|
¡Hola, Carlos! Te cuento que a mí me pasó todo lo contrario que a vos en la escuela y el liceo y sin embargo no soy un ejemplo de persona que guste de trabajar en equipo. Creo que el problema está en que se van a los extremos con las modas pedagógicas. Está de moda promover el esfuerzo individual (que me parece muy bien) y todo es trabajar solos y prácticamente que todos contra todos. Está de moda lo solidario y lo grupal (que también está bien) y te obligan a trabajar en equipo y a compartir en todo momento y lugar aunque no quieras ni puedas ni reporte beneficio alguno. En la escuela (como en todos lados) uno no se lleva bien con todo el mundo; con unos sí, con otros no y con otros neutro. Pero las maestras nos obligaban a trabajar en equipo aunque no tuvieras con quién juntarte. Incluso armaban las maestras los grupos pasando por alto si los integrantes se querían o se detestaban profundamente. A nadie le gusta trabajar con alguien que le dice "lenteja" todo el tiempo, por ejemplo. Lo mismo pasaba (y aún pasa) con la cuestión de compartir. En vez de enseñarte porqué es bueno y útil compartir, te obligan a compartir quieras o no, con cualquiera, te lleves bien o mal sea una buena o mala persona. La reacción natural es, obviamente, volverse totalmente egoísta. Piensen un poco si es justo y lógico compartir tu mejor merienda con aquél que te hace zancadillas en el recreo. Lo mismo pasa con el deporte. Mientras yo hice la escuela y el liceo era obligatorio salvo por motivos médicos y era insufrible. El deporte no aporta al avance de la humanidad ni nadie consigue un trabajo por ser un buen gimnasta. Obligar a todos, torpes o ágiles, a hacer deporte y exponerse a las burlas de los compañeros no tiene ningún sentido. Más porque los que se burlan suelen hacerlo por puro aburrimiento. Saltar por encima de una especie de tronco o correr como hámsters alrededor de un círculo es inútil y aburridísimo. Aclaro que yo no lo hice porque tuve la fortuna de tener médicos cerca que me inventaran alguna enfermedad. En 10 años de educación básica prácticamente no pisé el gimnasio. Pero otros no fueron tan afortunados y tuvieron que sufrirla con la obvia consecuencia de que en cuanto terminaron Ciclo Básico se prometieron a sí mismo no hacer ejercicio nunca más. No es que lo piensen racionalmente, es que si te obligan día tras día a hacer algo aburrido y sin sentido le agarrás alergia. Conclusión: a ningún adulto le gusta hacer ejercicio. Cuanto menos mejor. Mi punto es que los extremos son malos y que pretender enseñar a partir de obligaciones no conduce a ninguna parte. El trabajo en equipo debería hacerse si quieren y pueden y si no, que lo hagan solos y ya se verá si pudieron estar a la altura o no. Además, el reconocimiento del trabajo no debería quedar en una nebulosa llamada "Equipo X", debería haber una especie de hoja de "créditos" como en los álbumes musicales. De esta forma es más fácil enseñar porqué es útil el trabajo en equipo (complementar habilidades, disimular falencias), y se evita el clásico "trabajan unos y descansan los demás". Si hay que poner lo que hizo cada uno, el o los que no hicieron nada quedan en evidencia. Con esto se matan dos pájaros de un tiro: el que hace la plancha aprende que puede caer en una situación más incómoda que la de pensar, y el que trabaja se siente gratificado y reconocido y no ve al trabajo de equipo como una pérdida de tiempo y un abuso a su esfuerzo. Lo mismo va para la cuestión de compartir. Nadie, ni el más marxista de los comunistas, comparte todo con todos. No debería ser una obligación y mucho menos con gente con la que uno se lleva mal. Debería explicarse porqué es bueno compartir (frases hechas no, lo políticamente correcto es lo primero que se olvida) y felicitar a aquéllos que lo hagan espontáneamente. Qué sé yo, idear algún tipo de premio o hacer una cartelera para que figuren los mejores compañeros (por ejemplo, "Ana porque siempre convida con la merienda"). Y si alguno no puede porque no tiene, idear alguna forma para que pueda participar igual. No sólo es posible compartir cosas materiales, pueden ser dibujos para decorar el salón o cualquier otro aporte. Y nunca, nunca obligar a alguien a compartir indiscriminadamente. Porque entonces es injusticia, no solidaridad o como le quieran llamar. De esa forma, además, se puede aprovechar a mostrar las contras de portarse mal. Es muy probable que el peleador de la clase, el que siempre insulta a todo el mundo, no tenga nadie que quiera compartir nada con él; entonces es buen momento para mostrarle los beneficios de ser sociable y cortés. Por último, el deporte no debería ser obligatorio y el programa debería ser más diverso. Hay gente que es nula en gimnasia y un as en handball por dar un ejemplo arbitrario. ¿Por qué no pueden formarse grupos de cosas distintas? No dividido por edad ni por sexo, si no simplemente por habilidades o preferencias. Creo, además, que sería útil que se les enseñara algún tipo de arte marcial (que no incluya golpes mortales) al estilo del judo o del aikido. Los niños y adolescentes aprenderán a controlar su fuerza, a defenderse y entrenar la mente. Ganar a base de tener un objetivo claro, estar tranquilo y aprovechar la fuerza ajena es mucho mejor (a nivel individual y colectivo) que resolver todo a cascotazo limpio con la idea de partirle la cabeza al oponente lo más rápido posible (antes de que venga mamá, papá, la maestra, el profesor o la policía). Además, los que demuestran ser más hábiles podrían competir entre sí y ganar premios, lo cual sería un aliciente para ellos por su esfuerzo. ¿A quién no le gustaría decir "Yo gané el torneo de tal año y ahí está mi foto"? O ¿"Mi equipo fue el tercero de la escuela, nos ganamos esa copa que ves en la foto"? Es hora de dejar de tratar a las personas como hormigas. No lo somos. Todos somos iguales ante la ley pero no física y mentalmente. Esa es la realidad que percibo, al menos Sylvia S. El 07/02/12 08:01, Carlos Rabassa escribió:
|
_______________________________________________ Lista olpc-Sur [email protected] http://lists.laptop.org/listinfo/olpc-sur
