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| EDITORIAL PRENSA
ASTURIANA |
Director: Isidoro
Nicieza |
| El verdugo que
quiso ser víctima | |
JOSÉ A. DEL VALLE LAVANDERA El llamado «caso Bregón» está teniendo un final
indignante. Este personaje, miembro durante años de la tétrica
Brigada Político-Social y que ejerció su profesión en la Comisaría
de Oviedo a las órdenes del siniestro Claudio Ramos Tejedor (como
estará notando cualquier avispado lector, estoy aplicando la
técnica de la autocensura, porque si no los epítetos que me
merecen estos personajes harían que esta tribuna fuese
impublicable). Pues bien. Este personaje, acusado públicamente
de torturador por dos de sus víctimas, en concreto Juanín Neira y
Vicente G. Bernaldo de Quirós, no sólo no se ha muerto de
vergüenza, sino que ha tenido la desfachatez de acusar a sus
víctimas de mentirosos y quejarse a su vez de una fuerte
depresión. ¿Ha pensado este personaje cuántas depresiones, cuántas
noches de insomnio, cuántos miedos generaba la oprobiosa Brigada
Político-Social cuando torturaban física y psíquicamente a los
luchadores antifranquistas? ¿O acaso en todos los años que formó
parte de la Comisaría de Oviedo no participó nunca en torturas,
palizas, vejaciones y menoscabos constantes a la dignidad de los
luchadores por la libertad? ¿Acaso tampoco sabía lo que ocurría en
las dependencias, en las salas de interrogatorios, en los
calabozos de la Comisaría? Pues bien, para mayor escarnio de las
víctimas, los dos amigos y compañeros y todos los demás que
tuvimos la desgracia de pasar por sus manos o las de cualquier
otro personaje de la Político-Social, la justicia no sólo no
recrimina al autor de la denuncia por su desfachatez, sino que un
fiscal, de los muchos que desgraciadamente pululan por el Estado
español (por cierto, no sé si este fiscal es el mismo del caso de
Cándido y Morala, pero desde luego está en la misma onda, en el
mismo entorno fascistoide en el que se encuentra sumida una parte
importante del poder judicial), pues bien, este fiscal ha
realizado una petición de varios meses de cárcel (la cantidad es
lo de menos; es exactamente igual que hubiese sido una hora o un
minuto) y una multa, supongo que para pagar las pastillas contra
la depresión, para los dos compañeros, que junto a otros que no
denunciamos al personaje por no estar seguros de que él hubiese
sido uno de nuestros torturadores (los años no pasan en balde),
que fueron salvajemente torturados, al final, no sólo fueron
torturados, sino que por cumplir un deber cívico, como denunciar
el hecho, pueden acabar en la cárcel: las víctimas doblemente
agredidas, mientras los verdugos pasean sus desvergüenzas por
nuestras calles. Estos acontecimientos están ocurriendo en
España ahora mismo y si a alguien que, de buena fe, es decir, que
no pertenezca al sector que ha mantenido a la dictadura por acción
u omisión, o sus herederos directos, tuviera alguna duda de la
necesidad de una ley de la Memoria Histórica, espero que hechos
así le disipen todas las dudas, porque esta ley es de una
necesidad perentoria para la sociedad. No podemos seguir así ni un
minuto más, sin que todos los juicios militares realizados durante
la dictadura contra detenidos políticos, sin excepción, sean
anulados de hecho; sin que todos los juicios del TOP sean
igualmente anulados; sin que la sangrienta dictadura fascista sea
declarada ilegal y todas sus acciones sangrientas y genocidas
condenadas por la sociedad española. Las voces, los rostros de
miles y miles de asesinados, torturados, encarcelados, obligados a
trabajar como esclavos, supongo que bajo el lema «el trabajo os
hará libres», como el cartel de la entrada de Auswitch, donde
muchos asturianos, así como en otros campos de exterminio fueron
asesinados por los aliados fascistas: Hitler y Franco, en fin,
todos los represaliados, exiliados, etcétera, exigen justicia, no
venganza, porque no estamos dispuestos a ponernos al mismo nivel
que los asesinos. Tenemos que cerrar el círculo de la
dignidad, el círculo de los que vivieron con dignidad, murieron
con dignidad y tienen que ser recordados con la misma dignidad
para, entre otras cosas, servir como ejemplo ante las nuevas
generaciones. Que todos sepan distinguir con claridad dónde están
las víctimas y dónde los verdugos. Yo sé que esto produce
resquemor en los cómplices necesarios de la dictadura, pero son
ellos los que tienen que reflexionar sobre sus actos, no nosotros.
Sin estas actuaciones, ninguna ley cumplirá el objetivo
para el que esté diseñada en un principio; ninguna ley que no
recoja esta necesidad histórica servirá para cerrar este círculo
de la dignidad. Por tanto, señores del PSOE, recapaciten, y si lo
que tienen es miedo a los herederos del fascismo, es decir, a la
extrema derecha, el PP, no se preocupen, ellos van a estar en
contra sea cual sea el contenido de la ley. Por eso, mucho me temo
que el problema es más dentro del propio PSOE que fuera de él; que
los sectores más reaccionarios del PSOE estén realizando una
presión desmedida para que esta ley no cumpla sus objetivos.
Señor Zapatero, no tenga dudas, no se deje amedrentar por
estos herederos del fascismo y cumpla su obligación hacia las
víctimas. No se convierta, como algunos otros, en cómplices de los
verdugos.
Y para vosotros, queridos compañeros y amigos,
querido Juanín, querido Vicente, sabéis que contáis con toda
nuestra solidaridad, con todo nuestro apoyo, y contad, por
supuesto, que lucharemos con todas nuestras fuerzas para que esta
ignominia no llegue a buen puerto. Salud.
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