Cuánto imaginario. Y no sólo en las diferentes opiniones, textos y críticas, 
sino en la propia pieza en cuestión. 
Lo de siempre, sobredosis de imaginario. Pero lo importante no es el 
imaginario, sino el cómo se articula para el sentido. Qué se hace con ello. 
Y con eso, allá cada cual con su imaginario. 
La mayor pregunta que yo me formulo, desde mi imaginario, es: ¿cómo es posible 
que esto esté firmado hoy en día? En serio, ¿cómo puede ser que no lo haya 
hecho nadie antes? 
Es que no doy crédito.
Frans de Waard dice esto: 
Among the historical scandals in music best known are Stravinsky's 'Rite Of 
Spring' and Varese's 'Deserts', both of them meeting public hostility. Mathieu 
Saladin is a french conceptual composer, who likes ideas perhaps more than 
music. Here he releases a disc in which we hear bits of the music, from the 
original premiere recording in 1954, but only those bits in which the audience 
is very noisy: booing, hissing, shouting, which happened mainly in the 
pre-recorded bits, as this Varese work is divided in orchestral bits and 
pre-recorded sounds. A totally strange release, but also quite captivating, 
like most of Saladin's work, raising questions about scandals and about 'new' 
music. Perhaps not the sort of thing to put in your player on a daily basis, 
especially with the first ten minutes not much happening, but a fine art item 
anyway.
Which can also be said of the release by Dworkin and Fowler: another blank disc 
(two in a week, coincidence?), with ink on the surface of what a CDR is, what 
ink is, in scientific terms. Poetry no doubt. One to scare of your guests. An 
excellent collaboration!
Abrazos,
Héctor.

> From: [email protected]
> Date: Sun, 15 Jan 2012 17:39:50 +0100
> To: [email protected]; [email protected]
> Subject: Re: [Igua] Reseña: “Rhytmic Fact” de Dworkin & Fowler (w.m.o/r 36)
> 
> Pues yo me acordé de este CD-R hace dos días cuando un amigo mío me contó 
> como había aprobado una asignatura de Fotografía entregando un CD-R en blanco 
> con portada y todo. Y yo pensando, "anda si eso también lo ha hecho Mattin" 
> jeje.
> 
> Yo lo veo como algo que busca, como dice Ima, una respuesta. En mi opinión 
> cualquier respuesta. Estoy pensando qué hacer, así que por lo menos en ese 
> plano sí me parece interesante.
> 
> Abrazos,
> 
> Roberto
> 
> El 14/01/2012, a las 14:46, ima paralux escribió:
> 
> > Bueno al menos a tí te a suscitado el texto que nos ofreces, aunque sea 
> > solo por el compromiso adquirido...
> > A mí sin embargo me retrotae a una de esas eternas y estériles preguntas 
> > sin respuesta: ¿quién soy? ¿de dónde venimos? ¿qué es arte? ¿qué no?
> > Mi opinión es de esas, que a lxs creadorxs de este tipo de obras, les pone 
> > y les hace creer de alguna manera que se encuentran por encima de lxs 
> > ignorantes mortales.
> > En su beneficio diré que obviamente surgen debates y reacciones 
> > interesantes, pero al final es un juego demasiado fácil.
> > Sin embargo, la mente humana, con su posibilidad de formular juicios sin 
> > información previa y sin datos, siempre tiende a buscar "la explicación". 
> > Por otro lado poseemos esa maravillosa arma
> > que es la abstracción!! Vaya, que la cuestión al final es, venga curratelo 
> > un poco más no?
> > Como lxs magos por ejemplo. Ellxs juegan con los fallos en la arquitectura 
> > del cerebro para hacernos creer que lo que no es, ES. 
> > En definitiva y con todos mis respetos, a mi este tipo de arte, la mayoría 
> > de las veces me deja fría.
> > No obstante, reconozco que a tí te ha sacado un buen texto, y a mí el 
> > tiempo de escribir este correo : )
> > Como viene a cuento, te dejo este enlace de una exposición que se acaba de 
> > inaugurar en Madrid de Martin Creed:
> > 
> > http://www.teinteresa.es/cultura/pedazos-papel-pared-pintada-rayas_3_626967298.html
> > 
> > 
> > Ars longa, vita brevis
> > 
> > abrazos
> > ima
> > 
> > 
> > De: Oier Iruretagoiena <[email protected]>
> > Para: "Infrasoinuen Gainetik, Ultrasoinuen Azpitik" 
> > <[email protected]> 
> > Enviado: jueves 12 de enero de 2012 16:02
> > Asunto: [Igua] Reseña: “Rhytmic Fact” de Dworkin & Fowler (w.m.o/r 36)
> > 
> > Reseña del disco “Rhytmic Fact” de Craig Dworkin & Jarrod Fowler (w.m.o/r 
> > 36)
> > 
> > Recibí un mail de Mattin pidiéndome mi dirección para enviarme un nuevo 
> > disco de su sello; me decía que tenía mucha curiosidad por saber qué me 
> > parecía y que le haría mucha ilusión que hiciera una reseña. Le dije que 
> > claro, que me lo enviara y que ya escribiría algo. A los pocos días ya me 
> > había llegado el sobre desde Estocolmo, y ahí tenía el Rhytmic Fact de 
> > Dworkin & Fowler. Un CD-R con algo de texto impreso en la galleta metido en 
> > un sobre amarillo sin ninguna información más. Empiezo a leer el texto de 
> > la galleta y veo que es la lista de componentes químicos de un CD-R; 
> > pigmentos, disolventes, resinas, ácidos... Me viene a la cabeza que no hay 
> > nada grabado, que es un disco virgen, o no, eso sería sería demasiado 
> > previsible y aquí debe haber más. Lo compruebo: Lo meto en el ordenador, y 
> > se me abre automáticamente el programa para tostar discos. Sí que está en 
> > blanco. Lo saco del ordenador, vuelvo a leer toda la lista de componentes 
> > como en busca de algo más, a ver dónde está la chicha de esto, pero no 
> > encuentro nada. Veo que junto a los componentes también viene el nombre del 
> > disco y el de los autores, y el número de referencia del sello. Y me fijo 
> > mejor en el título, que me llama la atención: Rhytmic fact. Y bien, yastá. 
> > A ver qué puedo decir yo de esto, porque al menos en un principio, vaya una 
> > cosa tan sosa e insípida, lo que más me gusta de todo es el título que 
> > parece que está fuera de todo lo demás. Le dije a Mattin que escribiría 
> > algo, también a mí me hacía ilusión escribir una reseña, pero teniendo 
> > ahora este disco entre manos no me da ninguna gana de decir nada. Está muy 
> > lejos de mis gustos e intereses, me cuesta mucho ponerme en el lugar de 
> > Dworkin y Fowler, no puedo reconocerme en ellos, no se cómo se entusiasman 
> > con esto. Mattin ya lo sabe y por eso me lo manda.
> > La sensación que he tenido al relacionarme con la pieza me ha recordado a 
> > alguna vez que he tenido que tomar alguna pastilla efervescente de mal 
> > sabor en un vaso bastante grande, con bastante agua, y bebérmelo todo de 
> > dos tragos, haciendo el esfuerzo de beber sin tener sed. Después de 
> > escribir esta última frase me doy cuenta de que la lista de componentes 
> > químicos tendrá mucho que ver a la hora de que lo relacione con medicinas, 
> > y el color amarillento del sobre también, está dentro de la gama de colores 
> > que se suelen utilizar en el diseño de los envoltorios de las medicinas. 
> > También lo relaciono con las conversaciones de ascensor, los domingos por 
> > la tarde con partida de pelota, los muebles muy grandes y y de barniz muy 
> > oscuro, el free-jazz, el gotelé... con todo lo que relaciono con la pesadez.
> > De no tener que escribir algo no le hubiera dado ninguna vuelta más, pero 
> > tengo ese compromiso y entro a mirar qué viene en la página del sello, en 
> > busca de algo más. Encuentro dos reseñas (los llaman remezclas), escritas 
> > por dos personas que se han encontrado en mi misma situación, Kieran Daly y 
> > Richard Pinnell. Ahora (de repente) el que los llamen remezclas me hace 
> > pensar que Rhytmic fact es una pieza que pretende ir generando cada vez más 
> > y más material de texto con la excusa del disco virgen, y que sólo acaba de 
> > empezar. Me alegra verme formando parte de eso, y me anima a seguir 
> > escribiendo.
> > Me acuerdo ahora de un disco titulado Strictly_copyrighted que hizo Loty 
> > Negarti. Sólo existe una copia de ese disco, y nadie puede acceder a él. 
> > Nos dice además que se encuentra bajo escueta vigilancia 24 horas al día. 
> > Le pregunté una vez si el disco existía realmente, si había estado 
> > trabajando en una composición para luego aplicarle esa licencia tan 
> > estricta o si se trataba de un juego conceptual. Me contestó que claro que 
> > el disco existía, que la música existía, que la tenía guardada pero que él 
> > mismo se prohibía escucharla. Guarda cierta relación con Rhytmic fact, pero 
> > en el disco de Loty se nos dice que existe un contenido en un soporte 
> > sonoro, hasta se nos da el dato de que dura una hora en la web del sello 
> > que lo edita, mientras que en el trabajo de Dworkin y Fowler es bastante 
> > transparente que no hay tal contenido. Al existir algo prohibido-oculto, 
> > Strictly copyrighted me funciona más, hay algo poético en que sea 
> > inaccesible.
> > Pensando sobre lo inaccesible y sobre el texto, material de texto, me 
> > acuerdo de un juego que nos propuso hace poco Inazio Escudero a un grupo de 
> > gente que asistimos a una clase suya en Bulegoa Z/B. Me apetece contarlo 
> > aquí. Él iba a hacer algo, dos personas le iban a ayudar a hacer eso que 
> > iba a hacer, y otros tres iban a escribir todo lo que pasara; uno sólo lo 
> > que hicieran los dos que le ayudaban, y otros dos todo lo que pasara. 
> > Mientras, los demás teníamos que estar con los ojos cerrados. Cuando acabó 
> > y pudimos abrir los ojos, quien describía a los ayudantes leyó su texto, 
> > pero era muy poco preciso en la descripción, hizo una lista de acciones que 
> > no acababan de revelar lo que había pasado: “Sonríe, le ayuda, sujeta, 
> > avanza, se pone nervioso...” Me gustó la sensación de ese momento, la 
> > imposibilidad de no poder saber qué era lo que había pasado. Cuando quienes 
> > lo describían todo leyeron sus textos, lo desvelaron todo y se perdió la 
> > magia, hubiera preferido que nos dejaran con esa dulce frustración. Hubo 
> > más cosas en el juego que nos propuso Inazio, pero lo he contado muy 
> > resumidamente. En los días siguientes me dio por pensar cómo sería una 
> > acción o algo imposible de contar, algo muy simple sobre lo que se pudieran 
> > dar descripciones muy diferentes, hasta contradictorias, y muy detalladas, 
> > sin que el otro pueda llegar nunca a imaginarse cómo es realmente por mucho 
> > que lo intente.
> > A partir de todo esto empiezo a hacer muchas relaciones en mi cabeza, igual 
> > ya más caprichosas. Pensando sobre el atractivo de lo oculto, me acuerdo de 
> > una cita de Roland Barthes que he leído recientemente en el último libro de 
> > June Crespo. “¿El lugar más erótico de un cuerpo no es acaso allí donde la 
> > vestimenta se abre? En la perversión (...) no hay “zonas erógenas” (...); 
> > es la intermitencia, como bien ha dicho el psicoanálisis, la que es 
> > erótica: la de una piel que centellea entre dos piezas (el pantalón y el 
> > pulóver), entre dos bordes (la camisa entreabierta, el guante y la manga); 
> > es ese centelleo el que seduce, o mejor: la puesta en escena de una 
> > aparición-desaparición”. Relaciono y doy saltos. La intermitencia y lo 
> > erótico me han recordado a un recital de la poeta Chantal Maillard, pero 
> > para que se entienda mejor la relación copio dos extractos del libro Ante 
> > el dolor de los demás de Susan Sontag: “Al parecer, la apetencia por las 
> > imágenes que muestran cuerpos dolientes es casi tan viva como el deseo por 
> > las que muestran cuerpos desnudos”. “Se sabe que no es la mera curiosidad 
> > lo que causa las retenciones del tráfico en una autopista cuando se pasa 
> > junto a un horrendo accidente de automóvil. También, para la mayoría, es el 
> > deseo de ver algo espeluznante. Calificar esos deseos como “mórbidos” evoca 
> > una rara aberración, pero el atractivo de esas escenas no es raro y es 
> > fuente perenne de un tormento interior”. El recital Matar a platón de 
> > Chantal Maillard empezó con este poema: “Un hombre es aplastado. / En este 
> > instante. / Ahora. / Un hombre es aplastado. / Hay carne reventada, hay 
> > vísceras, / líquidos que rezuman del camión y del cuerpo, / máquinas que 
> > combinan sus esencias / sobre el asfalto: extraña conjunción / de metal y 
> > tejido, lo duro con su opuesto / formando ideograma. / El hombre se ha 
> > quebrado por la cintura y hace / como una reverencia después de la función. 
> > / Nadie asistió al inicio del drama y no interesa: / lo que importa es 
> > ahora, / este instante / y la pared pintada de cal que se desconcha / 
> > sembrando de confetis el escenario”. Continuó con otros poemas, haciendo 
> > alusión a otras cosas. Y en la mitad del recital leyó “Usted sigue mirando 
> > fijamente a aquel hombre aplastado, / Está detrás de usted, alojado en su 
> > cráneo. Persistente / como un insecto volador, la imagen / ataca siempre el 
> > mismo punto / vulnerable. Por eso, / usted la mira fijamente, sin querer 
> > verle más que a medias, pero tropieza su mirada / con el guano que oculta 
> > la del muerto / -¿está del todo muerto?- / y esa ventana ciega / al par le 
> > tranquiliza y le inquieta. / Usted quiere volver la cabeza y mirar / hacia 
> > el otro lado: al cielo, que es tan denso que alivia, / o a los demás, que 
> > el “más” siempre conforta / pero ellos también son presa de esa angustia 
> > deliciosa, / también miran al hombre aplastado / que usted sigue mirando / 
> > sin poderlo evitar. / ¿Puede acaso?” Más citas. La intermitencia, el volver 
> > a algo, la repetición... me recuerdan a este trozo del libro Lo bello y lo 
> > siniestro de Eugenio Trías: “La repetición de una situación en condiciones 
> > idénticas a la primera vez en que se presentó, en genuino retorno de lo 
> > mismo; repetición que produce un efecto mágico y sobrenatural, acompañado 
> > del sentimiento de “déja vu”; dicha repetición sugiere cierta familiaridad 
> > muy placentera respecto a lo que entonces se vive (en caso de que la 
> > repetición quede tan sólo sospechada) o bien cierta sensación de horror, 
> > fatalidad y destino (en caso de que la repetición sea flagrante)”. La 
> > repetición me lleva a pensar en el ritmo, lo placentero que es seguir un 
> > ritmo con el pie. En un bucle de batería, podemos predecir cuándo viene el 
> > próximo golpe de caja y el próximo chasquido de plato. Nos sentimos 
> > cómplices, empatizamos mucho con lo que escuchamos. Es verdad lo que se 
> > dice de que los conciertos se disfrutan más cuando se conocen las 
> > canciones, se vuelven muy predecibles y podemos ir junto con las canciones. 
> > Pienso en cambio ahora en los ritmos rotos, los que no se pueden seguir con 
> > el pie. Como ejemplo, se me ocurre la primera parte de la canción Jolson 
> > and Jones del álbum The Drift de Scott Walker; lo podeis buscar en youtube. 
> > Escuchándolo, crees que vas a acertar cuándo viene la próxima nota de 
> > órgano, pero se te adelanta, o viene más tarde. Y es de nuevo una dulce 
> > frustración, angustia deliciosa. Es como cuando estás subiendo escaleras en 
> > la oscuridad, y cuando crees que queda un escalón e intentas alcanzarlo, 
> > pero ya estás arriba del todo. Nos sacude y nos descoloca. Esto último de 
> > la escalera lo suele decir Bruce Nauman y se lo he cogido.
> > Me sorprendo ahora al ver que he llegado al tema del ritmo, Rhytmic fact. 
> > Aprovechando esta coincidencia, será el momento adecuado para dar por 
> > acabada esta reseña.
> > 
> > Oier. Enero de 2012.
> > 
> > Rhytmic Fact en la web de w.m.o/r:
> > http://www.mattin.org/recordings/RF.html
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