentro=732&i_grupo=par&limite=max&ordenacion=asc)
<http://www.periodistadigital.com/object.php?o=5518>
Viernes, 14 de febrero de 2003
CARLOS MENDO
Unilateralismo
EL PA�S | Opini�n - 14-02-2003
El unilateralista George Bush accede a los deseos de la comunidad
internacional y acude al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para
buscar un consenso sobre el desarme obligatorio de Irak, ordenado en
repetidas ocasiones por la organizaci�n internacional desde el alto el
fuego, que no el fin de la guerra, de 1991. Lo encuentra y los 15 miembros
del alto organismo aprueban por unanimidad la resoluci�n 1.441, la n�mero
17 desde 1990, que concede a Irak una �ltima oportunidad para deshacerse de
sus armas qu�micas y biol�gicas y probarlo fehacientemente ante los equipos
de inspecci�n de la ONU. El unilateralista Bush se muestra dispuesto a
acudir de nuevo al Consejo en busca de una nueva resoluci�n -que har�a la
n�mero 18 del alto organismo sobre el tema- para cumplimentar lo dispuesto
un�nimemente en la 1.441, si los inspectores siguen sin verificar
fehacientemente la eliminaci�n total por parte de Sadam Husein de sus armas
de destrucci�n masiva. El unilateralista Bush sondea al Consejo Atl�ntico
para que la OTAN ponga en marcha una serie de medidas defensivas, no
ofensivas, para defender a un pa�s miembro de la Alianza, Turqu�a, en caso
de un ataque iraqu�, como consecuencia de una eventual intervenci�n militar
contra Sadam. Turqu�a invoca el art�culo 4� del Tratado de Washington, que
establece el principio de defensa colectiva, y pide simplemente el
despliegue de misiles Patriot, el sobrevuelo de los AWACS de alerta y el
env�o de unidades de detecci�n de armamento qu�mico.
Entretanto, los multilaterales Chirac y Schr�der, que pocos d�as antes
hab�an decidido conmemorar el 50� aniversario del Tratado de Versalles con
una propuesta de reparto de poder pol�tico en Europa sin contar para nada
con el resto de los pa�ses de la Uni�n Europea, se desdicen de lo acordado
dos meses antes en la 1.441 y proponen, primero a trav�s de una filtraci�n
period�stica, dar m�s tiempo a los inspectores -no dicen cu�nto-, plan que
es recibido, naturalmente, con alborozo por Sadam, para quien parece
inventada la vieja m�xima romana de Divide et imperaa. Y, de paso, bloquean
la razonable petici�n turca al Consejo Atl�ntico, que cuenta con el apoyo
de 16 de los 19 miembros de la Alianza, pero que precisa de la unanimidad
de los pa�ses integrantes. Ante esta actitud cabe preguntarse, �qui�n
desprecia m�s al Consejo de Seguridad, qui�n est� dispuesto a hacer valer
la autoridad de sus resoluciones, o qui�n, por el contrario, se empe�a en
devaluarlas con aplazamientos y estramb�ticas sugerencias, que a la larga
le consta que no conducir�n a ninguna parte, dados los antecedentes del
dictador iraqu�?
En cuanto a la pregunta, v�lida, que se hacen muchos de por qu� ahora y no
antes, la validez no estriba en la pregunta, sino en los destinatarios.
�Qui�n y qu� ha impedido que durante 12 a�os se impongan a Sadam las 16
resoluciones previas del Consejo de Seguridad? Si se examinan los contratos
de las compa��as estatales petroleras francesa y rusa con Irak, quiz�s se
atisbe el m�vil de los recientes concili�bulos, que no es tan altruista
como pudiera parecer a primera vista. La afirmaci�n gratuita, pero muy
popular, de que Estados Unidos est� dispuesto a ir a la guerra para
controlar el petr�leo iraqu� no resiste el m�s m�nimo an�lisis. Una campa�a
militar corta costar�a al contribuyente 100.000 millones de d�lares, a los
que habr�a que a�adir una inversi�n m�nima, calculada por los expertos en
otros 40.000, para que los pozos iraqu�es recuperasen la producci�n
anterior a 1990. Demasiadas inversiones y demasiados costes pol�ticos,
diplom�ticos, econ�micos y, sobre todo, en vidas humanas para atribuir al
petr�leo la causa �ltima de una posible guerra cuando ser�a mucho m�s
econ�mico, y popular, el levantamiento de las sanciones a Irak. Y, de paso,
a Libia e Ir�n, pa�ses con quienes las petroleras estadounidenses tambi�n
tienen prohibido comerciar.
Nadie en su sano juicio puede estar a favor de la guerra. Pero en este
conflicto queda por comprobar si, como dec�a Ortega, las intervenciones de
las legiones romanas evitaron m�s conflictos de los que crearon.
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