Saludos al colega Santiago y los dem�s.
Dir�, para empezar, que no existe el "hind�". La lengua m�s hablada de la
India es el hind�, pero incluso as� (e incluso considerando al hind� y al
urd� como variantes de una misma lengua, el indostan�) es hablada como mucho
por la mitad de la poblaci�n india. Su n�mero de hablantes es ligeramente
superior al del castellano.
    Vayamos a cosas m�s de fondo. La ling��stica es una ciencia
experimental, b�sicamente en oposici�n a disciplinas m�s especulativas como
la filolog�a y la metaf�sica de la lengua, porque sus hip�tesis son siempre
falsables experimentalmente. As�, una tesis como "generalmente, el
pensamiento procede del lenguaje y no al rev�s" es una tesis falsable (los
experimentos podr�an refutarla) y tambi�n parcialmente comprobable; de
hecho, est� b�sicamente comprobada por los experimentos y la observaci�n.
Tampoco en f�sica, biolog�a o inform�tica se comprueba todo, pero son
ciencias experimentales porque es el experimento (y no el acuerdo entre los
especialistas) el criterio de falsaci�n. La situaci�n epistemol�gica de la
ling��stica es semejante a la de la cosmolog�a experimental (la cual es
diferente de la filosof�a del cosmos o de la metaf�sica del cosmos).
    En cuanto a la experimentaci�n, es posible e intensa en ling��stica. En
auxiling��stica en concreto, se practica mucho.
    No me enrollar� demasiado en generalidades, pero, por ejemplo, la ley
del m�nimo esfuerzo se ha comprobado experimentalmente en ling��stica hasta
la saciedad. Los experimentos la han matizado, la han cuantificado, la han
estructurado, han establecido excepciones aparentes o reales, pero no la han
falsado sino confirmado en general.
    En cuanto a las auxilenguas y mi trabajo sobre ellas, alguno me llamar�
presuntuoso por decir que s� lo que s�; pero lo cierto es que s� (ya sab�a)
de la necesidad de neutralidad y no occidentalidad que tiene (en teor�a) una
buena auxilengua. �Por qu�, entonces, el plural acabado en "s" y todo lo
dem�s? Porque s� y porque los auxiling�istas sabemos en general que las
lenguas auxiliares reclutan a m�s del noventa y cinco por ciento de sus
interesados entre hablantes nativos y hablantes no nativos de lenguas
europeas occidentales. No se puede poner el carro antes de los bueyes. Si la
situaci�n cambia, tambi�n cambiar�n las auxilenguas. Es obvio que si, hoy,
el noventa y ocho por ciento de los interesados en lenguas auxiliares fuera
de lengua materna bant� en vez de m�s o menos neolatina, las lenguas
planificadas tendr�an una forma bien distinta. Pero, hoy por hoy, hay lo que
hay.
    Ahora matizar� eso de que "Francamente, dudo que ninguna auxilengua que
dise�emos aqu�, o en cualquier otra parte tenga la m�s m�nima probabilidad
de pasar de los cuatro gatos.". El n�mero de hablantes de auxilenguas en el
mundo est� en unos dos millones; desde luego, no llega a dos millones y
medio. Hablo de cifras con cierto rigor de datos, no de propaganda
esperantista. Claro que dos millones sobre seis mil millones nos da como
mucho un hablante cada tres mil habitantes, y eso es muy poco. Pero su
n�mero crece lentamente a�o tras a�o. Y a ello hay que sumar el creciente
proceso de sabirizaci�n de grandes auxilenguas �tnicas, como el ingl�s, el
indonesio o el suajel�.
    Hay dos leyes experimentales de la ling��stica que, casi seguro, van a
seguir actuando: la ley del m�nimo esfuerzo y la ley de rechazo general al
biling�ismo. Eso lleva a lenguas cada vez m�s escasas, m�s generalizadas y
m�s regularizadas. La aproximaci�n a las auxilenguas es pues evidente. Ni
siquiera es estable la coexistencia de media docena de grandes auxilenguas
�tnicas fuertemente diferentes entre s�, pongamos que ingl�s, franc�s,
castellano, chino, indostan� y �rabe est�ndar. La tensi�n entre estas
grandes auxilenguas (y algunas otras como el indonesio, el suajel�, el luso
o el ruso) es evidente, como lo es el decantamiento general hacia el ingl�s.
    Aprovechar� para decir algo casi desconocido fuera de la
interling��stica (ciencia de las lenguas planificadas): existen unas pocas
auxilenguas de tipo no europeo, hechas por autores occidentales o no.
Ninguna de ellas tiene eco popular, incluso la m�s difundida de ellas: el
lojban. Los interling�istas hemos tratado y fabricado estas lenguas, yo
personalmente con el feneaduo y el badelonusigo, pero los no occidentales
han seguido indiferentes y los occidentales han rechazado el intento.
    El contenido (vocabulario) de esta lengua paneuropea debe ser mixto
entre latino, germ�nico y algo de eslavo, pero con cierto predominio del
vocabulario neolatino, por su n�mero de hablantes y por la cantidad de
neolatinismos o grecolatinismos que ya posee el ingl�s.
    El tino, evidentemente, poco aporta t�cnicamente a los mejores proyectos
de su estilo, como el esperanto, el ido, el novial o el fasile. Es, a mi
juicio, un proyecto mucho m�s trabajado, que evita sistem�ticamente las
erratas de principiante o de tradicionalismo excesivo (como la ortograf�a
etimol�gica o la abundancia de s�labas acabadas en consonante), pero
realmente nada revolucionario t�cnicamente dentro de las lenguas
planificadas neolatinas.
    �Para qu�, entonces, el tino? Justamente para introducir una revoluci�n
no t�cnica sino social dentro de las lenguas auxiliares. Se trata de actuar
en todo lo posible como ya act�an las lenguas �tnicas, empezando por el
predominio de lo oral sobre lo escrito. S�lo se evitan las caracter�sticas
obviamente indeseables de las lenguas �tnicas, como las barreras acad�micas
a la ley del m�nimo esfuerzo.
    Tu s�tira, Santiago, es muy interesante, porque muestra precisamente
c�mo no actuar; es una antigu�a tan buena que neg�ndola casi punto por punto
se describe el proceso correcto para manejar socialmente una auxilengua. Eso
hacemos en el tino. Resumir� sus caracter�sticas sociales.

    - Oralidad fundamental; la escritura de la lengua es secundaria y
banalmente fon�tica, sin concesiones a una dificultad de escritura que
genere un mandarinato de eruditos, como en japon�s, chino, ingl�s, franc�s o
irland�s.
    - Propiedad colectiva y an�nima desde el principio. No se admiten
derechos econ�micos o morales de propiedad o conservaci�n. Se excluye
expl�citamente toda academia o grupo regulador de eruditos y profesionales.
Se admite en cambio (y recomienda) la presencia de grupos consultivos; pero
la �ltima palabra en el uso pr�ctico del tino y su evoluci�n como lengua la
tiene en todo momento cada hablante, sin posibilidad por los eruditos de
frenar o retardar el proceso.
    - Neutralidad real y no ret�rica. Se puede usar el tino en fabricaci�n
de minas antipersonales, y el movimiento tinista apoya este uso o apoya la
pena de muerte tanto como apoya los avances en curaci�n del c�ncer o la
erradicaci�n del hambre. Yo personalmente,  tinista y otras cosas que
tinista, apoyo y rechazo evidentemente de otra manera. Alguno aqu� sabe lo
que opino que hay que hacer con los partidarios de la pena de muerte, y lo
opino tanto en castellano como en tino. Pero no voy a bloquear el uso del
tino por parte de los entusiastas de la pena de muerte, como por parte de
cierto entusiasta fil�sofo espa�ol sarc�sticamente llamado Gustavo Bueno. La
neutralidad, en la pr�ctica, significa no ligar la auxilengua a movimientos
progresistas de tipo religioso, moral, pol�tico, filos�fico o cosa similar.
Bien sabemos que nadie va a ligar una auxilengua al fomento de la pena de
muerte, por eso es innecesario insistir sobre la neutralidad en ese punto.
Pero una auxilengua seria debe ser tambi�n neutral sobre la eliminaci�n de
la pena de muerte. �Yo, que no soy una auxilengua, tampoco soy neutral sobre
la pena de muerte!
    - Car�cter inicial neolatino y paneuropeo, pero siempre abierto a la
extensi�n geogr�fica y cultural.
    - Atenci�n al principio de econom�a, ling��stica y extraling��stica.
Esto es usar el tino en sustituci�n (y no en adici�n) de las grandes lenguas
�tnicas para usos no locales; implica tambi�n comprender que habr� una
erosi�n de los usos locales, m�s de las lenguas muy habladas como el
castellano o el ingl�s, pero tambi�n de las poco habladas como el h�ngaro o
el maor�. Tambi�n implica usar el tino preferentemente en temas utilitarios
como las revistas pornogr�ficas, la comunicaci�n interna de empresas
multinacionales (incluyendo las alianzas militares internacionales), la
telebasura, las canciones rom�nticas y dem�s casos de uso masivo o
comercial. La poes�a y la crema de la filosof�a no necesitan al tino; por
eso un cl�sico como el Taotequ�n sobrevive a horribles retraducciones y
sigue iluminando hoy. Pero es asunto de filosof�a y poes�a, no asunto del
tino. El fasilinguo (sin�nimo de tino) es en el fondo una lengua de mercado,
cuya utilidad es comprar y vender c�modamente en la plaza. Tras los
vendedores de esclavos en el mercado ateniense puede aparecer el esclavo
Epicteto filosofando en la lengua de quienes lo vendieron, pero eso no es
cosa del practic�n griego coin�, y tampoco es cosa del practic�n fasilinguo.
    Nota: seg�n la ortograf�a del castellano, el sin�nimo "fasilinguo" se
suele pronunciar "fasiling�o", en el mismo fasilinguo. La variante fon�tica
"fasilinguo" tambi�n es correcta; en tino o fasilinguo la diferencia entre
vocal plena y semivocal jam�s precisa significados, y se queda en variante
alof�nica.
    De Alexandre Xavier Casanova Domingo.


----- Original Message -----
Hola a todos:

Realmente respondo a un mensaje de <[EMAIL PROTECTED]>, pero he cambiado
el asunto, porque si no lo hago, al final cualquier relaci�n entre el asunto
y el tema realmente tratado en cuerpo del mensaje, es mera coincidencia. ;-)




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