Hola, por alusiones al mensaje de Carolina y M. Teresa, quiero aclarar que
yo en ningún momento he dicho que la causa de los altos índices de fracaso
escolar de España sea que las bibliotecas escolares no las gestionen
bibliotecarios con titulación en Biblioteconomía, y ni muchísimo menos he
apuntado a eso como la única causa de la situación actual de la educación en
nuestro país.



Yo quiero recordar que dije que las administraciones públicas no acababan de
dar el paso definitivo que “contribuiría” a mejorar los índices de fracaso
escolar en España. Quizás debería de haber dicho que esa tendría que ser la
acción más importante a tomar por parte de nuestros gobernantes, en el
ámbito de las bibliotecas escolares, para acabar con este gravísimo problema
que tiene nuestro país: el fracaso escolar.



Por lo tanto, estoy de acuerdo con M. Teresa en que el tema de la situación
actual de la educación en España adquiere mayores dimensiones que las
cuestiones que nosotros estamos tratando en este debate sobre las
bibliotecas de los centros educativos.



Sin embargo, me reafirmo en mi “mera valoración personal” de que es
fundamental que las bibliotecas escolares las gestionen profesionales, con
titulación en biblioteconomía o amplía formación en esta disciplina, porque
tras ocho años recorriendo alrededor de setenta centros educativos de las
tres provincias aragonesas he comprobado que la mayoría de las personas que,
actualmente, están responsabilizadas de estas bibliotecas carecen de la
preparación necesaria para organizar y catalogar la colección de estas.



Por ejemplo, falta concienciación de que el expurgo es necesario cada cierto
tiempo (cuando te encuentras sobre las estanterías de un cole de primaria un
“Teo en el parque” junto a unas estadísticas con los datos agrarios de
Aragón del año 1999) y no una aberración (como me dijo en su día una profe
de secundaria que estaba convencida de que las bibliotecas escolares tenían
como función principal la conservación de todos los documentos que llegaban
al centro y no eran propiamente de un departamento).



Es necesario que estas personas tengan claras cuáles deben ser las zonas de
este tipo de bibliotecas y no se dediquen, únicamente, a complacer la
comodidad de sus compañeros (en muchos casos agrupan el material de una
asignatura en una misma balda independientemente de que el profesor de
cultura clásica debiera tener los diccionarios de latín por un lado, los
libros de mitología por otro y la Ilíada o la Eneida aparte).



Me parece básico que los bibliotecarios escolares entiendan la relación
entre el catálogo y la ubicación de los documentos, o para que sirven los
tejuelos, que algunos de ellos pegan y luego nunca utilizan (que un libro no
se encuentra en la estantería A - balda 2 porque ahí está todo lo de
Geografía, sino en el 9 los atlas geográficos, en el 3 los estudios
demográficos, o en el 5 aquellos materiales relativos a la hidrología).



Por último, para acabar con estos casos, o anécdotas tan divertidas como
tristemente reales, una persona que gestiona una biblioteca escolar debe
saber, al catalogar, que las obras con más de tres autores no van en la V de
“varios autores” (la literal mención de responsabilidad que le dan ellos)
sino que se ordenan alfabéticamente por título, o que es un descriptor (y no
un extintor, como me dijo en cierta ocasión una maestra al referirse a
estos).



Como decía mi compañera Clara de Murcia hasta que un docente no acude a las
sesiones de formación, no se da cuenta de la importancia de que haya un
profesional de las bibliotecas en sus centros educativos. Yo creo que igual
que en su día se incorporaron a los centros educativos perfiles
profesionales hasta entonces inexistentes (orientadores, mediadores
interculturales, monitores…), debería aprovecharse el momento actual, con
planes de bibliotecas escolares en las comunidades autónomas, para
reivindicar la importancia de una persona con titulación en biblioteconomía
para gestionar este tipo de bibliotecas, y ahí los bibliotecarios debemos de
creernos que podemos aportar nuestro granito de arena para mejorar la
educación en España porque si nosotros mismos no nos vemos capaces, mal
camino llevamos… Con eso no quiero decir que nosotros estemos preparados al
100% para acometer la gestión de las bibliotecas escolares porque a la
mayoría, posiblemente, nos faltan los conocimientos pedagógicos para
trabajar curricularmente en estos espacios, o dinamizarlas tan bien como lo
hacen muchísimos maestros o profesores (eso se podría corregir con los
Máster de Bibliotecas Escolares), aparte de que es necesario, siempre, tener
interés y otras cualidades para trabajar en estos centros (y, tiempo, factor
con el que, a veces, las administraciones educativas parece que no cuentan).



Para acabar quiero recomendaros la lectura de un libro que quizás os ayude a
convenceros de mi planteamiento más de lo que he intentado yo:



*Bibliotecas y escuelas: Retos y posibilidades en la sociedad del
conocimiento.* Bonilla Rius, Elisa ; Goldin Halfon, Daniel ; Salaberria
Lizarazu, Ramón (coords.). Barcelona: Océano, 2009. 491 p. ISBN
978-607-400-018-4



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