Mi opinión es que las empresas privadas innecesarias desaparecen solas. No es necesario ayudar el propio mercado es inexorable. Si las librerías existen, no es porque las defendamos a toda costa. ¿Imaginas un país sin librerías? ¿No sería un país sin libros? ¿Al menos sin la mayoría de los libros?
Sin embargo, hay más de un librero pesimista. Sobre todo entre los pequeños (aunque la "caída" de Crisol no fue la de un grupo pequeño ni le faltaba base empresarial), que por cierto, también son un filtro excelente a la hora de que los lectores no nos veamos desbordados por un infinito imposible de abarcar. También faltará por ver qué ocurre si algún día se elimina el precio fijo, o si Correos vuelve a tener costes asequibles (librerías como The Book Depository han hecho un hueco terrible, entre el precio libre y un coste de Correos bajísimo).

Yo a la teoría general veo poco que oponerle. El que se esté convirtiendo en unos Altos Hornos a la antigua, o se reconvierte voluntariamente (incluida la parte eufemística de la "reconversión") o lo tendrá que hacer a la fuerza, con los números en la mano.

En las revistas de crítica de libros (otro mediador entre autores y lectores) también hay cambios que uno no sabe si son por la crisis concreta (económica y actual) o por la general (nuevos tiempos, nuevas tecnologías), pero CLIJ, que está cerca de cumplir los veinte años, ha bajado su periodicidad a bimestral (de los 11 números anuales a solo 6).

Desde luego, nos gusta hablar de lo por venir, pero si hay un oficio de riesgo en estos tiempos... es el de futurólogo.  :-D

Cordialmente,

Gonzalo



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