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Redacción:
09.10.2006
La manipulación de la memoria histórica no
descansa. Machaconamente se repite su discurso de buenos y malos hasta
conseguir gravar a fuego en los cerebros de todos los españoles su versión de
la historia. En esta ocasión se usa el género fantástico para transmitir la
consigna.
El director mexicano Guillermo del Toro ha calificado su
película “El laberinto del fauno”, presentada en la 39 edición del festival de
cine fantástico de Sitges, como "un cuento de hadas antifascista ambientado en
la España de la posguerra".
Ambientado en la España de 1944, El
laberinto del fauno cuenta el viaje de Ofelia (Ivana Baquero), una niña de 13
años que junto a su madre Carmen (Ariadna Gil), en avanzado estado de
gestación, se traslada hasta un pequeño pueblo en el que se encuentra
destacado Vidal (Sergi López), un cruel capitán del ejército, nuevo marido de
Carmen y por el que Ofelia no siente afecto.
Este personaje ha sido
definido por Sergi López, el actor que lo representa, como "alguien que
encarna lo peor, el fascismo, el franquismo, el pensamiento único y la
inexistencia del individuo, alguien que no despierta compasión, aunque haya
tenido una infancia difícil".
El director sudamericano quiere
transmitir la maniquea idea de que la revuelta contra el orden establecido,
cuando viene de la izquierda, es un acto de rebeldía contra la injusticia,
siempre personificada por la derecha. Mientras, si esa misma rebeldía procede
de la derecha es un acto de maldad fascista, en contra de los idealistas que
quieren un mundo mejor, que por supuesto son siempre de izquierdas.
Del Toro no ha podido evitar aludir a la simplonería manipuladora de
su mensaje. "Más allá de la Guerra Civil española, me interesaba fabular sobre
el tema de la desobediencia, de la imaginación, máxime en un momento en el que
el péndulo se inclina a nivel mundial hacia la derecha". Y añade con miserable
intención que "en la desobediencia de la niña hay un acto de inteligencia".