"si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la modernidad, la
cultura y la libertad. 
> La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha
del mundo "

Con este mismo argumento colonizaron (por no decir asesinaron,robaron
sus pertenencias e hicieron esclavos a los verdaderos dueños de
América) los españoles a los indios americanos.
En pos de modernidad, cultura y libertad los israelíes asesinan
chicos, mujeres y gente inofensiva? Gracias, prefiero ser un ignorante!!
Sabes cual es el problema de Israel? Cómo nació y se conformó como
nación. Ese territorio originariamente no es de Israel. Desde ahi
hacia adelante (incluído el negocio del petróleo) todo en Israel es
ilegal (aunque el mismo Organismo internacional que ayudó a robar
tierras sea el que no puede frenar esta masacre).

Te dejo dos artículos de escritores e intelectuales argentinos sobre
éste tema.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-117626-2009-01-03.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-117680-2009-01-04.html

Saludos
Edgardo
Argentina


--- In [email protected], waldir <wall_...@...> wrote:
>
> Sobre Gaza y cuestiones de actualidad, un punto de vista diferente,
pero absolutamente importante.
> 
> Waldir
> 
> ***********
> LA IZQUIERDA LUNATICA
> Pilar Rahola. BARCELONA
> 
> 
> No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy
periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis
colegas? 
> 
> Conferencia Política de AIPAC, 2008. 
> Washington.  
> 
> Buenos días. 
> Es un honor para mí, estar entre ustedes. 
> El título de mi conferencia es: 
> La izquierda lunática. 
> 
> “Maten a ese cerdo infiel”. Con esa simple orden, enviada por un
imán, la vida de un profesor francés, Robert Redeker, cambió para
siempre el 19 de septiembre de 2006. Internet multiplicó la amenaza
en decenas de webs islámicas, y la dirección de su casa, sus
números de teléfono, los datos de sus hijos, fueron publicados.
Desde ese día, toda su familia vive bajo protección policial, y ha
tenido que abandonar su trabajo, su domicilio y cambiar de vida. Su
crimen, haber escrito un artículo en el diario francés Le Figaro
titulado: “What should the free world do while facing Islamist
intimidation?”. En ese artículo, Redeker defendía la libertad de
las democracias y alertaba del peligro del Islam radical. Y por
defender la libertad de nuestra sociedad, ha perdido su propia
libertad. En su reciente libro “Atrévete a vivir”, explica su
vida en la clandestinidad. Una vida condenada al exilio interior, en
su propio país. Por ejemplo,
>  no ha podido anunciar la muerte súbita de su padre, por miedo a
ser descubierto. Miembro de la revista de la elite de izquierdas “Le
Temps Modernes”, fundada por J. P. Sastre, se ha visto abandonado
por los líderes de izquierda franceses, que han atacado su crítica
al Islam. Y así, como Salman Rushdie, como Talisma Nasreem, como Ayan
Hirsi Ali, también Robert Redeker, ha descubierto que una parte de la
izquierda europea está traicionando a la libertad. Él habla de los
peligros del fascismo islámico, que amenaza, aterroriza, esclaviza y
mata. Y sus compañeros de la izquierda, lo acusan de islamofobo y
racista. Él denuncia la pasividad del mundo ante la esclavitud de la
mujer, la ablación del clítoris, el uso de niños bombas, el
fanatismo terrorista. Y sus compañeros de la izquierda, le acusan de
no ser respetuoso con otras culturas. Él, como yo, como muchos,
defiende un Islam libre de fanáticos, dictadores, terroristas y
totalitarios.
>  Y nuestros compañeros de la izquierda nos dejan solos ante esa
defensa. Él asume, pues, la responsabilidad moral de defender la
carta de derechos humanos, ante el acoso del islamismo radical, que es
la nueva ideología totalitaria a la que se enfrenta el mundo. Y los
compañeros de la izquierda, traicionan ese mismo compromiso moral. Es
decir, estamos en un momento de la historia que exige una defensa
firme de la libertad. La izquierda, tendría que liderar esa defensa.
Y sin embargo, desgraciadamente, no está a la altura del momento
histórico que vive la humanidad. 
> 
> ¿Por qué? ¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda
europea de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en
París, o en Londres, o en Barcelona en contra de las dictaduras
islámicas? ¿Por qué no lo hacen contra la dictadura birmana? ¿Por
qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de
mujeres, que viven sin ningún 
> amparo legal? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de
niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿Por
qué no ha 
> liderado nunca la lucha a favor de las víctimas de la terrible
dictadura islámica de Sudan? ¿Por qué nunca se ha conmovido por las
víctimas de los actos de terrorismo en Israel? ¿Por qué no
considera la lucha contra el fanatismo islámico, una de sus causas
principales? ¿Por qué no defiende el derecho de Israel a defenderse
y a existir? ¿Por qué confunde la defensa de la causa palestina, con
la justificación del terrorismo palestino? Y la pregunta del millón,
¿por qué la izquierda europea, y globalmente toda la izquierda, solo
está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más
sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, y no contra las peores
dictaduras? Las dos democracias más sólidas, y las que han sufrido
los atentados más sangrantes del terrorismo mundial. Y la izquierda
no está preocupada por ello. 
> 
> Desde mi perspectiva de librepensadora, vinculada históricamente al
pensamiento de izquierdas racional, me veo obligada a acusar a una
parte de la izquierda, la que hace más ruido en periódicos y calles,
de ser profundamente reaccionaria, antimoderna y antioccidental. Y,
por todo ello, cómplice del avance del totalitarismo en el mundo.
Nuevamente, ¿por qué? Estas son las patologías del pensamiento que
detecto en los intelectuales y líderes más ruidosos de la izquierda,
desde Noam Chomsky hasta José Saramago, desde Michael Moore, hasta
Hugo Chávez o Evo Morales: no superación de la herencia dogmática
estalinista; simplismo antiamericano; odio exacerbado a Israel;
antisemitismo inconsciente. Es decir, hoy en los periódicos, en las
universidades, en algunas cancillerías y en muchos libros, no tenemos
líderes de izquierdas comprometidos con la 
> libertad. Tenemos líderes de una izquierda lunática capaz de
minimizar al terrorismo, banalizar a la Shoá, ignorar el sufrimiento
de la mujer y justificar dictaduras terribles. Esos líderes, y esa
corriente de opinión, explican el odio que hoy sufre Israel en el
mundo, y especialmente en Europa. Un odio que va de la mano del odio
que sufre, a su vez, Estados Unidos. 
> 
> 1.- Permítanme analizar la primera patología, la Herencia
dogmática estalinista y el antiamericanismo. Aunque el muro de
Berlín ha caído, y con él la mayoría de las dictaduras comunistas,
aún no ha caído el muro que muchos militantes de izquierdas
mantienen en su propio cerebro. Así, algunos grandes dogmas
estalinistas están intactos y condicionan los análisis de sus
herederos. No es una casualidad que, durante décadas, el estalinismo
criminalizara a Israel, y la izquierda actual lo continúe haciendo.
No es una casualidad que, durante décadas, se considerara a las
organizaciones palestinas terroristas, como fuerzas de liberación, y
la izquierda actual continúa minimizando el terrorismo palestino y
despreciando a las víctimas judías. No es una casualidad que,
durante décadas, considerara a Estados Unidos como el paradigma de la
maldad política, y la izquierda continúe obsesionada con Estados
Unidos. De hecho, la mayoría de actitudes
>  antiamericanas se deben a los anteojos con que la izquierda
lunática mira al mundo. Son anteojos furibundamente antiamericanos.
De manera que, si alguien es amigo de USA, es mi enemigo, y si alguien
es enemigo de USA, es mi amigo. Y así, tipos de extrema izquierda
acaban siendo amigos de Irán. Les une el odio a Estados Unidos, el
odio a Israel y el desprecio genético hacia los valores occidentales.
Es decir, les une el desprecio profundo a la libertad. Sin duda, el
paradigma de la imbecilidad de esta izquierda dogmática se llama Hugo
Chávez. Pero en Europa muchos profesores universitarios, escritores
con prestigio y grandes intelectuales, piensan igual que Chávez. Solo
se distinguen por ser más sutiles en la expresión de sus prejuicios. 
> 
> Por supuesto, la crítica a las políticas de Estados Unidos o
Israel, son legítimas y algunas, muy necesarias. Pero el fenómeno
actual va mucho más allá de las críticas razonables. Se trata de
una brutal criminalización del derecho de Israel a su existencia y a
su defensa, acompañada de una mirada tierna sobre el terrorismo
palestino. Y en el caso de Estados Unidos, tampoco abunda la crítica
razonable. Abunda el prejuicio, el maniqueísmo y la obsesión. En
Europa y América Latina, este fenómeno es especialmente virulento. 
> 
> 2.- La segunda patología, el Antiisraelismo sin complejos, y el
antisemitismo inconsciente. Sin duda, el odio exacerbado a Israel
marca las pautas de los periódicos del mundo. Ningún otro conflicto
sufre una distorsión informativa como éste; Israel es el único
país del mundo que tiene que pedir perdón por existir, perdón por
defenderse y perdón por no desaparecer. Sus acciones militares son
elevadas a la categoría del horror. Sus víctimas son despreciadas y
sus enemigos son considerados héroes. La clave está en la frase que
dijo el Premio Nóbel Imre Kertesz, judío húngaro que sufrió el
Holocausto: “Cuando veo en la televisión los tanques israelíes,
una idea me atraviesa el alma: Dios mío, que bien que pueda ver la
estrella judía sobre los tanques israelíes y no cosida sobre mi ropa
como en 1944. No soy imparcial ni puedo serlo: dejo la imparcialidad a
los intelectuales europeos que juegan a ese juego de forma tan
malvada...”
>  Así es. Lejos de ser la histórica víctima judía que se
arrastraba por los ghettos, era perseguida como una rata y era
asesinada, hoy el judío eleva un país de la nada, investiga,
inventa, ganas premios internacionales y vence en todas las guerras
que le plantean. Y esa imagen del judío victorioso, a pesar de siglos
de persecución y exterminio, es insoportable para muchos. El primer
pecado de Israel, es no sucumbir. Esa fuerza que le ha permitido
sobrevivir a guerras letales y a millones de enemigos, es lo que más
indigna a la izquierda lunática. ¿Por qué? Porqué es
genéticamente antisemita. 
> 
> Por supuesto, nadie de esa izquierda reconoce que es antisemita.
Hablan de solidaridad con el pueblo palestino, de crítica racional a
Israel, de compromiso con la libertad. Veamos los conceptos. Primer
concepto: solidaridad, palabra tótem de la izquierda europea e
internacional. Sin embargo, es una solidaridad tuerta, que llora con
un único ojo, solamente por las víctimas palestinas, pero que
aplaude la masacre en una escuela judía, o en un autobús, o en
Universidad Monte Scopus. Y si se solidariza con la causa palestina,
nunca lo ha hecho con la causa judía. Esa izquierda aplaudiría la
desaparición de Israel, y nunca se ha sentido cómoda con su
existencia. Por tanto, no es solidaridad con las víctimas. Es odio
hacia Israel. 
> 
> Otro concepto: crítica racional. No existe en la práctica
totalidad de los análisis. Lejos de encontrar reflexiones
equilibradas, solo encontramos una reducción extrema y maniquea del
conflicto, que convierte a Israel en un ente malvado, y a los
palestinos, en víctimas puras. Así, durante años la mayoría de los
analistas convirtieron a Arafat en una especie de Che Guevara árabe,
héroe de la lucha de los pueblos. Su corrupción, su autoritarismo,
su violencia nunca fueron objeto de crítica, y a nadie le interesó
saber qué hacían los palestinos con los miles de millones de
dólares que llegan a la autoridad palestina, desde todos los lugares
del mundo. Cada palestino ha recibido, per cápita, el doble que los
europeos por el Plan Marshall. ¡Y hay pobreza! ¿Por qué? A nadie le
ha interesado 
> formular esta pregunta, porqué es más fácil culpar a Israel de
los males palestinos, que intentar saber qué responsabilidad tienen
los palestinos, en su propia miseria. 
> 
> Y finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa
expresión en todos los foros propalestinos europeos. “¡Estamos a
favor de la libertad de los pueblos!”, dicen con ardor. No es
cierto. Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de
Siria, de Irán, del Yemen, de Sudan, etc… Y nunca les ha preocupado
la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el extremismo
islámico de Hamás. Solo les preocupa usar el concepto de libertad
palestina, como misil contra la libertad israelí. 
> 
> Una terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías
ideológicas: la Manipulación periodística. Finalmente, no es menor
el daño que hace la mayoría de la prensa internacional. Sobre el
conflicto árabo-isaelí NO SE INFORMA, SE HACE PROPAGANDA. La
mayoría de la prensa, cuando informa sobre Israel, vulnera todos los
principios del código deontológico del periodismo. Y así, cualquier
acto de defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier
enfrentamiento, en un genocidio. Se han dicho tantas barbaridades, que
a Israel ya no se la puede acusar de nada peor. En paralelo, esa misma
prensa nunca habla de la ingerencia de Irán o Siria a favor de la
violencia contra Israel; de la inculcación del fanatismo en los
niños; de la corrupción generalizada en Palestina. Y cuando habla de
víctimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima
palestina, y camufla, esconde o desprecia a las víctimas judías. 
> 
> Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son los
ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que
definen el ADN de la izquierda global española. Por ejemplo, un
partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porqué ha
creado una web de defensa de Israel. Cito frases de la expulsión:
“Nuestros amigos son los pueblos de Irán, Libia y Venezuela,
oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de
Israel”. Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos
cambió el día de la Shoá, por el día de la Nakba palestina,
despreciando, así, a más de 6 millones de europeos judíos
asesinados. O en mi ciudad, Barcelona, el ayuntamiento socialista ha
decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel, una
semana de “solidaridad con el pueblo palestino”. Para ilustrarlo,
invitó a Leila Khaled, famosa terrorista de los años 70, actual
líder del Frente de Liberación de Palestina,
>  que es una organización considerada terrorista por la Unión
Europea, y que defiende el uso de las bombas contra Israel. Y
etcétera. Este pensamiento global, que forma parte de lo
políticamente correcto, impregna también el discurso del presidente
Zapatero. Su política exterior cae en todos los tópicos de la
izquierda lunática y, respecto a Oriente Medio, su actitud es
inequívocamente pro-árabe. Estoy en condiciones de asegurar que, en
privado, Zapatero considera a Israel culpable del conflicto, y la
política del ministro Moratinos va en esa dirección. El hecho de que
el presidente se pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del
Líbano, no es una casualidad. Es un símbolo. España ha sufrido el
atentado islamista más grave de Europa, y “Al Andalús” está en
el punto de mira de todo el terrorismo islámico. Como escribí hace
tiempo, “nos mataron con celulares vía satélite, conectados con la
Edad Media”. Y, sin embargo, la
>  izquierda española está entre las más antiisraelíes del
planeta. ¡Y dice ser antiisraelí por solidaridad! Esta es la locura
que quiero denunciar con esta conferencia. 
> 
> CONCLUSIÃ"N. 
> No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy
periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis
colegas? Porqué, como no judía, tengo la responsabilidad histórica
de luchar contra el odio a los judíos, y, en la actualidad, contra el
odio a su patria, Israel. La lucha contra el antisemitismo no es cosa
de judíos, es obligación de los no judíos. Como periodista, estoy
obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las
mentiras y las manipulaciones. Y sobre Israel no se dice la verdad. Y
como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a
defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación
cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley
convirtieron en principios universales. Principios que el islamismo
fundamentalista destruye sistemáticamente. Es decir, como no judía,
periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con
Israel. Porqué,
>  si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la modernidad, la
cultura y la libertad. 
> La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha
del mundo 
> AM ISRAEL JAIM. AMÉN. 
>  
> 
>
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