Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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No quiero menospreciar la necesidad de mejorar las oportunidades econ�micas
para la poblacion marginalizada en Colombia. Qualquier que ha viajado por
ella recientemente se da cuanta de que existe abundante miseria y probresa.
Sin embargo, en Colombia no solo tenemos guerrilla, tambi�n tenemos
paramilitares, narcotraficantes, criminales comunes y criminales de collar
blanco. Por que existen politicos corruptos? Por que en Colombia han logrado
prosperar las organizaciones de narcotr�fico? Por falta de justicia social?
Creo que no...mas bien es por que existen instituciones de justicia flojas y
una fuerza publica mal entrenada, con insuficiente personal, y que no provee
de los fondos requeridos para cumplir con su misi�n. Creo que la
proliferacion de la guerrilla, tambien se debe, en parte, a esta deficiencia
de la fuerza publica. Si claro, hace falta mas zanahoria, pero tambi�n hace
falta mas garrota, independientemente de la tendencia ideol�gica y los
programas socioecon�micos del gobierno. 

CD

> -----Original Message-----
> From: Fernando Guzman [mailto:[EMAIL PROTECTED]]
> Sent: Friday, March 01, 2002 7:05 AM
> To: ColExt
> Subject: Colext: Antonio Caballero
> 
> 
> Colext/Macondo
> Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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> 
> Escribe Antonio Caballero en Semana:
> http://semana.terra.com.co/1034/ZZZN9NK31YC.asp
> 
>   Lo barato sale caro Esa guerra la han declarado 14 presidentes
>   consecutivos. Y no la ha ganado ninguno 
> 
>   Por: Antonio Caballero
>   
>   
>   No es lo mismo declarar la guerra que ganarla. Y no es lo 
> mismo ganar
>   la guerra que lograr la paz.
>   
>   Nuestra memoria colectiva es tan corta que s�lo recordamos los tres
>   a�os de frustraciones del ?proceso de paz? de Andr�s 
> Pastrana, y vemos
>   su fracaso. Pero se nos han olvidado ya los 47 a�os de proceso de
>   guerra que hubo antes, y su fracaso.
>   
>   Porque Pastrana no es el primer presidente de Colombia que 
> le declara
>   la guerra abierta a la subversi�n: lo han hecho todos sus
>   predecesores, sin excepci�n, desde Guillermo Le�n Valencia. O aun
>   desde antes: la raz�n �ltima de la violencia oficial desatada por el
>   gobierno de Mariano Ospina en 1947 la explicaba entonces Laureano
>   G�mez con su ?teor�a del basilisco?, seg�n la cual el 
> liberalismo era
>   el inmenso cuerpo de un monstruo dirigido por una cabeza 
> diminuta pero
>   perversa, que era el comunismo internacional. Teor�a que encajaba
>   -�sorpresa?- con la ?doctrina Truman? norteamericana del containment
>   que dio la se�al de partida para la Guerra Fr�a: la 
> contenci�n por la
>   fuerza de la expansi�n comunista en todo el mundo. As� que nuestra
>   guerra local contra la subversi�n la han declarado 13 presidentes
>   consecutivos, 14 con Andr�s Pastrana, 18 si contamos a los
>   cuatrillizos de la Junta Militar. Y no la ha ganado ninguno. Por el
>   contrario: la subversi�n ha crecido en la guerra, y en gran parte
>   gracias a la guerra.
>   
>   Ahora est� de moda entre los pol�ticos, locales o imperiales,
>   achacarle la existencia de la subversi�n al negocio del 
> narcotr�fico,
>   que la alimenta. Y es verdad que la alimenta -como alimenta tambi�n,
>   entre otras 100 cosas, a la contrasubversi�n de las autodefensas
>   paramilitares-. Pero no es su causa, ni est� en su origen. �O es que
>   alguien cree de verdad que ?Tirofijo? y sus campesinos de 
> Marquetalia
>   alzados en armas contra la persecuci�n de los ?p�jaros? del gobierno
>   eran pr�speros narcotraficantes cuando el Ej�rcito lleg� all� a
>   bombardearles sus marranos y sus gallinas con napalm? Eran 
> entonces 50
>   hombres, refugiados en un pedacito de selva.  Hoy son 100 frentes
>   repartidos por todo el pa�s. M�s las milicias urbanas. M�s las otras
>   guerrillas. No se han multiplicado gracias al narcotr�fico, sino
>   gracias a la guerra.
>   
>   Es de suponer que tambi�n esta vez, como las otras, la receta de
>   combatir la subversi�n con represi�n militar tenga el mismo 
> efecto que
>   ha tenido en este medio siglo: el fortalecimiento de la subversi�n,
>   abonado por el recrudecimiento de la violencia. Y comparto 
> el l�gubre
>   pron�stico del candidato presidencial Lucho Garz�n: el gobierno y la
>   guerrilla tendr�n que volverse a ver las caras despu�s de 
> otro mill�n
>   de muertos.
>   
>   Pues la receta tiene el defecto de que es equivocada en dos 
> aspectos:
>   por insuficiente, y por contraproducente.
>   
>   Insuficiente: en 50 a�os, mediante el uso casi ininterrumpido de la
>   fuerza, tanto legal como extralegal, el Ej�rcito colombiano ha sido
>   incapaz de derrotar a la subversi�n.  Ahora nos dicen que est� mejor
>   armado y mejor preparado: como nos lo han dicho 20 veces. Y esta vez
>   tampoco es veros�mil: hace un mes, cuando el primer amago 
> de ofensiva
>   contra la zona de despeje, ese Ej�rcito tan preparado fue incapaz de
>   impedir que le volaran el estrat�gico puente sobre el r�o 
> Ariari, que
>   era la puerta de entrada de sus tropas al Cagu�n. El candidato
>   presidencial Alvaro Uribe propone duplicar el pie de 
> fuerza. Pero para
>   que sirviera de algo habr�a al menos que quintuplicarlo. Con los
>   costos consiguientes, no s�lo en dinero sino en democracia. 
> Para tener
>   un ej�rcito eficaz contra la subversi�n habr�a que renunciar a toda
>   inversi�n p�blica distinta del presupuesto militar, abandonar toda
>   pretensi�n de respeto a los derechos humanos, y olvidarse 
> hasta de la
>   ficci�n de un gobierno civil. Donde manda general no manda 
> presidente.
>   
>   Y la receta ha sido contraproducente. En estos 50 a�os, cada vez que
>   el Ej�rcito ha tenido recursos y rienda suelta, el resultado de sus
>   ofensivas contraguerrilleras ha sido el fortalecimiento de la
>   guerrilla. Porque la persecuci�n del Estado, de su brazo armado y de
>   sus aliados ?oscuros?, ha arrojado a m�s y m�s gente -desplazados,
>   hu�rfanos, sobrevivientes del exterminio de la izquierda legal y del
>   sindicalismo- en brazos de la subversi�n. Es por eso que las Farc no
>   le tienen miedo a la guerra total: saben que a ellas les conviene.
>   
>   Por otra parte, como dec�a al principio, la victoria en la guerra no
>   equivale a la paz.
>   
>   Porque lo que sucede aqu� es que si la receta es equivocada 
> es porque
>   el diagn�stico es equivocado. El Establecimiento colombiano,
>   representado por los gobiernos y los gremios, y azuzado por los
>   Estados Unidos, cree que la subversi�n es la enfermedad, cuando es
>   apenas el s�ntoma de la infecci�n. Y combate el s�ntoma -o 
> dialoga con
>   el s�ntoma: otra forma equivocada de la misma receta-, en vez de
>   ocuparse de combatir la infecci�n que mina el organismo. Trata la
>   fiebre, en vez de intentar curar el c�ncer.
>   
>   Va a fracasar Pastrana en su ofensiva, como fracas� Valencia en su
>   bombardeo de Marquetalia que mat� unos marranos y fracas� Gaviria en
>   su bombardeo de la Uribe que mat� s�lo una vaca. Y ese nuevo fracaso
>   nos va a costar a todos muchos muertos in�tiles. Pero las cosas s�lo
>   cambiar�n cuando el Establecimiento se d� cuenta por fin de que su
>   diagn�stico de la enfermedad es err�neo. Y de que en consecuencia su
>   receta en apariencia barata no s�lo es in�til sino adem�s car�sima.
>   En tanto que la receta en apariencia cara que lleva 
> proponiendo desde
>   hace 50 a�os la izquierda exterminada, y la propia 
> guerrilla que se ha
>   fortalecido gracias a ese exterminio, sale menos costosa, 
> porque a lo
>   mejor funciona. Esa receta es la justicia social.
>   
>   Cuando compran zapatos o corbatas, los ricos de Colombia parten del
>   principio rector de que ?lo barato sale caro?. Deber�an aplicarle el
>   mismo esquema al tema de la paz. La guerra cuesta m�s. Y no 
> funciona.
> 
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>     cortesia de Anibal Monsalve Salazar
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