UN DESAFIO DETRAS DE UN NOMBRE

La región peruana de Puno se enfrenta al Estado al cambiar su denominación

Jaime Cordero - diario El País, España

A menudo los desafíos empiezan por una simple cuestión de formas. La
región peruana de Puno, ubicada en el límite con Bolivia, ha decidido
cambiar de nombre... y mucho más. La mayoría de los miembros de su
Consejo Regional aprobó la semana pasada que Puno pase a llamarse
Región Federal Autónoma Quechua Aymara. Así figurará en todos los
documentos oficiales de la región, y el Consejo Regional pasará a
llamarse Parlamento Regional Federal de Quechuas y Aymaras. Es el más
reciente desafío proveniente de una de las regiones más pobres y
conflictivas de Perú, gobernada, además, por un presidente regional,
Hernán Fuentes, que ha expresado en más una ocasión su simpatía por
personajes como Hugo Chávez y Evo Morales.

Seis consejeros regionales de un total de 12 votaron a favor del
cambio de nombre, que curiosamente fue propuesto por un representante
del Apra, el partido del presidente Alan García. Los cuatro que se
opusieron argumentaron que la norma, que entra en claro conflicto con
la Constitución peruana, que define al Estado peruano como "uno e
indivisible", sólo era una nueva maniobra de distracción de Hernán
Fuentes. Los dos restantes se abstuvieron en la votación.

En Lima la decisión ha sido rechazada y no se descarta la posibilidad
de denunciar al presidente regional por alterar el orden
constitucional. Perú está dividido en 25 regiones que, aunque cuentan
con cierta autonomía, no llegan al nivel de Estados federales. "Los
Gobiernos regionales no pueden dictar normas que se encuentren en
contradicción con los intereses nacionales ni pueden ejercer una
competencia que no les corresponde", señaló la parlamentaria Rosa
Florián, presidenta de la comisión de descentralización del Congreso.

Fuentes se ha apresurado en aclarar que el cambio de nombre no implica
una secesión. "Aquí sentimos con mayor patriotismo la identidad de
nuestros colores peruanos, no hay en absoluto ninguna voluntad
separatista ni divisionista", declaró a la cadena de radio RPP, y
sostuvo que el cambio pretende cambiar el sistema republicano, "que es
herencia de la colonia española".

Sus críticos, obviamente, no le creen. "Es un pedido que busca
distraer a la población frente a la ausencia de programas de
desarrollo para Puno por parte del Gobierno regional", critica Alberto
Quintanilla, del opositor Partido Democrático Regional. En Puno viven
1,2 millones de personas, casi el 80% de la población es pobre y cerca
del 50%, extremadamente pobre, según cifras oficiales. Ambos índices
están entre los más altos de Perú. Es también una de las zonas con más
conflictos sociales del país. Sólo en diciembre de 2008 se registraron
14 en esa región, de acuerdo con un informe periódico que prepara la
Defensoría del Pueblo.

"Es un error del presidente regional de Puno que no ayuda a su pueblo
y no lo ayuda a él en modo alguno", se limitó a decir Yehude Simon,
presidente del Consejo de Ministros. Aunque Fuentes asegura que la
decisión es respaldada por la población, lo cierto es que,
inmediatamente después de aprobar el cambio de nombre, los consejeros
regionales acordaron crear una comisión que tendrá la misión de
corregir errores en la norma y hacerla conocida entre los puneños.

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